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Después de 99 decepciones, ya no quiero su amor

Después de 99 decepciones, ya no quiero su amor

El día de mi boda, mi hermana menor regresó al país de improviso. Mis papás, mi hermano y mi prometido me dejaron sola y se fueron al aeropuerto a recibirla. Mientras ella subía a sus redes una foto grupal, presumiendo que todo mundo la adoraba, yo marqué una y otra vez: me colgaron todas las llamadas. El único que contestó fue mi prometido: —No hagas un drama; la boda se puede volver a celebrar. Ese día me convirtieron en el hazmerreír de la boda que tanto había esperado. La gente señalaba, se burlaba, y yo tragué en seco. Respiré hondo, arreglé todo yo sola y, en mi diario, escribí un número nuevo: 99. Era la decepción número noventa y nueve. Entendí que no iba a seguir esperando su amor. Completé la solicitud para estudiar en el extranjero y empaqué mi maleta. Todos creyeron que, por fin, me había calmado. No sabían que ya me iba.
Short Story · Romance
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Esta vez mi historia se escribe sin ti

Esta vez mi historia se escribe sin ti

Después de renacer, tomé la firme decisión de dejar de obsesionarme con mi amigo de la infancia, Federico Torres. En su fiesta de cumpleaños colgó un cartel que decía: «Prohibido perros y Clementina». Sin titubear, me largué a Hawái y puse océanos de por medio. Cuando comentó que el simple olor de mi perfume le revolvía el estómago, obedecí y me mudé sin chistar. Al graduarnos anunció que no pensaba respirar el mismo aire que yo en ninguna ciudad; hice mis maletas —rápido— y desaparecí para siempre. Por último, aseguró que mi mera existencia podía malinterpretarse ante su amor imposible. Asentí y, muy pronto, presenté en redes a otro chico como mi novio. Una y otra vez elegí lo contrario a lo que hice en mi vida pasada. Porque, en aquella otra vida, cuando por fin me casé con él, su amor ideal se arrojó desde un acantilado. Él me llamó asesina, me torturó, me quebró… y acabé devorada por los peces. Esta vez, lo único que quiero es vivir de verdad. Así que tomé de la mano a mi nuevo novio. Pero Federico se plantó en medio de la calle, con los ojos encendidos de rabia. —Clementina, ven conmigo ahora y olvidaré esta broma.
Short Story · Reencarnación
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En Vivo: La Hundí con Pruebas en Su Boda

En Vivo: La Hundí con Pruebas en Su Boda

Una empleada de mi empresa se fue a desahogarse en TikTok porque, según ella, yo no le aprobaba la licencia por matrimonio. “Tenemos un bajo índice de matrimonios, una baja natalidad, y es culpa de ustedes, malditos capitalistas. ¡Ni siquiera me apruebas la licencia por matrimonio! ¿Para ti solo soy una esclava? Me creí tus mentiras, eso de ‘vamos a ser una empresa de puras mujeres, una empresa amigable con las mujeres’, y mírate ahora: se te cayó la máscara; ya se te vio la cara de capitalista que exprime a la gente hasta dejarla seca.” El video explotó de la nada; un montón de jóvenes se sintieron identificados y se me fueron encima en redes, al punto de que hasta me mandaron navajas por correo. Yo, como jefa, me lancé a hacer un live y me le fui directo contra ella. “Lo siento, pero la licencia por matrimonio de Blanca no la voy a aprobar. Puede denunciar ante el Ministerio de Trabajo y pedir una audiencia de conciliación; si no hay acuerdo, puede demandarme en un juzgado laboral si quiere.” El live reventó de gente. Entre los que la apoyaban, aparecieron supuestos abogados y hasta se ofrecían a ayudarla gratis a demandarme, pero Blanca se quedó con el gesto tenso, como si no tuviera salida. “Yo solo quería mi licencia; nunca pensé en renunciar, y mucho menos en demandar a Samantha…”
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Cuando Me Fui, Ella Cayó del Trono

Cuando Me Fui, Ella Cayó del Trono

Después de que la empresa consiguiera el financiamiento, mi esposa, la presidenta Esther Arreola, estaba a punto de hacer pública nuestra relación. Pero Joel Chávez, su excompañero de la universidad, más joven que ella y recién incorporado a la empresa, subió de repente al escenario y, con una sonrisa arrogante, soltó: —Esther, ¿no crees que me estás consintiendo demasiado al hacer público lo nuestro? Esther ni siquiera lo negó. Al contrario, sonrió y de inmediato metió a Joel en uno de los proyectos clave de la empresa para inflarle el currículum. Al instante, todos los empleados presentes rompieron en aplausos y se deshicieron en elogios, como si de verdad fueran la pareja perfecta. Un colega con el que llevaba años trabajando, al ver que yo no decía nada, incluso se inclinó hacia mí y me susurró: —Felipe, ¿no eras buenísimo para quedar bien con todo el mundo? ¿Qué haces ahí parado? Ve y felicítalos. No armé ningún escándalo ni reclamé nada. Simplemente le deslicé a Joel mi credencial de jefe de proyecto y, con una generosidad fingida, dije: —Solo participar en el proyecto es poca cosa para alguien como tú. Mejor quédate con mi puesto de jefe de proyecto. Considéralo mi regalo por haber hecho pública tu relación con Esther.
Short Story · Romance
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Venganza en la Corte de Jade

Venganza en la Corte de Jade

La hermana gemela de Serafina Ruiz fue humillada y murió antes de su boda. Serafina, en una situación desesperada, se despide de su uniforme militar para reemplazar a su hermana en su boda, convirtiéndose en la nueva emperatriz. El emperador del reino, un tirano, había perdido a quien más amaba, y todas las concubinas del harén eran sustitutas de ese primer amor, siendo una de ellas la favorita del emperador. Serafina no se parecía en nada a la mujer que el emperador había amado y todos pensaban que él la despreciaría, que tarde o temprano perdería su posición como emperatriz. Y así fue, al segundo año del matrimonio, ambos decidieron separarse, pero la destituida no fue la emperatriz, sino el emperador. En esa noche, el tirano sujetó con fuerza el vestido de la emperatriz y dijo: —Si quieres irte, ¡será caminando sobre mi cadáver! Las concubinas lloraron, desconsoladas, y le suplicaron: —¡Mi señora!, no nos abandone, si tiene que irse, ¡llévenos con usted!
Romance
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Consolación desechada: casándome con otro

Consolación desechada: casándome con otro

Desde pequeña siempre fui de buen comer y me cuidaron mucho, así que crecí más rápido que las demás chicas de mi edad. A los dieciocho, mi hermano Santiago, muy sobreprotector, temió que algún hombre se aprovechara de mí y le pidió a su mejor amigo que me cuidara. Pero en nuestro primer encuentro, Vicente no pudo apartar la mirada de mí, y al final me hizo suya una y otra vez. Desde entonces, de día era mi jefe y de noche, yo era su asistente personal. Cuatro años enteros de relación secreta, convirtiéndome en la versión que él deseaba. Después, su ex prometida regresó al país y él se levantó de mi cama para correr al aeropuerto a recibirla. A pesar de la vergüenza, lo seguí. Apenas una hora antes, esa misma mano, con las marcas de mis dientes, me tapaba la boca. Ahora, frente a mí, acariciaba con ternura el cabello de otra mujer: —Isabella, hace cuatro años fuiste tú la que se me metió en la cama cuando estaba borracho. ¿Y ahora vienes a armarme este escándalo? No tiene ningún sentido.
Short Story · Romance
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De vuelta al pasado, pero dueña de mi futuro

De vuelta al pasado, pero dueña de mi futuro

Mi hermana, María Sánchez, que siempre despreciaba la escuela, de pronto quiso presentar el examen para la universidad y les pidió a mis papás que me casaran con el hijo de un alto mando militar; a cambio, el general pondría el dinero para su carrera, un “apoyo” disfrazado de arreglo. Entonces supe que ella también había renacido. En la vida pasada, a María los libros le daban flojera: salió de la prepa y se casó con el hijo del comandante de zona, con un arreglo generoso de por medio. Luego a Bruno lo cambiaron a la frontera norte, a una Zona Militar pegada a nogales; a ella le repugnó el entorno y se negó a irse con la tropa. Yo, en cambio, terminé la universidad a puro trabajo y ahorro, entré a una dependencia pública con plaza base y me volví, por fin, capitalina de verdad. Ya metida en la vida castrense, María empezó a cobrar mordidas usando el nombre del suegro general. Lo metió en broncas con los de arriba; la Contraloría de la Militar lo bajó de puesto sin miramientos y, al final, la suegra la corrió de la casa. Tras el divorcio, la engancharon con una “asesoría” para invertir en la Bolsa de Valores; vino el desplome y quemó los ahorros de jubilación de mis papás. Sin salida, se me pegó y, cuchillo en mano, me obligó a entregarle mis ahorros y mi casa “para levantarse otra vez”. En el jaloneo me dio doce puñaladas. Me desangré. Cuando abrí los ojos otra vez, estaba de vuelta al principio: mi hermana les pedía a mis papás que me casaran con Bruno. Yo acepté encantada y me di de baja de la prepa de inmediato.
Short Story · Romance
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La revanche d'Éabha

La revanche d'Éabha

Cillian O'Connor ne règne pas seulement sur les meutes d'une main de fer : sa légende sulfureuse le précède. Homme d'un appétit vorace et d'une exigence insatiable, il ne s'attarde jamais deux nuits consécutives dans le même lit, laissant derrière lui des amantes comblées mais éphémères. Pourtant, la première nuit où Éabha croise son regard, c'est elle qui le dévore des yeux. La seconde nuit, c'est lui qui perd le contrôle, traquant sa nuque comme une proie. Dès la troisième nuit, ses propres règles volent en éclats , il ne s'agit plus de les briser, mais de les réécrire ensemble, dans un corps à corps où le pouvoir vacille, où les gémissements deviennent des ordres, et où l'interdit se consume pour mieux renaître de ses cendres. Liam, l'âme sœur destinée d'Éabha, l'a répudiée sans vergogne pour épouser la fille de Cillian, le chef suprême des loups-garous. Comme si cette trahison ne suffisait pas, il piétine l'honneur de sa famille et ose, avec un mépris insultant, lui suggérer de devenir sa maîtresse clandestine , un hochet à consumer dans l'ombre. La riposte d'Éabha, aussi cinglante qu'un fouet ? « Je préfère m'abandonner aux draps de ton beau-père et le supplier de me prendre plutôt que de subir ta morsure ! »
Loup-garou
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Quand il a choisi l’autre, j’ai choisi son frère

Quand il a choisi l’autre, j’ai choisi son frère

Au moment où Léa Laurent a fait une fausse couche, Mathis Bernard célébrait le retour de son premier amour. Malgré trois années de dévouement et de présence à ses côtés, il les a réduits à dire qu’elle n’était que la domestique et la cuisinière de la maison. Léa a perdu tout espoir et a décidé de divorcer. Tous les amis du milieu savaient que Léa était connue pour être collante, impossible de s’en débarrasser. « Je parie qu’en une journée, Léa reviendra sagement. » Mathis a répondu : « Un jour ? Trop long, au plus une demi-journée et elle reviendra d’elle-même. » Au moment du divorce, Léa a décidé de ne plus revenir en arrière ; elle s’est lancée dans une nouvelle vie, a repris sa carrière abandonnée et a commencé à rencontrer de nouvelles personnes. Les jours ont passé, et Mathis n’a plus jamais revu Léa à la maison. Mathis a soudain paniqué. Mais lors d’un sommet professionnel, il a enfin vu Léa entourée par une foule. Il s’est précipité vers elle sans hésiter, « Léa, tu n’as pas encore fini de faire la tête ? » Arthur Perrot s’est brusquement interposé devant Léa, l’a repoussé d’une main, dégageant une aura glaciale et intimidante, « Ne touche pas à ta belle-sœur. » Mathis ne l’avait jamais aimée ; mais quand il est tombé amoureux d’elle, elle n’avait déjà plus de place pour lui à ses côtés.
Romance
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Hasta que el Fuego Nos Separe

Hasta que el Fuego Nos Separe

La noche del incendio, no volví a detener a mi prometido cuando corrió a salvar a Sofía, su sobrina sin lazo de sangre. Lo vi desaparecer entre las llamas. En mi vida anterior, el hotel se incendió el mismo día de nuestra boda. Mateo y yo logramos escapar; Sofía quedó atrapada. Cuando él quiso lanzarse de nuevo, lo frené una y otra vez. Al final apagaron el fuego, pero de ella no quedó rastro. Mateo dijo que no me culpaba. Mintió. Tres años después —el día de nuestro aniversario y del tercer luto de Sofía— nos llevó a mi hijo y a mí a bucear., y, una vez a casi cien metros bajo el agua, arrancó nuestras mangueras de oxígeno. —Me impediste salvar a Sofía. Una vida por otra —escupió. Supliqué por mi hijo. Se dio la vuelta y nos dejó. Morimos asfixiados. Solo entonces supe la verdad: Mateo siempre amó a Sofía. Me odió por robarle a la mujer que quería. Al abrir de nuevo los ojos, volví al día del incendio...
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