El secreto del multimillonario
- Me odia, igual que él no me gusta a mí", refunfuñó.
- Sólo puedo imaginar lo difícil que debe ser para él, ya que está todo deformado, y más aún para ti que tienes que quedarte con alguien tan debilitado.
- No tengo ningún problema, por un momento incluso pensé que al menos podríamos ser amigos, no sé, no le gustan las mujeres que son más generosas corporalmente hablando. - Comentó con un toque de ironía.
- No le gustan las mujeres así, debería cuidarse más e intentar adelgazar.
- Estoy bien", dijo, sonriendo suavemente.
- De hecho, tener un marido rico con el que te vas a quedar toda la vida y que sea tan feo no te da ni ganas de cambiar, ¿verdad? ¡Basura! - le grito molesta, pero a ella