Vidas Cruzadas: Casada con el heredero equivocado
Él deja escapar una risa suave, y para mi alivio, niega con la cabeza.
—Tranquila, Emma, parece que vas a tener un ataque —dice, con una sonrisa que me alivia tanto como me irrita—. No hicimos nada. Tú estabas ebria y yo, contrario a tu esposo, soy un caballero.
La palabra “esposo” me golpea como una bofetada. El recuerdo de que aún estoy casada, aunque haya comenzado el trámite del divorcio, me hace estremecer.