La Última Carta
Valentina Garcíajuliettela venganza de juliasólo un beso, antes de divorciarse de míescena de cama
¡me repugnas!
El odio de Gabriel no era gratuito. Desde pequeños, sus familias habían arreglado aquel matrimonio. Y por culpa de eso, su primer amor, la única chica que realmente él había querido, se había visto obligada a irse del país.
Aquella noche, Julieta no durmió. Se quedó mirando el techo, en silencio. Su madre había muerto cuando era pequeña, y nadie le había enseñado cómo retener al hombre que amaba. Solo sabía usar palabras hirientes para llamar su atención.