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34
Compañero×
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Amante
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Mafia
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Hipócrita
Amigos de la Infancia
Rompehogares
Primer Amor
Sin Sentimientos
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Compañero
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Mejor Amiga
Escoria
Doctor/a
Vampiro
Calculador/a
Protagonista Animal
Vecindario
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Identidades Múltiples
Profesor
Íncubo
Hombre Bestia
Elfo
Yerno
Forense
Estudiante Pobre
Piloto
Celebridad
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Plot & Setting

31
Arrepentirse×
All
Arrepentirse
Liarse con alguien
Seducción
18+
Encuentro Amoroso
Infidelidad
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Venganza
Matrimonio
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Drama Familiar
Despertar
Desarrollo Femenino
Ambiente Laboral
Amor Prohibido
Reconciliación
Redención
Sistema
Acoso
Crimen
Telepatía
Transmisión en Vivo
Matrimonio por Contrato
Viaje en el Tiempo
Amor Forzado
Solidaridad
Aventura
Apocalipsis
Maldición
Mundo del Entretenimiento
Ventaja Especial
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Themes

12
All
Giro Inesperado
Melodramático
Renacido
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Dulce Romance
Obsesivo
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Sanador
Crush
Múltiples Perspectivas
Apasionante
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Compañero Arrepentirse Short Stories & Novels

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Creyeron que rogaría, los dejé sin nada. - undefined novels & stories
Cocojam
El día que descubrí que estaba embarazada de gemelos, vi a mi compañero destinado, el Alfa Viggo, acompañar a otra loba a su control prenatal. Me paralicé. El informe del embarazo se arrugó entre mis dedos. El mismo lobo que besaba cada centímetro de mi cuerpo, el mismo lobo que juró ser mío y solo mío. Aquella noche, sus ojos estaban tan fríos como el hielo. —Está esperando a mi cachorro. Su loba es inestable. Prepararás sus tónicos calmantes. Todos los días. —Es muy sensible. No puede dormir sin mi olor. Así que llévate tus cosas al ala oeste. Dale espacio. La enorme mansión quedó sumida en un silencio sepulcral. Mi loba lanzó un desgarrador aullido de dolor. El sufrimiento de nuestro vínculo de compañeros me desgarró el alma. Pero no derramé ni una sola lágrima. Tomé con calma la maleta que ya había preparado y caminé hacia la puerta. Los guardias intentaron detenerme, pero Viggo ni siquiera levantó la cabeza. —Volverá —dijo mientras hacía girar su copa de vino, con toda la arrogancia de un alfa—. Tres días. No aguantará más que eso. Su loba enloquecerá sin mi contacto. Regresará arrastrándose para suplicarme que me deje volver. Los miembros de la manada y los aliados que se encontraban en la ceremonia estallaron en carcajadas. Algunos incluso hicieron apuestas delante de mí. Pusieron en juego una mina de mineral aurora valorada en un millón de dólares. Apostaron a que el miedo de convertirme en una loba vagabunda acabaría conmigo y que, antes de la medianoche, estaría de rodillas, suplicándole a Viggo que me dejara regresar. Pero ninguno sabía la verdad. Estaban muy equivocados. Mi padre biológico ya había enviado en secreto el emblema de nuestra familia. Mi manada ya estaba esperándome. Esta vez rompería nuestro vínculo de compañeros de una vez por todas.
Perdí A Mi Loba Por Un Alfa - undefined novels & stories
Bagel
Cuando mi compañero Alfa, Logan, notó que no había enviado ni una sola solicitud de gastos en tres días, se puso en contacto conmigo por iniciativa propia por primera vez en la vida. —Cariño, ya aprobé la siguiente fase de la sanación de tu loba. ¿Ves? Siempre y cuando te comportes, tendrás todo lo que quieras. Su tono seguía siendo muy afectuoso, como si en verdad fuera un buen Alfa muy preocupado por su compañera. Pero él no sabía que, mientras ese “Cariño” aparecía en la pantalla de mi celular, yo ya había terminado de redactar el acuerdo de ruptura del vínculo de pareja. Antes de irme, lo único que podía llevarme conmigo era la vieja camiseta que llevaba puesta cuando él me marcó. Nadie creería jamás que la amada Luna de la Manada Blackmoon, en los tres años transcurridos desde nuestra ceremonia de unión, ni siquiera pudo reunir cinco vestidos decentes que fueran suyos. Cada gasto del hogar que realizaba debía ser aprobado mediante el sello de la Luna, el símbolo mismo de mi poder. —Sienna, llevar las cuentas es demasiado cansado. Te agotará. Deja que Chloe se encargue del trabajo tedioso con el sello. Todo lo que tienes que hacer es ser hermosa, solo sé mi Luna perfecta. Y así, el sello de la Luna, que debería haber sido mío, se convirtió en algo por lo que tenía que rogarle a Chloe, la asistente del Alfa que supuestamente estaba encargándose del trabajo tedioso por mí. Hace tres días, mi loba estaba al borde del colapso. Lloré y le supliqué por los doscientos mil dólares necesarios para una intervención de emergencia. Pero Chloe retuvo el sello a propósito y retrasó la aprobación diciendo que no se había seguido el proceso adecuado. Mi loba, que ya estaba por desvanecerse, se sumió en un silencio en las profundidades de mi alma. Y de la misma manera, la relación con este Alfa también murió.
Mi venganza Después de la Muerte - undefined novels & stories
Alyssa J
Me estaba muriendo por envenenamiento por plata, todo por salvar a mi familia. Y ahora Marcus, mi prometido, el Alfa que había jurado nunca abandonarme, quería que le entregara mi riñón sano para dárselo a Celeste, la hija adoptiva de mis padres. A nadie le importa si vivo o muero. Así que rechacé el tratamiento conservador y me inyecté la poción de vida de una bruja. ¿El precio? En 72 horas, moriría de una falla total de todos mis órganos. En esos tres días, le entregué a Celeste mi centro de sanación privado, el que construí con mis propias manos. Mamá y papá estaban radiantes de alegría. —Qué bueno que por fin maduraste, mi niña. Ahora sí estás cuidando a tu hermana. Marcus quiso posponer nuestra boda para cuidar a Celeste. Lo acepté con calma. Me felicitó por finalmente ser comprensiva. Incluso le cedí a Celeste mi puesto como sanadora en jefe de la manada. Mis padres y Marcus estaban tan emocionados que planearon una gran fiesta para celebrarla. Invitaron a todas las personas importantes de la manada para festejar su nuevo cargo. Solo una cosa me daba curiosidad. Cuando muriera, ¿derramarían cuando menos una lágrima por mí?
Nueva vida y el cachorro recuperado - undefined novels & stories
Aurora
Mi hermana gemela, Elena, y yo fuimos emparejadas con los gemelos Alfa. Solo el primer cachorro que naciera entre nosotras sería el heredero Alfa de la manada. Mi hermana quedó embarazada un mes antes que yo, y se suponía que ella daría a luz al heredero primero. Pero yo entré en labor de parto un mes antes, de forma prematura. Pero cuando estaba a punto de dar a luz, decidí quedarme en una habitación llena de pociones especiales que suprimían las contracciones. Porque, en mi vida anterior, mi pareja Alfa, Marcos, me había sumergido en agua mezclada con acónito para retrasar el parto. Al final, mi cachorro y yo morimos allí. La agonía fue insoportable. Sollozaba y suplicaba, rogándole que me explicara por qué me hacía eso. Pero él ignoró mis gritos por completo. Lo único que le importaba era apresurar a Elena hasta la guarida de partos de la manada. —Mi hermano Gabriel murió salvando mi vida —me gruñó—. La única forma de honrar esa deuda de sangre es asegurarnos de que su hijo sea el heredero de la manada. Puedes resentir a Elena todo lo que quieras cualquier otro día, pero hoy no. Solo aguanta un poco más. —Es una poción especial. Vas a estar sana y salva. ¡Confía en mí! ¿Sana y salva? Pasé un día y una noche enteros sufriendo en aquel sótano. Mi hijo se asfixiaba en mi vientre mientras el veneno de acónito me consumía lentamente. Cuando abrí los ojos de nuevo, había regresado al día de mi parto. Esta vez, tengo que salvarme a mí misma.
Renací y dejé al Alfa murió por mí - undefined novels & stories
Bubbles
Después de que murió su primer amor, Oscar me odió durante diez años. Intenté de todo para ablandarle el corazón. Pero nada funcionó. —Si de verdad quieres complacerme, muérete. Aquellas palabras me hirieron hasta lo más profundo. Pero cuando estalló el motín, él se lanzó delante de mí y fue abatido. —Si tan solo… —comenzó a decir, mirándome fijamente mientras se desangraba—… mi compañera destinada no hubieras sido tú. En su funeral, sus padres lloraron desconsolados. —Debimos dejarlo estar con Catherine. Lo obligamos a casarse con ella solo por esa maldita profecía. La Manada Windvale vivía guiada por las profecías. Años atrás, la Vidente había predicho que, si Oscar no tomaba a su compañera destinada como compañera de vínculo, una desgracia caería sobre la manada. Y sí, yo era esa compañera destinada. Pero ahora todos deseaba que nunca lo hubiera sido. Yo incluida. Me echaron del funeral. Me sentía vacía por dentro. Entonces descendió la Diosa de la Luna, ofreciéndome una oportunidad: regresar diez años atrás. Sin embargo, habían dos condiciones. En primer lugar, no me convertiría en la compañera de Oscar. Y, en segundo lugar, evitaría la muerte de Catherine. Acepté sin pensarlo.
Protegida por el Alfa Verdadero - undefined novels & stories
Luna Roja
En nuestro tercer aniversario, descubrí con horror que mi pareja, Ethan Rivers, había estado pasando las noches con su amor de la infancia, y que incluso el certificado de unión que me había dado era falso. Cuando lo encaré, Ethan me acusó con una frialdad brutal de ser una malagradecida. —Hice la ceremonia de unión con Bella para ayudarla con la presión de su familia. ¿Por qué tienes que ser tan egoísta? No es que no te quiera. Solo es un papel, ¿por qué haces tanto escándalo? Tenía planeado hacer la ceremonia de verdad contigo este año, pero nunca me imaginé que fueras tan ambiciosa. Me decepcionas mucho, Aria. Corté toda comunicación con él y, sin perder tiempo, se llevó a Bella de luna de miel. *** Cinco años después, nos volvimos a encontrar en una reunión exclusiva de manadas. Su manada prosperaba y, a su lado, estaba Bella Rose, cubierta de joyas y con una sonrisa impecable. Al verme agachada en el suelo, buscando entre los restos de pastel en la basura, chasqueó la lengua con impaciencia. —Mira nada más en lo que te convertiste por dejarme. Antes despreciabas el certificado falso, ¡y ahora ni regalada te querría nadie! Por los viejos tiempos, si te arrodillas y le pides perdón a Bella, a lo mejor te dejo volver como nuestra sirvienta. No estaba para lidiar con él. Mi hijo, como parte de una travesura, había escondido mi anillo de unión de 80 millones de dólares en un trozo de pastel, y necesitaba encontrarlo rápido. De lo contrario, cuando llegara su papá, el pequeño volvería a meterse en problemas.
Dejé de Ser Justa Ante Mis Lobos Gemelos - undefined novels & stories
Eternity
Mientras la tasa de fertilidad humana seguía cayendo, el gobierno creó un sistema de emparejamiento entre humanos y bestias. Así fue como quedé comprometida con los hermanos Blackwood: dos bestias lobo que nunca me quisieron. Durante un año, les preparé café cada mañana. Adrian, el hermano mayor, mantenía su distancia, pero siempre tomaba la taza y me daba las gracias en voz baja. El menor, Kieran, era puro mal genio y dientes afilados. Me ladraba, rompía la taza y se comportaba como si yo fuera una molestia. Me decía a mí misma que era lo justo. Si los trataba con equidad, tal vez algún día este vínculo impuesto llegaría a sentirse como un hogar. Mi mejor amiga lo notó y me preguntó: —¿Alguna vez pensaste que tratarlos por igual podría ser injusto con el que sí es amable contigo? Le di vueltas a eso todo el día. Entonces, una mañana, salí de la cocina con una sola taza.
La Mestiza Que Terminó Con El Alfa - undefined novels & stories
Crystal K
Dexter, mi compañero destinado, se convirtió en el Rey Alfa cuando su hermano murió. No solo heredó la corona y el poder, sino también a Jenica, la viuda de su hermano. Todo porque yo, por ser una mestiza, no había podido darle un heredero de sangre pura en todos estos años. Me dijo que tenía que marcar a Jenica y sentí que el alma se me partía. Aun así, me abrazó con fuerza, secó mis lágrimas con sus besos y juró que su lobo y su destino solo me pertenecían a mí; que yo siempre sería su única Luna. Le creí. Pero, a pesar de sus promesas, él seguía pasando cada noche en la cama de ella. Entonces, Jenica quedó esperando cachorros. Mientras la manada celebraba, Dexter me obligó a dejar la suite de la Luna; quería que su cachorro naciera bajo el aura lunar más pura de la manada. Sentí cómo nuestro vínculo se deshacía dolorosamente, hilo por hilo, así que le envié un último mensaje en clave a un amigo del mundo humano. “Sácame de aquí en cuatro días”. Esa noche tomé una decisión. Mi tiempo como su compañera había terminado.
Me convertí en la Luna de su primo - undefined novels & stories
Asteria
Era la mejor sanadora de la manada. Podía curar cualquier envenenamiento. El Alfa Liam, quien agonizaba debido al acónito, me eligió como su compañera para librarse de la toxina. La noche de nuestra ceremonia de marcado, Camilla, la loba de la que estaba enamorado y quien también era la bruja que afirmaba poder salvarlo con sus pociones, se arrojó por un acantilado. Apenas terminé de purgar la toxina de su cuerpo, Liam me clavó una daga cubierta de acónito en el corazón. —¡Mataste a Camilla! ¡Que te entierren con ella! Su mirada era fría, desprovista de cualquier rastro de ternura. La manta de pieles sobre la que nos habíamos acostado momentos antes se convirtió en mi sudario. Tras mi muerte, arrojaron mi cuerpo a los páramos y lo dejaron a merced de los buitres para que lo devoraran por completo. Cuando volví a abrir los ojos, había regresado al día en que el viejo Alfa de la Manada Luna de Plata vino en persona a mi cabaña para pedir mi mano en nombre de Liam. Miré al lobo, sentado rígido, con una clara reticencia reflejada en el rostro, y sonreí. —Quizás no sea capaz de purgar la toxina del cuerpo de Liam y no tengo ningún deseo de convertirme en su compañera. En cuanto pronuncié estas palabras, los ojos de una loba con aspecto preocupado que estaba cerca se llenaron de emoción. —¡Evelyn! Si no deseas convertirte en la compañera de Liam, ¿considerarías a mi hijo en su lugar?
La Luna Exiliada Saltó A La Plata - undefined novels & stories
Cocojam
Después de tres años de exilio, finalmente aprendí a someterme. El día de mi regreso, mi compañero destinado, el Alfa Kane, me acorraló al borde del acantilado y me lanzó una advertencia helada: —Si vuelves a ponerle una garra encima a Isla, yo... Antes de que pudiera terminar, estrellé mi mano contra una roca afilada. Una vez. Dos veces. Hasta que el crujido de los huesos rotos resonó en el aire. Él contempló mi mano flácida y destrozada; no se estaba curando como debería. Por primera vez, su imperturbable compostura de Alfa comenzó a resquebrajarse. Más tarde, en el último piso de la mansión de la manada, la Omega que mis padres habían adoptado se burlaba de mí desde el balcón: —¿Y qué importa que tengas el linaje del antiguo Alfa? ¡Yo seré la futura Luna! Con una sonrisa maliciosa, se infligió una herida superficial en el brazo para fingir que yo la había atacado. Luego, lanzó un grito desgarrador: —¡Aurora! ¡Si tanto me odias, me iré! ¡Por favor, no le hagas daño a mi bebé! Mi compañero y mi hermano llegaron justo a tiempo para presenciar la escena. Sus imponentes presencias de Alfa y Beta estallaron al instante, aplastándome contra el suelo y dejándome sin fuerzas. La presión sofocante casi hizo sucumbir a mi loba interior. —¡Eres un caso perdido! —rugió Kane—. ¡Si algo le pasa a Isla o a su cachorro, te borraré de este mundo! Tras asentir con sumisión, me di la vuelta y descendí directamente a los calabozos de la manada. Sin dudarlo, me lancé al tanque de interrogatorios, una tina llena de plata líquida altamente concentrada. Las salpicaduras de plata les quemaron la piel a mis padres cuando irrumpieron por la puerta. Mi madre soltó un grito de puro horror y se desmayó al instante. Mi padre, soportando una agonía abrasadora, hundió las manos en el tanque para sacarme. Mientras tanto, mi compañero Alfa, siempre frío e imperturbable, permanecía inmóvil, temblando sin control e incapaz de pronunciar una sola palabra. Un dolor insoportable recorrió cada uno de mis nervios al entrar en contacto con la plata. Aun así, sonreí. Hace tres años, fracasé en mi intento de obtener su aprobación y fui desterrada. Fue entonces cuando el Sistema me dio una única misión: «Demuestra una sumisión absoluta hasta la muerte y te recompensaré con miles de millones de dólares. Después, te enviaré de vuelta a tu mundo real».
El Blanco Ocaso De Un Alfa Sin Alma - undefined novels & stories
Aurora
Ethan, mi cachorro de apenas tres años, se metió por error en territorio errante y lo mataron de forma brutal. Cuando me dieron la noticia, perdí el sentido. Desperté y vi a Alexander, mi pareja Alfa, apretándome la mano con fuerza. Tenía la voz ronca por la tristeza. —Te juro que voy a vengar a Ethan. Voy a despedazar a esos malditos errantes con mis propias manos. Pero tres días después, en el entierro, escuché por casualidad una conversación entre Alexander y Marcus, su Beta. —En serio no entiendo. —Marcus sonaba confundido—. ¿Por qué no dejó que el sanador de la manada ayudara a Ethan? Estaba herido de gravedad, pero vivo. Si hubiéramos actuado a tiempo... —Fue Lucas. Empujó a Ethan hacia territorio errante por accidente. —Alexander sonaba dolorido—. Lucas es solo un niño y no conocía las fronteras. No fue su intención. —Si hubiera dejado que el sanador lo salvara, el niño le habría contado la verdad a todo el mundo. Sophia terminaría en la cárcel y el Consejo condenaría a muerte a Lucas. No podía permitir que eso pasara —continuó Alexander. —¿Qué pasará con el heredero de la manada? —preguntó Marcus, preocupado. —Eso no importa. —El tono de Alexander recuperó una calma—. En cuanto Ivy se tranquilice, traeré a Lucas. Diremos que es un huérfano adoptado y ella misma se encargará de criar al siguiente Alfa. Así que el que mató a mi cachorro fue el bastardo que tuvo con su amante. Mi cachorro pudo haberse salvado, pero Alexander sacrificó a mi Ethan por su bastardo. Marqué un número al que no había llamado en cinco años. —Soy yo. Ivy. —Cambié de opinión. —Yo sonaba firme y no mostraba ninguna emoción—. Voy a regresar para heredar la Manada Imperial. —¿Y qué pasará con la Manada Moonstone? —Quiero que la Manada Moonstone sea destruida.
La Luna Durmiente - undefined novels & stories
Bite Man
Para evitarme el dolor de su traición, mi compañero Alfa, Kyle, me hizo dormir, tras lo cual se marchó a marcar a la Omega que una vez le había salvado la vida, para cumplir con su último deseo antes de morir. Mientras yo dormía durante un año, él celebró una ceremonia de apareamiento con ella, dejó una marca temporal en la curva de su cuello y la convirtió en la loba más envidiada de toda la Manada Silvermoon. Un año después, Kyle le ordenó a la bruja que me despertara. Y así, como si nada hubiera pasado, volvió a ser ese compañero tierno y devoto que siempre estaba pendiente de mí. Pero esta vez no le pregunté hasta dónde había cruzado la línea con Freya. Ni siquiera le pregunté cuando habían empezado a compartir la misma habitación. Ni mucho menos cuando el vientre de ella había empezado a crecer. Incluso me mudé por mi cuenta de la habitación principal y se la cedí a ella para que tuviera un lugar cómodo donde descansar. Kyle me tomó de la mano. Entreabrió los labios, como si quisiera decir algo, pero yo me adelanté con una sonrisa. —Lo entiendo. Freya te salvó la vida. Solo le estás devolviéndole el favor. No es como si de verdad la amaras. —Sylvie... Sabía que lo entenderías —repuso con los ojos enrojecidos—. Cuando todo esto termine, pasaré el resto de mi vida compensándote. Lo que Kyle no sabía era que: durante aquel año en el que no había podido abrir los ojos, mi mente nunca se había apagado y había sido capaz de sentir cada instante de su traición. Había sido capaz de percibir cada vez que la consolaba, cada cosa que le susurraba al oído. Así es, lo había escuchado todo. Por eso, en cuanto desperté, me había puesto en contacto con mi hermano. En días, desaparecería de su vida para siempre.
No Rogaré por un Alfa - undefined novels & stories
Serein M
Durante siete años, las conversaciones entre mi compañero destinado, el Alfa Julian, y yo se redujeron a dos palabras: «sí» y «no». «Sí» significaba que volvía a casa. «No» significaba que se largaba con Chloe, su amiguita de la infancia. Noventa y ocho veces. Cada vez que lo necesité, la eligió a ella. Esa noche era nuestra ceremonia de emparejamiento. Un solo mordisco en mi cuello y el vínculo quedaría sellado por el resto de la eternidad. El salón de banquetes resplandecía. Los ancianos y la élite alzaban sus copas, felicitándome por haber domado al Alfa Supremo. Pero su teléfono no dejaba de vibrar. Sabía que era Chloe. Su «espíritu de loba destrozado» estaba «perdiendo el control» otra vez. Sus músculos se tensaron. Estaba listo para salir huyendo de allí. Clavé mis uñas en su mano. —Es nuestra ceremonia. ¿De verdad tienes que irte? Él apretó mi agarre y su pulgar me acarició los nudillos. —La loba de Chloe está inestable. No sobrevivirá sin mí. Regresaré pronto. Confía en mí. Hundió el rostro en mi cuello, aspirando mi aroma. —Eres mi compañera destinada. Mi única Luna —me susurró. Luego se apartó de un tirón y caminó hacia la salida. Sin dudar por un momento, igual que las otras noventa y ocho veces. Pero el muy imbécil no lo sabía. En el instante en que cruzó esa puerta, no solo estaba abandonando la fiesta. Estaba saliendo de mi vida. Para siempre.
Ya No Te Necesito, Alfa - undefined novels & stories
Phoenix
Yo era una Omega y, contra todo lo esperado, resulté ser la compañera destinada del Alfa de la manada Silvermoon. Durante tres años cuidé cada palabra y cada paso que daba como Luna. Estudiaba de día y de noche hasta quedar agotada, consultaba con él cada decisión, pedía permiso para todo y me esforzaba por convertirme en la Luna que él esperaba que fuera. Aun así, nunca era suficiente. —Dependes de mí para todo —me reprochaba—. ¿Cómo esperas convertirte en una Luna de verdad? Deberías aprender de Sonya. Sonya Smith, su amiga de la infancia, era el ejemplo perfecto que, según él, yo debía seguir. Así que dejé de depender de él. Cuando unos renegados me hirieron mientras protegía a la manada y perdí a nuestro cachorro, me vendé sola y acudí por mi cuenta al centro de sanación. No corrí a buscarlo ni le rogué que me cuidara. Más tarde, cuando el dolor se volvió insoportable, me acurruqué a solas y apreté los dientes hasta perder el conocimiento. Mi compañero obtuvo lo que llevaba tanto tiempo exigiéndome… y se arrepintió. Durante años había deseado que yo dejara de necesitarlo. Pero cuando ese día por fin llegó, comprendió que verme capaz de vivir sin él lo estaba destrozando por dentro.
Le di sus herederos y desaparecí - undefined novels & stories
Hyacinth
—La Luna quiere otro cachorro. Llevaste al primero en el vientre sin problemas. Puedes darle otro. Esas palabras decidieron mi destino: pasaría diez meses gestando un segundo cachorro para mi compañero destinado. En cuanto nació mi cachorra, el sanador cortó el cordón y se la llevó. Ni siquiera me permitieron tenerla en brazos. Mi segunda cachorra. Me la arrebataron antes de que pudiera verle el rostro. Todos en la manada sabían por qué. Años atrás, la Luna Seraphina había luchado junto al Alfa Lucian durante la guerra contra los renegados. Una espada de plata la había herido y le había arrebatado la posibilidad de tener cachorros propios. De no haber sufrido aquella herida, ninguna otra loba habría entrado jamás en la cama del Alfa. Yo menos que nadie. Puede que fuera la compañera destinada de Lucian, la loba a la que su lobo reconoció cuando nos vimos por primera vez, pero eso nunca me convirtió en su Luna. La manada solo veía en mí dos cosas: un linaje poderoso y un cuerpo fértil. Nada más. Yo era la forma más sencilla de darle a Seraphina los herederos que ella nunca podría gestar. Tres años atrás, di a luz al primer cachorro de Lucian. Tampoco pude tenerlo en brazos. El propio Lucian recibió al cachorro de manos del sanador y solo me dejó una advertencia: —Desde este momento, Seraphina es su madre. No hagas esto más difícil de lo necesario. Entonces todavía me quedaba algo de esperanza, así que le supliqué. Intenté levantarme de la cama para ir tras él, pero los sanadores de la manada me inmovilizaron mientras yo gritaba y le rogaba a Lucian que me permitiera ver a mi cachorro. Ese día aprendí la lección. Dejé de suplicar. Cada mañana iba a la residencia de la Luna y esperaba frente a las puertas con la esperanza de oír las risas de mi cachorro desde el interior. Al principio, Lucian me lo permitió. Hasta que Seraphina aseguró que el futuro Alfa necesitaba estabilidad. Según ella, oír a otra loba fuera de su hogar solo serviría para confundirlo sobre quién debía reconocer como su madre. Desde entonces, me prohibieron acercarme a él. Y ahora, tres años después, también se habían llevado a mi cachorra antes de que pudiera tenerla en brazos, al menos, por una sola vez.
Reclamada por el Alfa Despiadado - undefined novels & stories
Crystal K
En la Alianza del Norte, la Ceremonia de Reclamo es una tradición ancestral. Durante la Luna de Sangre, cada Alfa debe abrirse paso luchando hasta los aposentos de las Omegas, cargar a la compañera elegida sobre su espalda y superar cualquier obstáculo para sellar el vínculo. Esperé a Joric durante cinco años. Esta noche, por fin irrumpió en mi patio acompañado de sus Betas. El corazón me dio un vuelco. Estuve a punto de correr a su encuentro, pero el sonido de su voz, reducida a un susurro, me detuvo en seco. —Aseguren a Giselle en medio del caos. Es demasiado frágil y no voy a permitir que ese Alfa tirano la reclame —ordenó Joric—. En cuanto a Faelan... ella es la Omega más fuerte que tenemos. Es casi una guerrera, sabrá defenderse sola. Sus subordinados intercambiaron miradas cargadas de inquietud. —Alfa, ¿es una buena idea? Usted y Faelan ya son compañeros en todo menos en los documentos oficiales. ¡Si se entera, desatará un infierno! —cuestionó uno de ellos. —Que lo haga —respondió él, restándole importancia—. El Reclamo es un evento caótico. Resulta muy fácil llevarse a la loba equivocada por accidente. Ya arreglaré las cosas con ella después. Además, todos saben que nunca presenté nuestro emparejamiento ante el Consejo de manera oficial. Por ahora, Faelan tendrá que lidiar con la situación. Oculta detrás de la puerta, escuché cada una de sus palabras. Mi loba no aulló de dolor. Me limité a dar un paso atrás hacia mi habitación, sumida en silencio. Todos en la manada creían que sacaría las garras y pelearía a muerte cuando un Alfa distinto viniera a reclamarme. En su lugar, subí sin vacilar a la espalda de un Alfa mucho más temible. Me convertí en la Luna de otra manada.
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