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Romance×
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Romance
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MM Romance
Vampiro
Mitología
Fantasía
Vida Escolar/Campus
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caprichoso
Misterio/Suspenso
Leyenda Popular
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Characters

34
All
Mujer Poderosa
Independiente
Amante
Psicópata
Mafia
Alfa
Hipócrita
Amigos de la Infancia
Rompehogares
Primer Amor
Sin Sentimientos
La más Popular
Amor Incondicional
Compañero
Luna
Mejor Amiga
Escoria
Doctor/a
Vampiro
Calculador/a
Protagonista Animal
Vecindario
Secretario/a
Identidades Múltiples
Profesor
Íncubo
Hombre Bestia
Elfo
Yerno
Forense
Estudiante Pobre
Piloto
Celebridad
Influencer
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Plot & Setting

31
All
Arrepentirse
Seducción
Liarse con alguien
18+
Encuentro Amoroso
Infidelidad
Cuenta Regresiva
Venganza
Matrimonio
Karma
Drama Familiar
Despertar
Desarrollo Femenino
Ambiente Laboral
Amor Prohibido
Reconciliación
Redención
Sistema
Acoso
Crimen
Telepatía
Transmisión en Vivo
Matrimonio por Contrato
Viaje en el Tiempo
Amor Forzado
Solidaridad
Aventura
Apocalipsis
Maldición
Mundo del Entretenimiento
Ventaja Especial
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Themes

12
All
Giro Inesperado
Melodramático
Renacido
Lazo Familiar
historia de la muerte
Dulce Romance
Obsesivo
Inspirador
Sanador
Crush
Múltiples Perspectivas
Apasionante
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Romance Short Stories & Novels

Discover a collection of enchanting Romance short stories that explore the depths of passion. Perfect for readers seeking one-hour short stories to inspire and ignite their imagination about Romance.
Cenizas de lo que fuimos - Romance novels & stories
Nuali Ciza
Estuve siete años con Bruno. Pero cuando lo acusaron y terminó en la cárcel, no dudé en dar media vuelta y desaparecer de su vida. Me refugié en los brazos de su mejor amigo, buscando un poco de paz. Cuando Bruno salió, volvió con más poder, más rabia… y me obligó a casarme con él. No le importó cómo: usó todo lo que tenía para hacerme suya otra vez. Para todos, éramos la pareja perfecta, el amor que lo aguantó todo. Pero nadie sabía que, cada noche, él llevaba a otra mujer a nuestra cama... incluso a mi propia hermana. Decía que ese era el precio por haberlo traicionado. Lo que Bruno nunca imaginó es que, mientras todos lo creían culpable, yo me metí en una red criminal para limpiar su nombre. Y que, para conseguir esa prueba, perdí un riñón y medio hígado. Lástima que... ya no me queda mucho tiempo.
La última lluvia antes del adiós - Romance novels & stories
Universo Cercano
El CEO de Buxton Corp recuperó a su antiguo amor. ¿El precio? Su esposa embarazada desapareció sin dejar rastro. Durante el primer mes, Calvin ni se inmutó. Estaba demasiado ocupado adorando a la mujer que siempre había considerado su verdadero amor. En el segundo mes, sus amigos apostaban sobre cuánto tardaría Ángela en regresar de rodillas. Para el tercer mes, el pánico lo consumió. Envió equipos de búsqueda por todas partes para encontrarla. No hallaron nada. Ni una sola pista. A partir de ese momento, nadie volvió a atreverse a pronunciar el nombre de Ángela Astor en toda Auremburg. Pero había algo que nadie sabía. Cada noche, Calvin la extrañaba con tanta intensidad que sentía que estaba a punto de derrumbarse.
Su Boda, Mi Sentencia de Muerte - Romance novels & stories
Sebastiana Rosas
La noche de nuestra boda, mi esposo me obligó a beber una droga para dejarme sin voz y me encerró en la celda de su amiga de la infancia, condenada a muerte. Blanca Rivas había arrollado y matado al único hijo del príncipe de Valcera mientras cabalgaba borracha. La decapitarían al día siguiente, al mediodía. Pero Jaime Salazar le dio mi vestido de novia y la sacó por la puerta trasera del Tribunal Supremo para llevarla a la residencia del supervisor de ejecuciones. Al ver las cadenas que me sujetaban las muñecas, mi suegra, Teresa Vidal, por fin sintió algo de compasión. —Ahora que has encerrado a Adriana, ¿no temes que la casa del príncipe de Valcera adelante la ejecución? Jaime terminó de acomodarle mi corona nupcial a Blanca sin siquiera levantar la vista. —Soy el vicepresidente del Tribunal Supremo. ¿Quién se atrevería a ejecutar a Adriana sin una orden mía? Solo necesito que ocupe el lugar de Blanca durante tres días. Cuando pase el revuelo, volveré a intercambiarlas. Teresa bajó la voz. —Hace siete años, cuando acusaron injustamente a nuestra familia, Adriana vendió su casa familiar y recibió treinta golpes de vara por ti para hacer llegar las pruebas al emperador. Los dedos de Jaime se detuvieron un instante. —No lo he olvidado. Por eso jamás he pensado en repudiar a Adriana, aunque ella no soporte a Blanca. Antes del amanecer, la princesa de Valcera irrumpió en la prisión con un decreto imperial. Convencida de que Jaime favorecería a Blanca, había solicitado al emperador que adelantara la ejecución a las cinco y cuarenta y cinco de la mañana. Me abrí la frente a golpes y por fin conseguí soltarme de los carceleros que me sujetaban. Cuando llegué corriendo a la residencia del supervisor de ejecuciones, Jaime estaba celebrando su boda con Blanca. Al verme cubierta de sangre, le cambió la expresión. Se quitó de inmediato la túnica de boda y me envolvió con ella. —¿Cómo te lastimaste así? ¿No te dije que me esperaras en la celda? Miré fijamente la corona que Blanca llevaba en la cabeza. Mi madre me la había dejado como parte de mi dote. Jaime siguió mi mirada y se colocó frente a ella por instinto. —Se llevó un susto. Le presté tu vestido de novia para alejar la mala suerte.
El Amante Oculto en el Sofá - Romance novels & stories
Nicole Roncero
Desde que Margarita López mandó hacer un sofá nuevo, más largo y más ancho de lo normal, empezó a dormir todas las noches en la sala. Cada vez que intentaba convencerla de volver al cuarto para estar a solas, ella me rechazaba diciendo que estaba cansada. Desde la sala siempre me llegaban ruidos ahogados. Ya no pude soportarlo más. El día que dio a luz, apenas la sacaron de la sala de partos y ni siquiera podía incorporarse en la cama, me negué a cargar al bebé y le pedí el divorcio. Con los ojos rojos, me preguntó: —¿Quieres divorciarte de mí solo porque duermo en el sofá todas las noches? Respondí sin dudar: —Sí.
Reteniendo un nacimiento - Romance novels & stories
April
Tenía nueve meses de embarazo y estaba lista para dar a luz, pero mi esposo, Sean Conner, me encerró en el cuarto de almacenamiento del sótano y me dijo que retuviera el parto. Comentó que era porque la esposa de su difunto hermano, Quinn Faber, también estaba a punto de dar a luz ese día. Hacía años, Sean y su hermano habían acordado que el primer hijo nacido en la familia Conner sería criado como heredero y recibiría la herencia familiar. —El bebé de Quinn debe nacer primero —dijo Sean como si fuera algo trivial—. Ella perdió a su esposo y no tiene nada. Tú ya tienes mi amor, por lo tanto, es justo que la herencia sea destinada a su hijo. El dolor de las contracciones me dobló por la mitad y lloré, suplicándole que me llevara al hospital. Él me secó las lágrimas y con una tranquilidad inquietante, me dijo: —Deja de fingir. Luego, espetó: —Siempre supe que no me amabas. Todo lo que te importa es el dinero y el estatus. Forzaste el parto para robarle el lugar a mi sobrino... ¿Cómo puedes ser tan cruel? Con la cara pálida y temblando, logré susurrar: —No puedo controlar cuándo nace un bebé, esto es una coincidencia. Te juro que no me importa la herencia. ¡Yo te amo! Él soltó una carcajada llena de frialdad y me dijo: —Si me amaras, no habrías presionado a Quinn para que firmara ese contrato renunciando a la herencia de su hijo. Bueno, una vez que ella dé a luz, volveré a buscarte. Después de todo, el bebé que llevas en tu vientre lleva mi sangre. Sean se quedó fuera de la sala de parto donde estaba Quinn y solo después de que el recién nacido llegó al mundo, él se acordó de mí. En ese momento le ordenó a su secretario que me llevara al hospital, pero la voz de este tembló mientras decía: —La señora... y el bebé... Ambos han muerto... En ese momento, él perdió la razón.
Después de renacer, dejé de obsesionarme con mi esposo. - Romance novels & stories
Tomate
Al renacer, decidí escribir el nombre de mi hermana en la solicitud de matrimonio. Esta vez, le concedí a Lucas Delgado su deseo. En esta vida, me adelanté: vestí a mi hermana con el traje de novia y le coloqué el anillo de compromiso. Yo misma orquesté cada encuentro entre ellos. Cuando él la llevó a Ciudad Esmeralda, sin dudarlo partí al sur para estudiar. Porque en mi vida pasada, incluso a los cincuenta años, Lucas y nuestro hijo seguían rogándome que me divorciara. Así que cumplí su último deseo: que estuviera con ella. Al volver a vivir, solo anhelé desplegar mis alas... libre de amor.
Ya no necesité tu boda - Romance novels & stories
Pez
Mi prometido me pidió matrimonio en un puestito callejero, pero a ella le juró amor eterno en un yate de lujo. A 48 horas de la boda, lo dejé.
Después de Ocho Años, Me Casé con Otro - Romance novels & stories
Camila Navarro
En la boda de mi mejor amiga, una chica se lanzó a atrapar el ramo… pero se le escapó de las manos y terminó cayendo directo en las mías. Mi mejor amiga, Valentina Rojas, me miró con una sonrisa brillante. —Valeria, parece que tú serás la próxima novia. Los invitados intercambiaron miradas cómplices y giraron hacia mi novio de ocho años, Adrián Montenegro, el presidente del Grupo Montenegro. Pero él, con total calma, tomó el ramo de mis manos y lo pasó sin esfuerzo a la chica que estaba a mi lado… su secretaria, Natalia Cruz. —Ella lo atrapó primero. me acarició el cabello con suavidad, con esa misma voz gentil de siempre. —Pórtate bien… devuélveselo a Natalia por ahora. Ya habrá otra oportunidad. Con el ramo, también se desplazaron todas las miradas… hasta quedarse sobre Natalia. Observé su expresión, entre sorprendida y tímida. Luego apoyé una mano sobre mi vientre y forcé una sonrisa amarga. Adrián no sabía que no habría otra oportunidad. “Nuestra promesa de ocho años ya había llegado a su final… y aun así, nunca dimos el paso hacia el matrimonio”, pensó Valeria con amargura. Yo ya le había prometido a mis padres, parte de la realeza de Alcázar, que la próxima semana me marcharía para regresar y asumir el legado familiar.
La guerra terminó; mi vida comenzó. - Romance novels & stories
Myosotis
Le dediqué treinta años de mi vida a Julián Marchetti después de que terminó la guerra. Construí su imperio, crié a nuestros hijos y mantuve unida a la familia desde las sombras. Pero, cuando murió, su testamento ni siquiera mencionaba mi nombre. La mitad de su fortuna fue para nuestros hijos. La otra mitad, para Lidia Carter, la hija del hombre que le había salvado la vida en Normandía. La misma mujer que había robado mi identidad y construido toda su vida sobre las ruinas de la mía. Lo único que me dejó fue una simple nota, garabateada con su inconfundible caligrafía: «Te amé. Tuvimos treinta años maravillosos. Pero le debo demasiado a Lidia. Esto es lo mínimo que puedo hacer por ella.» Caí muerta de un ataque al corazón ahí mismo, en su estudio, aferrada a ese patético pedazo de papel. Cuando volví a abrir los ojos, había vuelto a 1945, justo cuando la guerra acababa de terminar. Esta vez no iba a reprimir mi rabia ni a sufrir en silencio. Estaba decidida a defenderme y a reclamar todo lo que legítimamente me pertenecía.
Hundida en su amor - Romance novels & stories
Mónica Herrera
Siempre tuve el presentimiento de que Mateo fue obligado a casarse conmigo. Pero cada noche en la intimidad, cuando estábamos juntos, él prefería acariciarme y ayudarme con sus manos antes que realmente hacerme suya. Con el tiempo, mi corazón empezó a enfriarse y, ya cansada de sentirme rechazada, decidí pedir el divorcio. Pero la noche antes de imprimir los papeles, escuché por accidente una conversación en la terraza entre Mateo y sus amigos. —Mira, no es por meterme, —dijo uno de ellos—. pero la deseas como un loco, entonces ¿por qué no la tocas? Tienes a una mujer perfecta a tu lado. —Las mujeres no soportan que las ignoren —agregó otro—. Si sigues reprimiéndote así, algún día se irá con otro hombre, y después te arrepentirás. Mateo guardó silencio un momento antes de responder en voz baja: —Su piel es demasiado delicada… su cintura tan fina y sensible… Si pierdo el control, podría asustarla. Además, es mi mujer, tengo que ser cuidadoso con ella. Si alguna vez necesita buscar consuelo en otro lugar… tampoco pasa nada. Mientras siga queriendo volver a mi lado, yo seguiré cuidándola y consintiéndola. Al escuchar eso, varios amigos soltaron una risa burlona. —Ya deja de hacerte el santo, si lo fueras, entonces deja de buscar esas cosas a escondidas en Google. Esa misma noche, movida por la curiosidad, abrí el historial de su navegador. Había más de cien búsquedas… y todas decían lo mismo: “Finalmente me casé con la chica que he amado en secreto durante años. Tengo un fuerte deseo por ella… ¿cómo puedo hacerla disfrutar sin lastimarla ni dejarle un trauma?”
Le di mi prometido en mi propia boda - Romance novels & stories
Piña Ice
En la boda, el sobrino de cuatro años del novio de repente subió a la tarima, tomó de la mano al novio y gritó a todo pulmón: —Papá, ¿por qué te quieres casar con otra mujer? ¿Ya no nos quieres a mamá y a mí? La madre del niño, que estaba abajo de la tarima, corrió a detenerlo. Con una sonrisa forzada, como si se disculpara pero buscando provocar, dijo: —Lo siento, Dany perdió a su padre cuando era pequeño y siempre ha visto a su tío como su papá. No fue su intención causar problemas. Incluso mi esposo, con total calma, tomó al niño en brazos y me explicó: —Antes de morir, mi hermano me pidió que cuidara de su esposa y de su hijo. Para que Dany tuviera una infancia feliz, le permití que me llamara "papá". No lo malinterpretes. Al ver a las tres personas frente a mí tan felices y tranquilas, solté una risa fría y me quité el velo. —Pobrecito niño… ¿cómo podría yo arrebatarle a su padre? Ya que es así, ¿por qué no le dejo el lugar de novia a tu cuñada? Así ustedes pueden formar una familia completa de tres.
Un Mango Fue el Final de Nuestro Matrimonio - Romance novels & stories
Leticia Velázquez Morales
A los siete años, papá llevó a casa a una mujer hermosa y fue ella quien me regaló una caja de mangos. Ese mismo día, mamá me vio comerlos con tanto gusto. Firmó los papeles del divorcio sin decir nada y, poco después, se lanzó del edificio. Desde entonces, el mango se convirtió en la pesadilla que me acompañaría toda la vida. Por eso, el día de mi boda le dije a mi esposo, Héctor Preciado, que si algún día quería divorciarse, solo tenía que regalarme un mango. Él me abrazó sin responder y, desde ese momento, el mango también se volvió su tabú. Cinco años después de casarnos, en Nochebuena, su amiga de la infancia dejó un mango sobre su escritorio. Ese día, Héctor anunció que cortaba toda relación con Violeta Sánchez y la despidió de la empresa. Y ahí sí creí, sin dudarlo, que él era el hombre indicado para mí. Hasta que, seis meses después, regresé del extranjero tras cerrar un trato de cien millones de dólares. En la cena de celebración, Héctor me pasó una bebida. Y, cuando ya me había tomado la mitad del vaso, Violeta, la mujer a la que había despedido de la empresa, apareció detrás de mí con una sonrisa provocadora y preguntó en tono despreocupado: —¿Está bueno el jugo de mango? Me giré para mirar a Héctor con incredulidad. Él apenas contenía la risa. —No te enojes —dijo—. Violeta insistió en que te hiciera esta broma. —No te di un mango, solo jugo de mango. Luego añadió, como si nada: —Pero, creo que Violeta tiene razón: que no comas mango es una manía tuya. —Mira lo feliz que estabas tomándolo hace un momento. Mi expresión se endureció. Levanté la mano, le arrojé el resto del jugo en el rostro y me di media vuelta para irme. Porque hay cosas con las que no se bromea. El mango no lo es. Y mi decisión de divorciarme, tampoco.
Mi Boda Se Retrasó Ocho Veces y al Final Lo Dejé - Romance novels & stories
Gordo
Con solo mencionar los preparativos de la boda, el primer amor de mi prometido salió corriendo en llanto. Luis Enrique me abofeteó con tal fuerza que caí al suelo, mirándome con odio puro: —¿Tan desesperada estás por casarte, Gabriela? ¿Tan patética que necesitas forzarme a esto?¡Posponemos la boda otra vez! Me llevé la mano a la mejilla ardiente, pero ni siquiera latió más rápido mi corazón. Con esta, ya eran ocho postergaciones. De los 28 a los 30 años, esperé en vano una respuesta. Esta vez, hice las maletas en silencio para salir. Al fin entendí: este matrimonio nunca debió existir.
Sombras del Corazón - Romance novels & stories
Andrea León
Después de que la ex de mi esposo me empujara, tuve complicaciones graves al dar a luz a nuestro segundo hijo y morí en la esquina de la escalera del hospital de los Hesselink. Antes de morir, mi hijo de seis años lloró sin parar, rogándole a su papá, Marc Hesselink, que me ayudara. La primera vez, él solo se burló: —Tu mamá se volvió más inteligente… ahora usa al niño para hacerse la víctima y engañar a todos. Después de eso, le soltó la mano a nuestro hijo y se fue como si nada. La segunda vez, nuestro hijo le dijo que no paraba de sangrar. Marc se fastidió: —Qué llorona. Solo es un aborto, no es para tanto. Siempre tan dramática. Luego sacó al niño de la habitación y le ordenó al médico que nadie se acercara a ayudarme. —Es culpa mía por mimarla tanto. Si no la dejo sufrir un poco, nunca va a aprender. La última vez, nuestro hijo se arrodilló frente a Angie Pavard y le rogó con desesperación. Marc estalló de furia y mandó a sus guardias a maltratar a nuestro hijo. Lleno de heridas, lo arrastraron fuera de la habitación, dejándolo ahí tirado para que se burlaran de él. —Si vuelves a molestar a Angie mientras se recupera, saco a tu mamá de la familia Hesselink y no la vas a ver nunca más. Aun así, nuestro hijo arrastró su cuerpecito de regreso hasta donde yo estaba, dejando una línea de sangre tras de sí. Esta vez, como él quería, tanto mi hijo como yo terminamos muertos. Y ya no vamos a volver a verte nunca... nunca más.
El Día de Mi Boda, Se Casó con Otra - Romance novels & stories
Margarita Juárez
El día de mi boda, el auto que debía llevarme a la ceremonia me dejó frente al acceso de servicio del salón, justo al lado de los contenedores de basura. Víctor Méndez me abrió la puerta del auto y me dio una orden con la naturalidad de siempre: —Entra por la puerta de servicio. Yo llevaré a Leonor por la entrada principal para que nuestros compañeros no sospechen nada. Sin esperar mi respuesta, se marchó con Leonor Rivera y me dejó sola, sujetándome la falda en medio del agua sucia. Era la nonagésima novena vez que Víctor me abandonaba con la excusa de evitar sospechas. Llevábamos ocho años manteniendo nuestra relación en secreto. Según él, un romance en la oficina dañaría mi reputación, así que siempre utilizaba a Leonor, su amiga, como tapadera. Durante una actividad de integración de la empresa, la llevó en el asiento del copiloto mientras yo pasaba diez horas en autobús. Cuando por fin llegué, ellos ya estaban a punto de regresar. Cuando nuestro proyecto tuvo éxito, ascendió a Leonor, que formaba parte de mi equipo, mientras que yo, pese a ser la empleada con más experiencia, acabé siendo su subordinada. Hasta en las invitaciones de mi propia boda figuraba el nombre de Leonor en lugar del mío. Después de ocho años a su lado, Víctor seguía sin reconocerme como su pareja ni darme un lugar en su vida. Creí que de verdad lo hacía por mi bien. Pero cuando atravesé corriendo aquel pasillo inmundo y entré al salón cinco minutos antes de la hora prevista, descubrí que la ceremonia ya había comenzado: Víctor abrazaba a Leonor, que ocupaba mi lugar frente al altar. Los dos dijeron "Sí, acepto" al mismo tiempo y nuestros compañeros estallaron en vítores. —¡Felicidades! En ese instante lo entendí. Durante ocho años, la única persona con la que Víctor había querido mantener las distancias era yo. Así que le concedería su deseo: me apartaría para siempre de aquella farsa y de los favoritismos que ya ni siquiera se molestaba en ocultar. La música volvió a sonar y el maestro de ceremonias anunció el intercambio de anillos. Al verme, Víctor se giró con cierta incomodidad y, aprovechando que todas las miradas estaban puestas en Leonor, intentó ponerme el anillo a escondidas. Yo sonreí y retiré la mano antes de que pudiera hacerlo. —Ya no hace falta que disimulen. Felicidades.
El Borracho que Me Hizo Su Reina - Romance novels & stories
Mónica Herrera
Invité a mis compañeros a un bar para divertirnos, pero al momento de pagar descubrí que no tenía saldo suficiente. Desesperada, caminé hacia el reservado VIP donde estaba sentado aquel hombre guapísimo. —Cúbreme la cuenta. Luego te transfiero. El hombre me miró con una frialdad fingida. —Señorita, ¿nos conocemos? Le arrebaté la copa de la mano. —No. Pero pregúntale a tu guardaespaldas cuántas veces me ha pedido ayuda por tu culpa. Ya te he sacado de apuros varias veces. ¿Tanto te cuesta devolverme el favor aunque sea una vez? El hombre puso cara de no entender nada, pero el guardaespaldas que estaba a su lado se llevó una mano a la cara. —Señor, es verdad. Cada vez que usted se emborracha, no deja que nadie se le acerque. Solo a ella la deja acercarse. Para poder llevarlo a casa, he tenido que llamarla varias veces y pedirle ayuda.
Tu traición fue mi mejor venganza - Romance novels & stories
Anónimo
Llevábamos seis años de casados, pero en los últimos tres meses, mi esposo ni siquiera me había tocado. Decía que el trabajo lo tenía agotado, y yo, enamorada desde hace años, le creí sin dudar. Hasta que en el día de mi cumpleaños, escuché a sus amigos hablar en alemán a sus espaldas. —¿Ya terminaste con la otra? Antes ibas todos los días… no sé cómo aguantabas. —¿Y tu esposa? ¿No te dice nada? Mi esposo soltó el humo de su cigarro con indiferencia: —Hace meses que ni la toco. Claudia es buena en la cama y aún no me aburre… Lástima que salió embarazada. A mi esposa no le gustan los niños, así que le di dinero a Claudia para que se fuera al extranjero y lo tuviera allá. Apreté los puños con fuerza. Las lágrimas comenzaron a caer sin permiso. Él se acercó preocupado y preguntó qué me pasaba. Yo negué con la cabeza, sonriendo. —Este pastel que hiciste con tus propias manos… me emocionó mucho. Está delicioso. El pastel sabía dulce. Pero yo, que sí entendía alemán, solo sentía amargura en el alma.
La noche en que las dos dimos a luz - Romance novels & stories
Mónica Herrera
Una vez jugué con un universitario. Cuando se enamoró de mí, terminé con él. Años más tarde, cuando se convirtió en alguien exitoso, se casó conmigo delante de todos los que pensaban que yo tenía suerte de tenerlo. Mi familia cayó en desgracia y, a ojos de los demás, me había sacado la lotería. Lo que nunca vieron fue lo que ocurría en privado. Cada noche llegaba a casa con una mujer diferente. Nunca lloré. Nunca armé un escándalo. Eso solo pareció enfurecerlo aún más. Entonces decidió ir más lejos. Dejó embarazada a propósito a Natalie, su primer amor. Como aún conservaba la calma, me acorraló contra la pared y me preguntó: —Stella, ¿acaso me amas? Más tarde, Natalie y yo entramos en trabajo de parto la misma noche. Caí de rodillas y finalmente le confesé que lo amaba. Le rogué que me llevara al hospital. Me abrazó con fuerza, incapaz de ocultar su satisfacción. —Lo sabía —dijo—. Eres una mentirosa. Entonces me apartó bruscamente, tomó a Natalie en brazos y se marchó sin mirar atrás. —Después te llevaré al hospital. El dolor del parto será tu castigo.
Tu hijo, mi adiós - Romance novels & stories
Aurori
Cuando fui al hospital para verificar si el cuarto intento de fertilización in vitro había sido exitoso, vi a Francisco Gutiérrez —quien supuestamente estaba de viaje de negocios— ayudando cuidadosamente a una joven y hermosa chica a salir del sección de ginecología y obstetricia. La chica tenía el vientre tan abultado que parecía estar a punto de dar a luz. Francisco solo se desconcertó por un instante, antes de proteger a la chica detrás de él. —Laura, nuestra familia necesita un hijo para continuar el linaje. Cuando nazca el bebé, volveremos a ser como antes. Escuché claramente la determinación en su voz, y le sonreí diciendo que estaba bien. Ante su mirada sorprendida, guardé silenciosamente mis resultados médicos. El día que la chica dio a luz, dejé un acuerdo de divorcio y me alejé de él para siempre.
No Quedan Más Perdones - Romance novels & stories
Mónica Herrera
Cada vez que mi esposo, Dave Tarrett, se quedaba a dormir en casa de su exnovia, Maggie Gorringe, me regalaba un edificio más. A los dos años de casados, ya tenía 285 propiedades comerciales distribuidas por todo el país. Y eso significaba que Dave me había traicionado 285 veces. Después de recibir la escritura de la propiedad número 286, Maggie me envió otro de sus videos burlones. —¿Y qué importa que Dave te dé dinero? Soy yo quien tiene su corazón y su cuerpo. Tal vez seas una supermodelo famosa en todo el mundo, pero ni siquiera puedes hacer que tu propio esposocomparta la cama contigo. No valía la pena discutir. En vez de eso, le envié el nuevo conjunto de Victoria's Secret de mi desfile más reciente. Cuando Dave se enteró de mi "generosidad", decidió compensarme llevándome a una reunión de la alta sociedad. Durante uno de los juegos de la fiesta, Maggie perdió tres veces seguidas y recibió el reto de lamer crema batida del muslo de un playboy. Maggie tomó una botella de vino, la rompió de un golpe y presionó el vidrio afilado contra su cuello. —¡Dave, no permitiré que me humillen así! Dave, que siempre aparentaba ser frío e indiferente, se puso nervioso de inmediato. Después me miró a mí. Como siempre. —Es solo crema batida —dijo en voz baja—. Hazlo por ella. Te prometo que esta noche me iré a casa contigo. Todos esperaban que armara un escándalo. Pero permanecí serena y acepté sin protestar. Él no sabía que esta era la vez número 287 que me rompía el corazón. Y yo ya estaba cansada de ser su obediente mascota. Cuando terminara de pagar la deuda que tenía con él por haberme salvado la vida, nuestro matrimonio terminaría para siempre.
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