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Romance×
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Romance
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MM Romance
Vampiro
Mitología
Fantasía
Vida Escolar/Campus
Imaginación
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caprichoso
Misterio/Suspenso
Leyenda Popular
POV masculino

Characters

34
All
Mujer Poderosa
Independiente
Amante
Psicópata
Mafia
Alfa
Hipócrita
Amigos de la Infancia
Rompehogares
Primer Amor
Sin Sentimientos
La más Popular
Amor Incondicional
Compañero
Luna
Mejor Amiga
Escoria
Doctor/a
Vampiro
Calculador/a
Protagonista Animal
Vecindario
Secretario/a
Identidades Múltiples
Profesor
Íncubo
Hombre Bestia
Elfo
Yerno
Forense
Estudiante Pobre
Piloto
Celebridad
Influencer
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Plot & Setting

31
All
Arrepentirse
Seducción
Liarse con alguien
18+
Encuentro Amoroso
Infidelidad
Cuenta Regresiva
Venganza
Matrimonio
Karma
Drama Familiar
Despertar
Desarrollo Femenino
Ambiente Laboral
Amor Prohibido
Reconciliación
Redención
Sistema
Acoso
Crimen
Telepatía
Transmisión en Vivo
Matrimonio por Contrato
Viaje en el Tiempo
Amor Forzado
Solidaridad
Aventura
Apocalipsis
Maldición
Mundo del Entretenimiento
Ventaja Especial
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Themes

12
All
Giro Inesperado
Melodramático
Renacido
Lazo Familiar
historia de la muerte
Dulce Romance
Obsesivo
Inspirador
Sanador
Crush
Múltiples Perspectivas
Apasionante
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Romance Short Stories & Novels

Discover a collection of enchanting Romance short stories that explore the depths of passion. Perfect for readers seeking one-hour short stories to inspire and ignite their imagination about Romance.
Renacimos los dos... y él terminó en la cárcel - Romance novels & stories
Ana S. Flores
El día de la sentencia, mi prometido Diego González me tomó de la mano, sollozando, y me pidió que dejara de defender mi inocencia y firmara un acuerdo de culpabilidad. —Clara, sé que tú no hiciste nada… pero Isabella está esperando un hijo mío. No puedo permitir que ella vaya a la cárcel. Hazlo por tu bien, por favor —suplicó, con lágrimas que le empañaban la mirada. Sin dudarlo ni un instante, firmé el acuerdo. En mi vida anterior me negué a cargar con la culpa de Isabella García y, por eso, no solo terminé tras las rejas: la furia de Diego envió gente a torturarme hasta dejarme estéril. Esta vez me propuse complacerlo. A la mañana siguiente, los noticieros reventaron con la primicia de que yo había robado secretos comerciales de la Corporación López. Para colmo, Isabella se presentó como testigo. —Sí, fue ella; la vi con mis propios ojos infiltrarse en la compañía —declaró ante las cámaras. Pero aquella tarde, cuando inició la audiencia, el demandante Santiago López, director general de la corporación, retiró la acusación. Bajo la mirada atónita de la prensa, sacó un anillo, se arrodilló y me preguntó: —Clara, ¿en esta vida aceptarías casarte conmigo?
El Precio de la Traición - Romance novels & stories
Renato Ríos
Estaba a punto de dar a luz cuando Liana, la ex de mi esposo, llegó a nuestra casa con la excusa de que solo se quedaría unos días. Cada vez que me veía, se llevaba la mano al pecho, como si el solo hecho de verme embarazada la hiciera sufrir. Bruno, mi esposo, estaba convencido de que yo estaba provocándola a propósito, solo por tener la barriga enorme. —Lia no se siente bien, no puede tener hijos. ¡Y tú sigues paseándote así, como si nada! ¡Se nota que necesitas una lección para que aprendas! Dicho esto, mandó que me encerraran en el viejo ático que llevaba años sin usarse, y ordenó que nadie me subiera comida. Lloré y le rogué que me dejara salir. Le expliqué que la última ecografía mostraba que los gemelos eran enormes, que el doctor había dicho que debía ir al hospital de inmediato. Pero, para él, eso fue como si le contara un chiste sin gracia. —Todavía faltan tres días. No me vengas con cuentos —me respondió sin una sola gota de compasión—. ¡Ve al ático y ponte a pensar en lo que hiciste! ¡Pagarás por estar molestando a Lia! Las contracciones eran tan brutales que, arañando la madera podrida, acabé arrancándome las uñas. Gritaba tan fuerte que me dolía la garganta, pero nadie acudió en mi auxilio. La sangre me cubría el cuerpo y empapaba todo el suelo. Uno de los bebés ya había salido, pero el otro se quedó atrapado en mi vientre, atorado en un baño de sangre. Tres días después, Bruno estaba sentado, tomando sopa y, como si nada, dijo: —Que Michelle me sirva más sopa y le pida perdón a Lia. Si lo hace, la llevaremos al hospital para que tenga a los niños. Nadie dijo nada. Porque la sangre que bajaba desde el ático ya había llegado hasta el segundo escalón.
Detrás de las mentiras - Romance novels & stories
Choco Bean
Estuve ocho años con un hombre divorciado. Nos separamos noventa y cuatro veces y nos divorciamos cinco. Una más, y sería la número cien, pero me cansé. La primera ruptura fue la noche que le entregué mi primera vez: dejó todo a medias porque su ex lo llamó para comprar pan. La quinta, cuando me abandonó embarazada en plena carretera para consolar a esa misma mujer. Tuve un accidente, perdí al bebé… y él llegó después, desarreglado, como si nada. Y aun con todo el dolor que me causó, nunca tuve el valor de dejarlo del todo. La última vez que nos divorciamos fue por otra razón absurda: su ex y su hijo participarían en un programa familiar, y para cuidar la imagen de familia feliz, volvió a divorciarse. Cuando el show terminó, me llamó para hablar de reconciliarnos. Pero esta vez dije que no… porque ya había decidido casarme con otro.
Promesas al atardecer - Romance novels & stories
Bellefort
Tres días antes de mi boda, descubrí que Shane Dawson había cambiado el lugar de la ceremonia. En vez de celebrarla en la casa de la abuela Mae, en el sur, la trasladó al Castillo del Sol, un castillo de estilo gótico que Tania Collins, su amor de la infancia, adoraba. Fui a pedirle una explicación, pero antes de entrar lo escuché quejarse con un amigo. —Menos mal que Tania tiene buen gusto. De lo contrario, se habrían burlado de mí toda la vida. Su amigo le recordó: —¿No le prometiste que la boda sería en la casa de su abuela? ¿No te preocupa que se enfade y se niegue a casarse contigo? Shane soltó una risa orgullosa. —Los Quinn están al borde de la quiebra. Casarse conmigo es la única salida que le queda. No puede darse el lujo de arriesgarse. Ya le pedí al organizador de la boda que la llamara. Seguro que ahora mismo anda desesperada intentando cambiar su vuelo. La rabia y la humillación me consumían por dentro. Me mordí el labio y, al final, di media vuelta y me fui. Tres días después, la boda en el castillo se celebró como estaba previsto. Pero yo no cambié mi vuelo. No aparecí. En lugar de eso, en el viejo patio de la casa de la abuela Mae, intercambié anillos con otro hombre. Hasta el día de hoy, Shane sigue sin entenderlo. Yo nunca acepté casarme con él porque fuera mi única salida. Acepté porque lo amé durante diez años. Pero, cuando ese sueño llegó a su fin, también llegó el momento de elegir un camino diferente.
Todas las Flores que No Fui - Romance novels & stories
Luna Roja
Llevo diez años casada con Nicolás. He conocido a cada una de sus novias. Cada vez que se aburría y quería cambiar, yo era su mejor pretexto para terminar con ellas: —Si te casas conmigo, vas a terminar igual que ella. Nos acostumbraríamos tanto el uno al otro que se perdería toda la emoción. En nuestro aniversario de bodas, yo le secaba las lágrimas a la universitaria que acababa de dejar, mientras él llevaba a su nueva conquista al cine. Cuando se acabó el paquete de pañuelos, fue como ver un reflejo de mi pasado. Así que le pedí el divorcio. Su reacción fue de una confusión genuina, algo raro en él. —¿No vas a esperar un poco más? Tal vez lo nuestro pudo funcionar. Le dediqué una sonrisa vaga, sin responder, y compré un boleto de avión para cruzar el océano. Ya no podía esperar a que cambiara, así que decidí dar el primer paso.
Mi esposo, su héroe - Romance novels & stories
Anónima
La viuda del mejor amigo de mi esposo subió una ecografía. «Gracias por tu esperma. Al fin voy a tener mi bebé.» Abrí la foto y me quedé en shock. En donde decía «padre del bebé», aparecía el nombre de mi esposo: Nelson Navarro. No dije nada. Solo dejé un comentario con un simple signo de interrogación. No pasó ni un minuto y Nelson ya me estaba llamando, furioso. —¡¿Qué te pasa?! —me gritó—. ¡Ella está sola, viuda! Solo quiere tener un hijo para no sentirse tan vacía. ¿Tan difícil es entenderlo? Eduardo fue mi mejor amigo, murió, y yo estoy cumpliendo con él. ¡Eso es lo que hace un hombre que tiene palabra! ¿O tú qué crees? Unos días después, la misma viuda subió otra foto. Esta vez, de un departamento nuevo, todo impecablemente decorado con muebles de lujo. «Menos mal que te tengo. Contigo volví a sentir el calor de un hogar.» En la imagen se veía a Nelson de espaldas, cocinando tranquilo, con el delantal puesto, concentrado frente a la estufa. «Ya está», pensé en ese momento. «Esta relación no da para más».
El precio de tu traición - Romance novels & stories
Belen Reyes
La primera vez que encontré un collar en el auto de mi prometido, su madre me llamó para darme explicaciones: —Eliana, no malinterpretes a Valerio. El collar lo dejé olvidado sin querer. La segunda vez, cuando descubrí dos talones de boletos de cine, su mejor amigo me avisó en el grupo de chat: —Eliana, no pienses mal. Los boletos de cine le pedí a Valerio que me los comprara. La tercera vez, la cuarta... De ahí en adelante, en cada ocasión surgía alguien dispuesto a excusarlo. Hasta la novena vez. Extraje un labial del resquicio del asiento y lo levanté frente a sus ojos: —¿De quién es este labial? La mano de Valerio Ortiz sobre el volante tembló de manera casi imperceptible. Acto seguido, marcó un número con total destreza: —El labial en el auto, ¿a quién se le quedó? Al otro lado de la línea respondieron mi hermano y mi mejor amiga. —¡Con razón Sara no lo encontraba por ninguna parte! —exclamó Diego—. Pero de verdad, ¿otra vez imaginando cosas? Recuerda lo que dijimos todos en la reunión: si vuelves a hacer un drama sin razón, mejor no se casen. —Así es, Eliana. ¿Acaso no te das cuenta de lo bueno que es Valerio contigo? Mejor deja de buscar problemas —se sumó mi amiga Sara. Al colgar la llamada, Valerio me miró con cara de inocente: —¿Y bien? ¿Ya puedes confiar en mí? Ya va la novena vez, Eliana. Si la próxima vas a volver con lo mismo, cancelo la boda... —Mejor ni la hagamos. Cancelémosla de una vez —sonreí levemente y lo interrumpí sin rodeos. Valerio Ortiz no tenía idea de que ese labial no era de su amante ni le pertenecía a mi amiga. Lo había comprado yo misma y lo dejé en el auto a propósito: quería medir el alcance de las mentiras con las que todos le encubrían su infidelidad.
Luna de Miel: el Precio del Esposo - Romance novels & stories
Hugo Rico
Mi esposo, Alejandro Montoya, el presidente del grupo, creyó que los tres meses de frialdad calculada que, por iniciativa propia, me impuso finalmente habían dado resultado, cuando se enteró de que yo había cedido voluntariamente un proyecto millonario a su asistente favorita. Convencido de que ya me había “domado”, propuso llevarme a Nordella para nuestra luna de miel. Pero cuando Sofía Vega, la asistente a la que más consentía, se enteró, los celos la desbordaron y armó un escándalo, amenazando con renunciar a la empresa. Mi esposo, que siempre la había consentido, entró en pánico. Después de pasar tres días y tres noches atendiendo sus caprichos, usó un viaje de negocios como excusa para cancelar nuevamente nuestra luna de miel y entregarle el otro boleto a Sofía. Mas tarde, me explicó todo con total indiferencia. —El amor y los sentimientos son cosas sin importancia, lo importante es el trabajo. Como jefe, debo poner a la empresa en primer lugar. Tú eres mi esposa, deberías apoyarme, ¿no? Miré el celular, en el último estado de Sofía, aparecía una foto de ambos, con las cabezas juntas y las manos formando un corazón, como una pareja enamorada. No dije nada, solo asentí. Alejandro creyó que me había vuelto comprensiva y madura. Quedó muy satisfecho e incluso prometió que, al regresar al país, me compensaría con una luna de miel aún más romántica. Lo que no sabía era que yo ya había presentado mi renuncia. Y que él mismo había firmado, hacía tiempo, el acuerdo de divorcio. Entre él y yo, ya no existía ningún futuro.
Me fui embarazada de su hijo - Romance novels & stories
Flora Arbol
En la cena por nuestro tercer aniversario con Vincent Hartwell, su secretaria me vació una copa de vino tinto encima… y no fue ningún accidente. Ahí fue cuando exploté. Sin pensarlo, le solté una cachetada frente a todos los invitados. Esa misma noche, el chisme corrió como fuego entre la gente de la alta sociedad. Y cuando mi mamá vio las fotos filtradas de esos dos en la cama… el impacto fue demasiado fuerte. Sufrió un infarto y murió en el acto. Cuando me avisaron, me desplomé en el suelo y lloré hasta que no me quedaron fuerzas. Pero Vincent… ni siquiera apareció. Se quedó todo el tiempo al lado de su secretaria, calmándola, como si la víctima fuera ella. Cuando por fin volvió a casa, pasó a mi lado como si yo no existiera. Ni una mirada. Se aflojó la corbata, tranquilo, como siempre, y soltó: —Ya está solucionado. No quiero que esto vuelva a pasar. Como si nada. —Tengo una reunión esta noche. Arréglate y llega a la villa en media hora. Madison te necesita. Antes de salir, dijo sin siquiera voltearse: —Está sensible por el embarazo. Si le haces algo a mi hijo… no te lo voy a perdonar. Lo escuché todo en silencio. No lloré. No discutí. Pero en cuanto se fue, abrí el cajón y saqué el acuerdo de divorcio que había preparado semanas atrás. Debajo… estaba mi propia prueba de embarazo, marcando positivo. "Vincent… en tres días me voy a ir a buscar a mi padre biológico", pensé. Esta vez no era una amenaza. Me iba de verdad. Y me aseguraría de que mi padre me "agradeciera" adecuadamente por todo lo que me hizo aguantar estos años. Me encargaría de que me pagara cada uno de sus supuestos favores.
Mi ex novia, su esposa, mi amante - Romance novels & stories
Vera Nova
De la nada, mi novia me soltó que se había hecho un retoque íntimo y que también se había tatuado. Con las mejillas ardiendo, me juró que lo había hecho solo para que yo disfrutara más. Al día siguiente, preparé un caldito casero y fui a su oficina para darle una sorpresa, pero el golpe me lo llevé yo: estaba ahí, muy acaramelada en brazos de Lucas, mi mejor amigo. Lucas le recorría la cintura con la mano y decía con voz ronca: —Qué sumisa me saliste. Te pedí el tatuaje y el retoque y fuiste corriendo a hacértelo. Mi tonto amigo cree que fue para él... ¡qué idiota! Si supiera que te vas a casar conmigo, se caería muerto ahí mismo. Su voz se tornó gélida al responder: —Lo nuestro es solo un matrimonio por conveniencia. Te lo advierto: ni se te ocurra que Marcos se entere de esto, ¿me oyes? Lucas soltó una risita cínica mientras recorría su cuerpo con la mano, bajándola lentamente. —Tranquila, preciosa. Mientras me tengas bien contento, no le buscaré broncas a ese pobre diablo. Detrás de la puerta, sentí cómo se me congelaba la sangre. Apreté el celular con rabia, mientras las palabras de mi jefe sobre la opción de un traslado me daban vueltas en la cabeza. Sin dudarlo más, le envié un mensaje: "Jefe, acepto el puesto. Solicito mi traslado a la sede de Marla para dentro de tres días."
La Suerte Se Convierte en Cenizas, y Las Llamas Devoran el Corazón. - Romance novels & stories
Jesús
En el noveno año de amar con Adrián Martínez, su padre falleció. La primera línea del testamento establecía que Adrián Martínez y Luna Fernández debían tener un hijo. Y el día en que el niño cumpliera un mes, sería también el día en que él heredaría la fortuna de su padre. Esto fue cuando los descubrí en nuestra cama, él mismo me lo explicó. Aquella noche, mientras encendía su cigarrillo después del acto, murmuró en voz baja: —Susana, espera un poco más. Cuando reciba la herencia, me casaré contigo. Desde entonces, cada vez que Adrián iba a reunirse con Luna en nuestra casa, colgaba una campanilla en la puerta. Desde la muerte de su padre hasta hoy, esa campanilla ha sonado noventa y nueve veces.
Cuando me tuviste, no me viste - Romance novels & stories
Tali Flor
Dos semanas antes de la boda, Nelson decidió posponerla una vez más. —Ivana inaugura su primera exposición de arte ese día —me dijo—. Estará sola y nerviosa. Tengo que estar ahí para apoyarla. Al final, tú y yo ya estamos juntos, ¿qué más da casarnos un día antes o después? Pero ya era la tercera vez que aplazaba nuestra boda por aquella mujer. La primera, Ivana acababa de operarse y sentía nostalgia de la comida de su tierra, por lo que Nelson no dudó en viajar al extranjero y quedarse con ella durante dos meses. La segunda, Ivana decidió irse al bosque en busca de inspiración para pintar y él, preocupado por su seguridad, fue tras ella. Esta era la tercera. Colgué la llamada y miré a César, mi amigo de toda la vida, quien se encontraba sentado frente a mí, relajado, jugando con su bastón de esmeralda, cuyo golpeteo en el piso de mármol rompía el silencio entre nosotros. —¿Todavía necesitas esposa? —le pregunté, sonriendo con picardía. El día de mi boda, Ivana sonreía radiante, copa en mano, esperando el brindis del hombre a su lado. Pero él, con los ojos rojos, observaba en silencio la transmisión en vivo de la boda del heredero del Grupo Santos, el imperio inmobiliario más grande del país.
El Último Tulipán - Romance novels & stories
Gatito
Soy Naiara Jiménez. Al tercer día de mi disputa con mi prometido, Esteban Muñoz, él aceptó a propósito la propuesta de su asistente, Luna Castro, de hacer un viaje por carretera. Creía que, como siempre, me pondría celosa y armaría un escándalo. Pero no esperaba que, al regresar un mes después, me encontrara totalmente cambiada. Cuando él ayudó a Luna a quitarme un proyecto, ya no renuncié por enfado. Al contrario, me ocupé de todo con dedicación, e incluso le redacté la propuesta con total solicitud. Cuando él, para que Luna obtuviera el bono anual, arruinó un diseño en el que había trabajado tanto, ya no me esforcé por demostrar nada. Acepté toda la culpa y me dejé amonestar. Incluso cuando quiso ascender a Luna de forma excepcional a gerente general, no me enojé. Hasta cedí voluntariamente todas mis acciones para que Esteban las distribuyera libremente. Luna estaba muy complacida. —¿Ves? Te dije que con Naiara no hay que ser duro. Hay que ignorarla y mantener la distancia con ella. Seguro estos días de ausencia dieron resultado. Tiene miedo de perderte, por eso se porta tan dócil. Esteban se lo creyó totalmente. Alabó la inteligencia de Luna. Luego me buscó a solas para ofrecerme un ascenso y aumento de sueldo, y, como nunca antes, me prometió una boda inolvidable. Pero parecía haber olvidado algo: durante el viaje, ya había firmado mi solicitud de renuncia. Y yo también había roto con él. Desde entonces, todo quedaría cortado. Sin más relación.
Renací: Intercambio de Boda - Romance novels & stories
Zafira
Cuando renací, con los recuerdos de mi vida pasada bien presentes, lo primero que hice con mi prima Ofelia Pérez fue cambiarnos de novio. En mi vida pasada, Ofelia y yo nos casamos el mismo día. Ella, tan dulce y tranquilita, acabó casada con el comandante naval Ignacio Ramírez, frío y distante. Pero un día, Ignacio, por irse a celebrar el cumple de su amiga de la infancia, Liliana Flores, se le pasó su aniversario de bodas. Ofelia solo quería una explicación. Él, en cambio, soltó: —No tengo por qué sentirme culpable. Y desde ese día, se quedaron en la ley del hielo… por cincuenta años seguidos. Yo, con mi carácter explosivo, me casé con un contador de una fábrica de maquinaria, Fernando Aguilar. Él era calladito. Y aun así, todo el día me reclamaba que yo hablaba demasiado fuerte, que no sabía arreglarme, que no sabía "comportarme". Lo nuestro era pelear sin parar. No pasaban ni tres días sin un pleito… y a veces ni tres horas. Hasta que terminamos peleando tan feo que él mejor ni regresaba a casa. No llegamos ni al año de casados y ya estábamos divorciados. Y cuando volví a abrir los ojos, Ofelia y yo habíamos regresado al mismo día: el día de la boda…
Ahora Lloras, Pero Yo Ya No Te Amo - Romance novels & stories
Patricia Muñoz
Con ocho meses de embarazo, Rosalía Flores fue al centro comercial a comprar lo necesario para el parto y volvió a ser agredida por Cecilia Contreras, que la acusó de ser la amante de su esposo. Para proteger al bebé que llevaba en el vientre, no pudo defenderse. Cecilia la jaló del cabello, le dio varias bofetadas y estuvo a punto de arrancarle la ropa. Cuando ya no pudo soportarlo más, llamó a la policía. Las llevaron a la estación, donde ambas aseguraron ser la esposa de Andrés Juárez. Los agentes no tuvieron más remedio que llamarlo para comprobarlo. Al enterarse de que Andrés iría en persona, Cecilia sacó un espejo para retocarse el maquillaje y miró a Rosalía con absoluta seguridad. —¿Crees que Andrés dirá que yo soy su esposa para protegerme? Yo creo que sí.
Llegaste Cinco Años Demasiado Tarde - Romance novels & stories
Mónica Herrera
Puse a la venta el departamento que había comprado para que viviéramos allí después de casarnos. La agente inmobiliaria me miró sorprendida. —Ya hizo el pago inicial. ¿No va a esperar a que regrese su prometido para hablarlo con él? Sonreí y dejé las llaves sobre el escritorio. —No. Está esquiando con la mujer que nunca logró olvidar. Durante los cinco años que estuvimos juntos, él viajaba a Aurelia del Sur cada invierno. Siempre decía que iba por trabajo, pero en sus redes sociales solo publicaba fotos de la cumbre del Nevado del Alba. Cada vez que le preguntaba cuándo viajaríamos juntos a Aurelia del Sur, respondía lo mismo: «La próxima vez». Hasta que ayer encontré cientos de fotografías en su vieja cámara. En todas aparecía la misma mujer, fotografiada cuidadosamente en distintos rincones del Nevado del Alba. El único viaje que hicimos juntos fue a la ciudad vecina para ver el edificio donde estaba nuestro departamento. Mientras caminábamos del brazo, me dijo: —Nosotros no necesitamos esas cosas superficiales. Lo importante es construir una vida estable. Al pensar en el departamento que había remodelado con tanto esfuerzo, no pude contener el llanto. La agente inmobiliaria me tendió el bolígrafo con cautela. —¿Está segura de que quiere ponerlo a la venta? —Sí. Me sequé las lágrimas y tomé el bolígrafo. Mi carta de renuncia ya había sido aceptada. También había decidido que muy pronto dejaría la ciudad.
La Falsa Traición, los Años Perdidos - Romance novels & stories
MIA
Cuando Samuel Ledesma trajo a su nueva amante a casa por décima octava vez y hicieron el amor frente a mí, yo solo me limité a recoger en silencio la ropa que habían dejado tirada por todo el suelo. Sabía que eso era su venganza. Hace cinco años, sufrió un secuestro y estuvo a punto de morir. A pesar de sus súplicas desesperadas, yo decidí romper con él y marcharme del país. Cinco años después, se convirtió en el presidente de una empresa que cotizaba en bolsa y usó su dinero para mantenerme a su lado como su asistente. Cada cierto tiempo, traía a diferentes mujeres a casa y me mostraba, justo delante de mí, lo enamorados que estaban, solo para humillarme. Pero él no sabía que la persona que lo salvó de los delincuentes hace cinco años fui yo, y que la que no ha podido olvidarlo durante estos cinco años también era yo. Hasta que esta vez, la mujer que trajo a casa fue mi prima Judith, a quien yo había financiado durante años. Cuando ella, con una sonrisa de triunfo, acariciaba su vientre y me dijo que estaba embarazada de Samuel, yo simplemente la felicité con calma. Luego me di la vuelta y marqué un número. —Hola, respecto al proyecto de apoyo médico en la zona epidémica del que hablamos antes, ya lo he pensado bien. Estoy dispuesta a unirme.
Después de donarle el hígado a mi novio, supe que fue su venganza - Romance novels & stories
El Justiciero
Mi novio fue diagnosticado con cáncer y necesitaba un trasplante de hígado. Cuando supe que yo era compatible, no dudé ni un segundo en aceptar la operación. Me extirparon dos tercios del hígado. El dolor era insoportable, pero en cuanto recuperé la conciencia, corrí a ver cómo estaba él. Frente a la puerta, escuché su conversación con un amigo. —Eres un genio, Javier. Nadie más podría idear una forma de venganza tan cabrona. Javier Morales soltó una risa burlona. —Si no fuera porque no quería armar tanto escándalo, hasta le habría quitado un riñón solo por diversión. —Por su culpa, Elena fracasó en el examen de ingreso a la universidad y tuvo que irse al extranjero. En un mes regresará, y en ese momento me despediré de Lucía para siempre.
No Era tu Socia, Era tu Dueña - Romance novels & stories
Anónimo
Durante cinco años, lo apoyé en silencio, ayudando a mi novio a pasar de ser un simple asistente legal a socio en Ponce & Beltrán Abogados. En la ceremonia anual de premios del despacho, yo estaba emocionada, lista para celebrar con él y darle una sorpresa. Pero entonces lo vi subir al escenario con una compañera. Estaban uno al lado del otro, con una cercanía que no dejaba lugar a dudas. —Rodrigo está donde está, gracias a mí, gracias a que estuve detrás de él planeando cada paso. Tania presumió, con una sonrisa victoriosa. Él sonrió y le dio la razón. —Es cierto. Sin Tania, yo no estaría hoy aquí. La sala estalló en una ovación y todos los presentes se apresuraron a felicitarlos. Yo, de pie entre la multitud, sentí que el suelo se abría bajo mis pies. Salí del salón y le marqué a mi asistente. —Retírale todo el apoyo de nuestros contactos a Rodrigo y cancela cualquier colaboración que tengamos. También vamos a dejar de usar influencias para apoyarlo en ese caso irregular que tomó. Que asuma las consecuencias solo.
Cuando Dejé de Esperarte - Romance novels & stories
Violeta Cid Lobera
Me incorporé de la cama de Antonio Toscano. Con toda tranquilidad, me tendió el sostén y dijo: —Cambié el código de la puerta. De ahora en adelante, si no hace falta, mejor no vengas. Me quedé helada un segundo y, sin pensarlo, pregunté: —¿Por qué? Él sonrió de medio lado. —Ayer ella aceptó ser mi novia. No quiero que te vea y se enoje. Me costó mucho tiempo conquistarla.
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