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Vampiro
Mitología
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Misterio/Suspenso
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Characters

34
All
Mujer Poderosa
Independiente
Amante
Psicópata
Mafia
Alfa
Hipócrita
Amigos de la Infancia
Rompehogares
Primer Amor
Sin Sentimientos
La más Popular
Amor Incondicional
Compañero
Luna
Mejor Amiga
Escoria
Doctor/a
Vampiro
Calculador/a
Protagonista Animal
Vecindario
Secretario/a
Identidades Múltiples
Profesor
Íncubo
Hombre Bestia
Elfo
Yerno
Forense
Estudiante Pobre
Piloto
Celebridad
Influencer
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Plot & Setting

31
All
Arrepentirse
Seducción
Liarse con alguien
18+
Encuentro Amoroso
Infidelidad
Cuenta Regresiva
Venganza
Matrimonio
Karma
Drama Familiar
Despertar
Desarrollo Femenino
Ambiente Laboral
Amor Prohibido
Reconciliación
Redención
Sistema
Acoso
Crimen
Telepatía
Transmisión en Vivo
Matrimonio por Contrato
Viaje en el Tiempo
Amor Forzado
Solidaridad
Aventura
Apocalipsis
Maldición
Mundo del Entretenimiento
Ventaja Especial
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Themes

12
All
Giro Inesperado
Melodramático
Renacido
Lazo Familiar
historia de la muerte
Dulce Romance
Obsesivo
Inspirador
Sanador
Crush
Múltiples Perspectivas
Apasionante
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Romance Short Stories & Novels

Discover a collection of enchanting Romance short stories that explore the depths of passion. Perfect for readers seeking one-hour short stories to inspire and ignite their imagination about Romance.
El Segundo Adiós Es Para Siempre - Romance novels & stories
Eucaliptol Sureño
Tres años después de fingir mi muerte, mi esposa y mi hija aparecieron en la puerta de mi casa. Para que se fueran, tomé un cuchillo y amenacé con quitarme la vida. Entonces, mi hija de siete años acercó la mano al respirador de mi padre. Claire Harrison estaba a su lado y, con la voz temblorosa, me lanzó un ultimátum: —Wesley, o ves morir asfixiado a tu padre, o vuelves a ser mi esposo. Tú decides. Temblaba de rabia, pero dejé el cuchillo y volví a casarme con ella. Al regresar a aquella mansión que tan bien conocía, me convertí en el perfecto «esposo y padre abnegado» de la familia Harrison. Cuando mi hermano de crianza necesitó compañía porque se sentía desanimado, me fui de casa y reservé una habitación en un hotel. Terminé con una úlcera perforada; me operaron y no la llamé ni una sola vez. Cuando mi hija insistió en comer solo lo que preparaba su tío, fui directamente a casa de Dylan y lo traje a vivir con nosotros. Incluso el día de mi cumpleaños, Dylan rompió a llorar de repente y dijo: —Te envidio tanto, Wesley. Tienes una esposa y una hija maravillosas. ¿Y yo? Ni siquiera he recibido nunca un regalo de cumpleaños decente. No lo dudé: me quité la pulsera de cuentas de ónix de la muñeca y se la puse en la mano. Las cuentas de un negro intenso brillaban sobre su piel pálida. Pero a Claire se le enrojecieron los ojos. Me agarró de la muñeca y dijo con la voz tan afilada como una cuchilla: —Wesley, ese era el amuleto de amor que conseguí después de recorrer de rodillas todo el desierto de Mojave, rezando por nuestro amor.
Mi Bastardo Inocente - Romance novels & stories
Grin
Rebeca, la amiga de toda la vida de mi prometido, resultó que estaba embarazada, por lo que, Héctor, para salvar su reputación, decidió casarse con ella. Cuando, sin poder creérmelo, le pregunté qué iba a pasar con nuestro bebé y conmigo, Héctor me respondió con una calma que me dejó aterrada: —Mira, Gabriela, Rebeca no es como tú. Ella solo me tiene a mí en el mundo. No soportaría el escándalo ni los chismes por un embarazo así. Lo que él parecía olvidar era que yo tampoco tenía a nadie más en el mundo, y que nosotros dos también esperábamos un hijo sin estar casados. Tiempo después, mientras todo el mundo se burlaba y decía que el hijo que yo esperaba era un bastardo fruto de la infidelidad... Héctor, junto a Rebecca, se limitaba a observarlo todo con una indiferencia hiriente. Fue entonces cuando comprendí que, incluso en el amor, hay niveles. Así que tristemente decidí abortar a nuestro hijo, que de por sí no era ningún bastardo, para así dejarle el camino libre a él y a su «inmenso amor» por ella.
La "Reina Cisne Renacida" - Romance novels & stories
Yara
Era la prometida de Ian Chávez, conocido como el "Príncipe Cisne", ofreció su posición de Primer Bailarín para casarse conmigo. Él, tan arrogante y solitario, sin embargo, ofreció la más absoluta sumisión en el escenario a mi coreografía de "La Corona Eterna". Tres años de estudio en París después, a mi regreso, descubrí que esa bailarina suplente, cuya espalda se parecía a la mía, ya se había adueñado de nuestro salón de ensayos privado. En la fiesta de bienvenida, Ian abandonó a los patrocinadores para correr detrás de la suplente, que lloraba. Tras el terciopelo del telón, escuché las palabras tiernas que nunca me había dirigido a mí: —Yamina, al principio te elegí porque eras su sombra, solo buscaba un sustituto. —Pero eres tan diferente, tu coreografía me embriaga, incluso más que la suya. —Solo asegurémonos de que ella no lo sepa antes de la función de despedida de “La Corona Eterna”. Desde el salón de ensayos llegaron gemidos sofocados y esa frase: —Te daré incluso mi posición de Primer Bailarín. Y justo allí, donde él una vez tomó mis manos y juró que Yo, Estrella López, sería su única alma gemela para toda la vida. Di la vuelta y me fui. De vuelta en el camerino y llamé al Sr. Díaz, su mayor rival. —Director Díaz, acepto el contrato para cambiar de compañía. Y por favor, prepáreme un regalo. Que la función de despedida de Ian se convierta en el mayor escándalo que el mundo del arte haya visto.
El Magnate y Su EX de las Cien Casas - Romance novels & stories
Noa Ferrer
¿Hasta dónde puede llegar alguien con dinero? Mi esposo tenía tanto que, en Bruma, le decían Medio Bruma, ya que casi la mitad de la ciudad es suya. Llevábamos cinco años casados; cada vez que se iba a acompañar a su amor de toda la vida, me traspasaba una casa. Cuando a mi nombre ya había noventa y nueve, él notó que yo había cambiado. Ya no lloré ni supliqué, simplemente me limité a escoger la mejor mansión de la ciudad, preparé la escritura y esperé a que él la firmara. Cuando lo hizo, su voz se le ablandó al prometer: —Cuando regrese, te llevaré a ver los fuegos artificiales. Guardé los papeles y asentí. Lo único que no le conté fue que: lo que acababa de firmar esa vez no era una casa más, sino… nuestro acuerdo de divorcio.
Me Quedé Sorda y Él Eligió a Otra - Romance novels & stories
Elena Castro
El médico me dijo que mi mundo pronto quedaría sumido en un silencio absoluto. En no más de tres días, dejaría de oír. Cuando Alejandro del Río se enteró de que mi audición estaba empeorando rápidamente, solo guardó silencio unos instantes. Por su intolerancia extrema al ruido, hacía mucho que yo había renunciado a mi trabajo en la radio. Durante todos esos años, no volví a poner música ni a escuchar de verdad mi propia voz. Solo le pedí que regresara conmigo a Bellacosta, la ciudad donde nos conocimos, para celebrar en silencio una ceremonia de renovación de votos. Quería oírlo pronunciar sus votos una vez antes de quedarme sorda. Pero poco antes de la ceremonia, Lina Vega, su amiga de la infancia, llamó porque necesitaba un traductor para su presentación, y él se marchó a un festival de rock. —Esta presentación no se repetirá —me dijo. En la transmisión en vivo, Alejandro soportó el dolor de una herida sangrante junto a la oreja mientras traducía para ella la letra de una canción de amor. En su versión incluyó las mismas palabras que había pasado tres noches escribiendo para mí. Me quité el audífono y le envié un mensaje a mi abogado: "Decidí divorciarme".
Sí, todo se trata de la tarjeta de recompensas. - Romance novels & stories
Perfect Timing
La noche en que regresé de mi viaje de trabajo, me llamaron de la farmacia. Me dijeron que esa tarde habían rechazado mi tarjeta de recompensas cuando intentaron usarla y que debía recargarla. Adrian estaba en la cocina, completamente concentrado en preparar la cena. Le pregunté qué había comprado. Sonrió y sacó una caja de suplementos. —Últimamente trabajo hasta muy tarde. El corazón me ha estado dando problemas, así que compré unas vitaminas para fortalecerlo. No dije nada. Suspiró y sacó una tarjeta bancaria. —Ya sé que te importa mucho el dinero. Usé tu tarjeta de recompensas por accidente. Te lo devolveré diez veces. ¿Trato hecho? Normalmente, la habría aceptado. Esta vez, no. Solo lo miré. —Divorciémonos.
Diez años en vano y un renacer - Romance novels & stories
Alegría
En el instante en que explotó el laboratorio, Leonardo González corrió desesperado hacia la zona más alejada, donde se encontraba Victoria López, y la protegió con su cuerpo sin dudarlo. Cuando cesó la explosión, lo primero que hizo fue cargarla en brazos al hospital. Ni siquiera miró a la que yacía en el suelo, empapada en sangre—yo. Porque esa chica a la que él había criado durante dieciocho años, Victoria, ya le había ocupado el corazón por completo. Ya no había espacio para nadie más. Fui yo quien sobrevivió gracias a unos colegas que me llevaron al hospital. Tras salir de cuidados intensivos, con los ojos hinchados de tanto llorar, llamé a mi mentor. —Profesor, ya lo decidí. Acepto unirme al proyecto confidencial. No importa que partamos en un mes ni que no pueda contactar a nadie durante cinco años. Ese mes estaba destinado a ser el de mi boda soñada. Pero ya no quiero casarme. Ya no.
Hubiera Sido Mejor Nunca Haberte Conocido - Romance novels & stories
Nube
Cuando mi cuñada Marina volvió a tener una crisis, supe que otra vez me esperaba el divorcio. Cerré los ojos y pensé: “Esta vez, ya es la novena.” Adrián se frotó las sienes y, con un tono de culpa, dijo: —Isabela, la muerte de mi hermano mayor fue demasiado repentina. Dejó a ella con el bebé en su vientre. No puedo desentenderme de ellos. Tranquila, en cuanto nazca el niño nos volveremos a casar de inmediato. ¡Esta vez no habrá más separaciones! Guardé silencio. Al fin y al cabo, esa promesa ya la había escuchado ocho veces. La primera vez que nos divorciamos fue porque mi cuñada se derrumbó tras la muerte inesperada de mi hermano mayor. Ella estaba embarazada, y Adrián me pidió el divorcio con la idea de volver a casarnos cuando lograra tranquilizarla. Durante nueve meses nos separamos y reconciliamos ocho veces. Todos se burlaban de mí llamándome “la mujer de los ocho divorcios”. Incluso yo lo encontraba absurdo. Tomé el acta de divorcio recién impresa y, al verlo, el funcionario a un lado me preguntó en voz baja: —¿Cuándo volverán a casarse la próxima vez? Respondí con frialdad: —No habrá una próxima.
Me casé con tu hermana mayor - Romance novels & stories
Fiona Talia
En la víspera de nuestra boda, Evelyn Gates falleció trágicamente tras sufrir una fuerte caída. Al ver la devoción absoluta que le había profesado hasta el último instante, todos los invitados a la ceremonia asumieron que el dolor me consumiría y que terminaría quitándome la vida por ella. Sin embargo, no derramé ni una sola lágrima. Tres años después, el destino volvió a cruzar nuestros caminos. Evelyn no solo estaba viva y coleando, sino que pretendía no recordar absolutamente nada de su pasado. —¿Dices que eres mi ex prometido? Después de tantos años... ¿por qué luces tan demacrado y arruinado? Bueno, por los viejos tiempos, te concederé un día a la semana para que vengas a atenderme. Ni siquiera me molesté en sostenerle la mirada. Sabía perfectamente lo que estaba planeando. Evelyn no tenía la menor idea de que la misma noche de su supuesta muerte, llegó a mis manos una grabación de video donde se la veía perfectamente lúcida, revelando que había fingido su amnesia durante tres años para viajar por el mundo y disfrutar junto a Cole Anderson. Durante todo ese tiempo, yo ya había continuado con mi vida... y mi actual esposa era su hermana mayor.
Traición en Navidad: Somníferos y Secretos - Romance novels & stories
Laura López
Con tal de salir con su asistente en Navidad, mi esposo puso somníferos en la leche en polvo de nuestra hija. Cuando, angustiada, llevé como pude al hospital con fiebre alta, me sorprendió ver cómo mi esposo subía las escaleras con su asistente en brazos. —¡Yolanda se torció el pie, la estoy acompañando a que la revisen! Mientras nuestra hija era atendida en el quirófano, él no mostró el más mínimo interés. Yo apretaba con fuerza el billete de lotería de un millón de dólares en el bolsillo. Era hora de abandonar ese matrimonio de siete años.
Fui Su Broma, Ahora Me Perdió - Romance novels & stories
Mónica Herrera
Desde hacía años, cada vez que se acercaba nuestro aniversario, mi novio, Nicolás Padilla, le seguía la corriente a su amiga de la infancia, Beatriz Aguirre, y fingía pedirme matrimonio como parte de una broma. El año pasado, cuando me puse el anillo llena de ilusión, el mecanismo del anillo de utilería se trabó de golpe y me apretó tanto el dedo que grité de dolor. Nicolás me pidió perdón y me prometió que este año sí me pediría matrimonio en serio. Me arreglé con todo cuidado y llegué al lugar donde Nicolás me había pedido que fuera su novia seis años atrás, pero lo primero que recibí fue una capa de crema en plena cara. Nicolás se acercó y me limpió los restos de crema con ternura. Pero yo di un paso atrás. Después de tantas decepciones acumuladas durante seis años, decidí terminar con él. Entonces, ¿por qué Nicolás enloqueció de arrepentimiento?
Antídoto - Romance novels & stories
Junio
El chico que me gustaba en secreto y su padre fueron envenenados con afrodisíaco. Por lo que, sin dudarlo, me desvestí para ayudar a su padre a eliminar el veneno. En mi vida pasada, fui obligada a convertirme en el antídoto del chico, dándole un hijo. Pero él nunca regresaba a casa, guardando su «pureza» para su amada inalcanzable. En el quinto año de matrimonio, me descuartizó junto a nuestro hijo y enterró nuestros restos en el jardín de granadas de su amada, como fertilizante. Él estaba convencido de que yo, con malas intenciones, había preparado el afrodisíaco para pasar una noche con él, arruinando su oportunidad de estar con su verdadero amor, quien finalmente se suicidó lejos de casa. Al despertar, descubrí que había vuelto al momento en que habían sido envenenados y, esta vez, elegí convertirme en su… ¡madrastra!
Cuando morí, todos festejaron - Romance novels & stories
Ariana del Sol
Cuando tenía siete meses de embarazo… morí. El culpable de todo fue mi esposo, Leo. Al enterarse de que la sangre de un bebé prematuro podía salvar a mi hermana, Julieta, conspiró con una clínica ilegal para abrir mi vientre y sacarme al niño. Después de extraerle la sangre, se marchó sin mirar atrás, dejando que mi pequeño, nacido antes de tiempo, muriera débil y solo. Después de eso, mis padres solo dijeron: —Le debías esto a Julieta, ya era hora de pagarle. Mientras mi esposo me dijo: —No es que no podamos volver a tener hijos en el futuro. ¿Acaso la vida de un niño vale más que la de Julieta? Destrozada, desesperada y fuera de control, sufrí una hemorragia masiva… y terminé muriendo. Mi alma flotó en el aire mientras veía cómo todos corrían de un lado a otro, ocupados preparando la cirugía de Julieta. Ni siquiera tuvieron tiempo de cambiarme y ponerme ropa limpia. Nadie lloró por mí, nadie perdió la cordura por mi muerte. Y sin sentir el menor remordimiento, me lanzaron dentro de una tumba y luego toda la familia celebró la recuperación de Julieta. Pero cuando volví a abrir los ojos, había regresado tres meses atrás. Justo al día en que toda mi familia me obligó a divorciarme.
En Esta Vida, Ya No Te Amaré. - Romance novels & stories
Dragon Mama
La noche que cambió mi vida, Leanna Sandoval acababa de terminar con Graham Rowland. Después de lo ocurrido, Graham se casó conmigo porque creyó que era lo correcto. Nuestro matrimonio fue tranquilo y estable. Tan estable que terminé creyendo que duraría para siempre. Me equivoqué. La aparente calma terminó cuando Leanna murió a causa de una enfermedad. Antes de morir, se había enterado de lo ocurrido aquella noche y había renunciado a cualquier posibilidad de reconciliarse con Graham. Él solo descubrió la verdad cuando fue a visitar su tumba. Graham también encontró mi diario secreto. En sus páginas había confesado el amor no correspondido que sentía por él. Se convenció de que yo había provocado todo a propósito para destruir su relación con Leanna y comenzó a odiarme con toda su alma. Se divorció de mí, me dejó sin nada y se encargó de hacerme la vida imposible. Cuando estaba a punto de morir, lo último que escuché fue su voz. —Tu amor me da asco —me dijo con frialdad. Creí que todo había terminado. Pero volví a abrir los ojos. Había regresado al pasado, justo dos horas antes de que aquella noche cambiara nuestras vidas. Graham estaba a punto de emborracharse después de que Leanna terminara con él. Agarré mi abrigo, salí corriendo de la habitación y toqué la puerta de Leanna.
Por fin me liberé de 10 años de pasado - Romance novels & stories
Dolores Molina
Durante un evento de duración limitada, mi prometida y el tipo tóxico que se negaba a dejarla ir fingieron ser pareja. Habían acordado mantener la farsa durante una semana, pero él no dejaba de provocarla, empeñado en convertir aquel juego en una cuestión de orgullo. —Valerie, no me digas que ahora te dio miedo. ¿Qué tal si subimos la apuesta de verdad? Dijimos que jugaríamos a esto de por vida. ¡El primero que se eche para atrás es un cobarde! Todos creían que Valerie terminaría abandonando el juego por mí. Sin embargo, ella apretó los dientes y se negó a ceder. Lejos de poner fin a aquella farsa, decidió llevarla todavía más lejos y convirtió su relación fingida en un matrimonio de mentira. Durante las siguientes cinco Navidades, Valerie fue a pasar las fiestas con Grayson Huntington en lugar de acompañarme a mí. Este año no fue la excepción. Me quedé mirando otro mensaje de mi madre. Mamá: «¿Puedes traer a Val a casa esta Navidad? Me temo que el próximo año ya no estaré aquí para verla». Apreté el celular con fuerza. Aquellas palabras me pesaban más que las otras veces, porque sabía que mamá no me estaba pidiendo simplemente que llevara a Valerie a casa para las fiestas. Quería volver a verla mientras todavía tuviera tiempo. Cuando levanté la vista, Valerie acababa de entrar, cargada de regalos navideños. Sin percatarse de mi expresión, dejó las compras a un lado y empezó a comparar algunas prendas, sosteniéndolas frente a su cuerpo mientras pensaba en voz alta. —¿Qué tipo de ropa crees que le gustaría a la mamá de Grayson? Al ver que no le respondía, murmuró para sí misma: —Olvídalo. Mejor le pregunto directamente a Grayson. Después, se marchó tan absorta en sus compras que ni siquiera pareció notar mi silencio. La seguí con la mirada mientras se alejaba, entretenida con los preparativos para pasar otra Navidad con él. Entonces desbloqueé el teléfono y abrí una conversación que llevaba mucho tiempo sin tocar. Me quedé mirando la pantalla unos segundos antes de escribir: «¿Sigue en pie lo que me dijiste aquella vez? Ven conmigo a casa esta Navidad».
Me Perdió por Elegir a su Secretaria - Romance novels & stories
Brenda Padilla
Mi esposo, Sergio Rivas, era un hombre frío incluso en la intimidad y cronometraba cada encuentro con una precisión extrema. Pero aquel día, cuando apenas íbamos por la mitad, sonó en su celular el tono especial que tenía asignado exclusivamente a Diana. Del otro lado de la línea se oyó la voz de Diana Cruz, su joven secretaria, entrecortada por el llanto. —Sergio, se reventó una tubería en mi casa. Tengo miedo… Él se levantó y se vistió sin pensarlo siquiera. Me mordí el labio. Humillada, estiré la mano para detenerlo. —Ya es muy tarde y todavía no hemos… —Diana está sola y no tiene a nadie. Soy su jefe; no puedo desentenderme. Sin mirarme, se soltó con calma y se acomodó el cuello de la camisa. —Ya cumplimos por hoy. La próxima vez compensaremos lo que faltó. La respiración se me detuvo. Así que estar conmigo no era más que una obligación. Poco después de que se fuera, recibí un mensaje de Diana. En la foto aparecía apoyada en el hombro de mi esposo. "Ángela, de verdad lo siento. Me asusté mucho. La próxima vez me aseguraré de que Sergio te compense. Por hoy tendrás que arreglártelas con tu juguetito". Lo leí todo sin decir una palabra. Me levanté, me duché con calma, lavé las sábanas y me puse un pijama limpio. También tomé una decisión que llevaba demasiado tiempo posponiendo: tenía que sacarlo de mi vida.
Fui el último en enterarme. - Romance novels & stories
Frost Kibble
Durante una cena de integración de la empresa, mis compañeros propusieron un reto: llamar a nuestros esposos o novios para ver cuánto dinero nos transferirían. Las reglas eran simples: ganaba quien recibiera la mayor cantidad de dinero en el menor tiempo. Como de costumbre, volví a quedar en último lugar. —Seraphina, no te lo tomes a mal. Quizá el señor Brooks no sea muy romántico, pero al menos tiene dinero. Todos rieron, tratando de quitarle peso al comentario sin remover viejas heridas. Llevaba siete años ayudando a Conrad a levantar su negocio, y ni una sola vez había mencionado la posibilidad de casarnos. Cuando repartió acciones entre el equipo directivo, fui la última en enterarme. Y también estaba aquel día en que me diagnosticaron cáncer de estómago: mientras esperaba los resultados en el hospital, la única persona que permaneció a mi lado fue mi mejor amiga. Me limité a sonreír y guardar silencio. Entonces, mi mirada se posó en la joven pasante. Apretaba el celular entre las manos, con los nudillos blancos y la duda reflejada en el rostro. —Mejor no participo —murmuró—. Está de viaje de negocios. Debe de estar muy ocupado. El ambiente se volvió incómodo. Quise ayudarla, así que me incliné hacia delante con una sonrisa y activé el altavoz mientras marcaba su número. Esperaba que no respondiera. Pero, para mi sorpresa, contestó al instante. El salón privado quedó en completo silencio. Esa voz era inconfundible. Era la de Conrad, mi novio, un hombre reservado y poco romántico. Pero esta vez, su tono sonaba sorprendentemente tierno. —Amor, ¿recibiste el regalo de San Valentín que te mandé?
Adiós al amor que perdí hace ocho años - Romance novels & stories
Mónica Herrera
Hace ocho años, le rompí el corazón al único hombre que he amado. Ahora, tras pasar casi una década en el extranjero, Liam Hayes por fin volvía a casa. Y no venía solo: traía a su nueva novia para presentarla a su familia. Ese mismo día, el hospital me dio su veredicto final. El cáncer había ganado. Ya no quedaba nada por intentar, ningún tratamiento que probar. Me enviaron a casa sabiendo que mis días estaban contados. Cuando el señor Liam me vio en el hospital, mientras mi madre me ayudaba a subir a una silla de ruedas, una sonrisa gélida curvó sus labios. —Ocho años —dijo, con una frialdad que calaba los huesos—. ¿Y en esto te convertiste? ¿Ya ni siquiera puedes caminar sola? El desprecio se filtraba en cada una de sus palabras. Yo solo tiré de la manga de mi abrigo hacia abajo, ocultando las marcas de los pinchazos de las agujas en el dorso de mi mano. —No es nada —respondí en un susurro—. Me caí y me fracturé un hueso. Eso es todo. Él soltó una carcajada seca y amarga. —En ese caso, ya que me voy a casar pronto, ¿por qué no vienes a la boda? Serías la dama de honor perfecta para mi prometida. Le sonreí, fingiendo que sus palabras no me estaban desgarrando el alma. —Te lo agradezco, pero no podré. Estoy a punto de irme a un lugar muy, muy lejano. Luego, le di una palmadita en la mano a mi madre, pidiéndole en silencio que me sacara de ahí y me llevara a casa.
Antes de casarme, desperté - Romance novels & stories
Día de Lluvia
Durante el ensayo de la boda, nos pidió por tercera vez que repitiéramos el intercambio de anillos. Mi mejor amiga, Mariana, estaba a mi lado como dama de honor y, con una sonrisa traviesa, dijo: —A ver quién encuentra el anillo. ¿Dónde creen que lo escondí? Mi prometido, Nicolás, sonrió con resignación y empezó a decir dónde creía que podía estar. Yo, empapada en sudor, no podía apartar la vista de la caja vacía. Era otra vez el mismo jueguito de siempre. Cuando éramos niños, Mariana había escondido mi bufanda en el cuarto de calderas y Nicolás se había puesto de su lado, sin decirme una sola palabra. Pasé cuatro horas buscándola y, al final, lo único que encontré fue un pedazo quemado entre las cenizas. Antes del examen de admisión a la universidad, escondió mi credencial en la caseta del perro. Me arrodillé en el suelo para buscarla mientras Mariana me grababa y mandaba el video al grupo de la clase, riéndose de lo desesperada que estaba. Durante años pensé que, si seguía aguantando, algún día terminaría acostumbrándome. Pero ahora por fin lo entendía: ellos nunca iban a saber cuándo parar. —¿Podemos dejar de hacer esto? —pregunté con la voz temblorosa. Nicolás frunció el ceño. —Luci, es solo un juego. —Sí, siempre haces lo mismo. Nos arruinas la diversión —dijo Mariana, molesta. Los dos siguieron riéndose y hablando entre ellos como si yo ni siquiera estuviera ahí. Al poco rato ya estaban decidiendo qué iban a comer esa noche, como si el anillo hubiera dejado de importarles. Los miré un momento y me quité el velo. Ya no quería seguir buscando el anillo. Tampoco quería casarme.
Donde el amor me dejó vacía - Romance novels & stories
Dalia
El día en que Rosa, el amor de mi esposo, enferma terminal, dio a luz a su hijo, mis suegros contrataron a diez guardaespaldas para vigilar la sala de partos y asegurarse de que yo no apareciera a hacer un escándalo. Pero la verdad es que nunca fui. Mi suegra, Melina, le tomó la mano a Rosa conmovida: —Rosa, mientras estemos nosotros aquí, ¡Fiona jamás podrá hacerte daño a ti ni a tu bebé! Mi esposo, Benito Cruz, con ternura en la mirada, la acompañaba durante el parto, secándole el sudor de la frente. —Tranquila, mi padre está con su gente en la entrada del hospital. Si Fiona se atreve a venir, la sacamos en el acto. Al ver que pasaban las horas y yo no aparecía, por fin se tranquilizó. Para él no tenía sentido pensar que yo fuera capaz de armar una escena. Solo quería cumplirle a Rosa su último deseo: ser madre antes de morir. ¿Por qué yo me empeñaría en arruinarlo? Cuando escuchó el llanto del recién nacido en brazos de la enfermera, no pudo evitar sonreír con alivio. Pensó que, si al día siguiente yo iba a disculparme con Rosa, se olvidaría de todas nuestras peleas. Incluso estaba dispuesto a dejar que yo criara al niño como si fuera mío. Lo que él no sabía era que, en ese mismo instante, yo acababa de entregar mi informe en la ONU. En una semana iba a renunciar a mi nacionalidad para unirme a Médicos Sin Fronteras. Y desde entonces jamás volvimos a vernos.
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