Novels
Short Stories

Genres

All
Romance
Drama Realista
Hombres Lobo
Mafia
MM Romance
Vampiro
Mitología
Fantasía
Vida Escolar/Campus
Imaginación
Reencarnación
caprichoso
Misterio/Suspenso
Leyenda Popular
POV masculino

Characters

51
All
Egoísta
Independiente
Mujer Poderosa
Amante
Mafia
Alfa
Psicópata
Canalla (Hombre)
POV masculino
Amigos de la Infancia
CEO/Magnate
Hipócrita
Primer Amor
Rompehogares
Luna
Mujer Casada Joven
Sin Sentimientos
Compañero
La más Popular
Heredera Verdadera/Falsa
Doble Reencarnación
Amor Incondicional
Excéntrico/a
Mejor Amiga
Vampiro
Escoria
Doctor/a
Diosa/Idol
Calculador/a
Protagonista Animal
Canalla (Mujer)
Secretario/a
Vecindario
Identidades Múltiples
Obsesionado/a con el Amor
Íncubo
Sustituto/a
Niñera/Nodriza
niño
Profesor
Hombre Bestia
Elfo
Tierno pero posesivo
Yerno
Forense
Estudiante Pobre
Sumiso/a en el Amor
Piloto
Supermacho paranoico
Celebridad
Influencer
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Plot & Setting

53
All
Reconquista Desesperada
Arrepentirse
Dejar en ridículo
Cuenta Regresiva
Matrimonio
Infidelidad
Liarse con alguien
Seducción
18+
Encuentro Amoroso
Venganza
Karma
Drama Familiar Total
Drama Familiar
Castigo al Infiel
Despertar
Persecución por Amor
Fingimientio de Muerte
Desarrollo Femenino
Ambiente Laboral
Embarazo
Sistema
Amor Prohibido
Origen de Familia
Reconciliación
Redención
Acoso
Diferencia de Edad
Vida Escolar/Campus
Matrimonio por Sustitución
Crimen
Transmisión en Vivo
Telepatía
Crush Mutuo
Viaje en el Tiempo
Dentro de la Novela
Matrimonio por Contrato
Aventura
Apocalipsis
Amor Forzado
Descubrimiento de una Infidelidad
Desafiar Destino
Solidaridad
Amigas Divorciadas
Maldición
Matrimonio antes del Enamoramiento
Mundo del Entretenimiento
Romance Fantástico
Ventaja Especial
Superpoderes
amado/a por todos
Misterio/Detective
Escape de la Boda
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Themes

20
All
Giro Inesperado
Romance Amargo
Satisfacción/Poder
Melodramático
Renacido
De Perdedor a Ganador
Lazo Familiar
historia de la muerte
Dulce Romance
Dulce y Doloroso
Obsesivo
Inspirador
Crush
Sanador
Múltiples Perspectivas
Comedia
Bizarro/Peculiar
Complejo/Intrigante
Enfermizo/Retorcido
Apasionante
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All Short Stories & Novels

Explore a diverse collection of captivating short stories that span various genres. Perfect for readers looking for quick literary escapes and engaging narratives.
Bajo la lluvia de Nueva York - All novels & stories
Renata Palacios
Durante el banquete de la familia Colonetti en Nueva York, me encontré de pie en el centro del gran salón junto a más de una docena de jóvenes de distintos clanes. Todas esperábamos lo mismo: ser la elegida. Esa noche, Víctor, el heredero de los Colonetti, debía anunciar a su prometida y entregarle la reliquia de la familia: un prendedor de lirio. Como hija ilegítima, yo sabía muy bien lo que se jugaba en ese instante; si ese prendedor no terminaba en mis manos, mi destino ya estaba escrito: me enviarían a Chicago para un matrimonio arreglado. Pero Víctor, el mismo hombre que una vez me prometió una vida juntos, cambió de opinión sin previo aviso. Con una sonrisa cínica, colocó el prendedor de lirio en el vestido de la mujer que estaba a mi lado. Luego, se inclinó hacia mi oído y susurró: «Deja que tu hermana Emily tenga su momento hoy. Ella también es una hija ilegítima como tú y jamás la han valorado. No te preocupes; mientras yo esté aquí, nadie te obligará a casarte por contrato». Aunque lo miré con ojos suplicantes, él me ignoró, estiró el brazo y dejó que Emily se colgara de él. —Emily es dulce y compasiva —declaró ante todos—. Ella se merece el prendedor de lirio. Esas palabras —dulce y compasiva— me convirtieron en el hazmerreír de toda la noche. Al día siguiente, abordé un vuelo a Chicago dispuesta a desaparecer, pero entonces Víctor entró en pánico. Movió todas sus influencias y, en un acto de locura, ordenó cancelar cada vuelo que tuviera como destino Chicago.
El imperio que elegí por encima del amor - All novels & stories
Jasmine Flower
Cuando abrí los ojos, mi hermana, Serena Shaw, estaba arrodillada frente a mí, llorando con un cuchillo de frutas presionado contra su muñeca. —Nora, te juro que no fue intencional. Había bebido demasiado. Ni siquiera sé cómo Lucas y yo... Casi me reí. Porque ya había visto esa escena antes. En mi vida pasada, Serena lloró como una víctima después de acostarse con mi prometido, Lucas Arden. Todos la consolaron. Lucas se casó con ella para salvar su reputación. Y a mí me obligaron a casarme con Graham West, el prometido que Serena había abandonado. Antes de la boda, Lucas me mostró mi nombre tatuado en su muñeca y me prometió que solo me amaría a mí. Y yo le creí. Desperdicié cinco años al lado de un esposo que amaba a mi hermana, esperando a un hombre que ya se había casado con ella. Luego Serena murió. Pensé que Lucas por fin volvería conmigo. Pero, en lugar de eso, lo encontré en la funeraria, abrazando su fotografía como si hubiera perdido al amor de su vida. —Ella era mi esposa —me dijo—. Déjalo ir, Nora. En mi fiesta de cumpleaños, Lucas y Graham se pelearon por Serena en la azotea. Uno se había casado con ella. El otro nunca había dejado de amarla. Mientras luchaban por ella, alguien me empujó hacia el tráfico y morí bajo las luces de los autos. Cuando volví a abrir los ojos, regresé al principio. Esta vez, pensé que yo era la única que recordaba todo. Estaba equivocada. Lucas recordaba. Graham recordaba. Y aun con una segunda oportunidad, ambos seguían eligiendo a Serena. Pero esta vez no permitiría que me cambiaran, me eligieran o me desecharan. Esta vez, iba a construir algo que ninguno de ellos pudiera arrebatarme.
El aborto: el fin de mis sufrimientos - All novels & stories
Rosalina
En mi sexto mes de embarazo, mi hermana menor, Clara Soto, sufrió un accidente de tráfico. Debido a la pérdida de sangre, requirió con urgencia un donante compatible. Y, según los exámenes, yo era la única que podía salvarle la vida. Sin embargo, debido a que durante los últimos meses de embarazo había perdido peso, me recomendaron no donar. Aun así, mi familia me obligó. Por lo que, sin fuerzas para oponerme, esperé que mi esposo me ayudara a salir de esa situación. No obstante, se quedó a un lado con los brazos cruzados, diciendo: —Estás bien de salud. Donar sangre no te afectará en nada. Clara tendrá un futuro brillante, no voy a permitir que lo destruyas. Después de la donación, me desmayé. Y, cuando desperté, supe que algo dentro de mí se había roto. Por lo que, sin decir ni una palabra, lo primero que hice fue agendar un aborto.
El Último Tulipán - All novels & stories
Gatito
Soy Naiara Jiménez. Al tercer día de mi disputa con mi prometido, Esteban Muñoz, él aceptó a propósito la propuesta de su asistente, Luna Castro, de hacer un viaje por carretera. Creía que, como siempre, me pondría celosa y armaría un escándalo. Pero no esperaba que, al regresar un mes después, me encontrara totalmente cambiada. Cuando él ayudó a Luna a quitarme un proyecto, ya no renuncié por enfado. Al contrario, me ocupé de todo con dedicación, e incluso le redacté la propuesta con total solicitud. Cuando él, para que Luna obtuviera el bono anual, arruinó un diseño en el que había trabajado tanto, ya no me esforcé por demostrar nada. Acepté toda la culpa y me dejé amonestar. Incluso cuando quiso ascender a Luna de forma excepcional a gerente general, no me enojé. Hasta cedí voluntariamente todas mis acciones para que Esteban las distribuyera libremente. Luna estaba muy complacida. —¿Ves? Te dije que con Naiara no hay que ser duro. Hay que ignorarla y mantener la distancia con ella. Seguro estos días de ausencia dieron resultado. Tiene miedo de perderte, por eso se porta tan dócil. Esteban se lo creyó totalmente. Alabó la inteligencia de Luna. Luego me buscó a solas para ofrecerme un ascenso y aumento de sueldo, y, como nunca antes, me prometió una boda inolvidable. Pero parecía haber olvidado algo: durante el viaje, ya había firmado mi solicitud de renuncia. Y yo también había roto con él. Desde entonces, todo quedaría cortado. Sin más relación.
Tras Renacer, Elijo No Retroceder Más - All novels & stories
Ciprés
El día que me casé con Adrián Gómez, la hija falsa, Catalina Ramírez, se quitó la vida. En el segundo año de nuestro matrimonio, terminamos convertidos en enemigos, precisamente por eso. Él odiaba que yo, la hija biológica, regresara y causara la muerte de Catalina. Yo lo odiaba por aferrarse a quien había usurpado mi lugar durante veinte años. En una década, nos destrozamos con las palabras más venenosas, maldiciéndonos el uno al otro. Hasta que un terremoto sacudió todo. Entonces, él me cubrió con su cuerpo, usando su espalda como escudo para abrirme un camino a la vida. Una viga cayó. Carne y sangre, todo mezclado. En sus últimos momentos, susurró en mi oído: —Si hubiera sabido que ella moriría, jamás te habría traído a casa. —Si hay otra vida, que tu familia sea solo yo. Basta conmigo. Al final, yo también morí bajo las réplicas. Al abrir los ojos de nuevo, regresé al día en que él me llevó al reconocimiento familiar. Él se retractó de repente: —Iris, me equivoqué. La hija que la familia Gómez perdió hace veinte años no eres tú.
Cuando la novia se cansó de esperar - All novels & stories
Anna Smith
Mi padre viajó desde Italia solo para presenciar mi primera boda. Vio con sus propios ojos cómo Luca Romano me soltaba la mano diez minutos antes de pronunciar los votos, todo porque Celeste llamó diciendo que no podía respirar. Ese día, el señor Moretti no gritó. Se limitó a decirme: «Tómate el tiempo que te haga falta. Pero cuando por fin entiendas que él jamás te elegirá en el altar, regresa a casa». En aquel entonces, pensé que mi padre no entendía de amor. Por eso decidí quedarme en Nueva York. Le di a Luca siete bodas. Siete desplantes. Cada una de las veces regresaba con flores, disculpas y una nueva fecha para el compromiso. «Elena —me repetía siempre—, esta es la última vez». Con los años, hasta sus amigos dejaron de disimular las burlas a mis espaldas. «Ella no se va a ir —decía uno de ellos—. Solo quiere que él le ruegue un poco más». Yo me habría quedado por un amor de verdad. Pero no iba a desgastarme por un hombre que solo se acordaba de mí después de haber elegido a otra. Ahí fue cuando por fin abrí los ojos: él había confundido mi devoción con un refugio seguro al que podía volver cada vez que se le antojara. La mañana de nuestra octava boda, guardé el anillo de compromiso en una caja de terciopelo blanco. En ese preciso instante, mi teléfono sonó. Era mi padre. —El helicóptero está listo —anunció. En el altar, Luca aguardaba por mí con la alianza de matrimonio en la mano. Solo que esta vez, decidí dejarlo esperando para siempre.
Bajo el Silencio del Dolor - All novels & stories
Natalia Eugenia
María Valero nació siendo una muda que nadie quería, pero por casualidad se casó con el hijo mayor de una familia rica, los Bonnet. Ella sabía que Robert Bonnet nunca la amaría. Y, cuando la primera novia de él, Nahia Dumas, regresó al país, y Robert, efectivamente, reavivó su amor con ella, María ocultó su embarazo y se dio cuenta de que era el momento de decirle adiós a ese mal llamado amor.
Sí, todo se trata de la tarjeta de recompensas. - All novels & stories
Perfect Timing
La noche en que regresé de mi viaje de trabajo, me llamaron de la farmacia. Me dijeron que esa tarde habían rechazado mi tarjeta de recompensas cuando intentaron usarla y que debía recargarla. Adrian estaba en la cocina, completamente concentrado en preparar la cena. Le pregunté qué había comprado. Sonrió y sacó una caja de suplementos. —Últimamente trabajo hasta muy tarde. El corazón me ha estado dando problemas, así que compré unas vitaminas para fortalecerlo. No dije nada. Suspiró y sacó una tarjeta bancaria. —Ya sé que te importa mucho el dinero. Usé tu tarjeta de recompensas por accidente. Te lo devolveré diez veces. ¿Trato hecho? Normalmente, la habría aceptado. Esta vez, no. Solo lo miré. —Divorciémonos.
El Don Me Embarazó y Eligió a la Otra - All novels & stories
Wowo
Antes de nuestra boda, mi prometido, Carlo Vitale, el Don más joven de la Costa Este, se casó en una ceremonia religiosa con mi hermanastra. Él sentenció: —Según las reglas de la Mafia, solo la mujer que complete el rito matrimonial conmigo y reciba la bendición de toda la familia es mi verdadera esposa. Así que, aunque tu hermana Elena esté esperando un hijo mío, no es más que una amante. Tras la bendición del sacerdote, intercambiaron los anillos. Yo estaba afuera de la iglesia, mirando a través de una cortina de lluvia cómo besaba a otra mujer. El rostro se me descompuso y adquirió una palidez de muerte. Amé a Carlo durante doce años, desde los dieciséis hasta los veintiocho. Sin embargo, él nunca quiso a nadie más que a mi hermanastra Sophia. A mí, nunca. Decidí dejarlo ir. Poco después, me marché a Europa. Lo único que le dejé a Carlo fue una notificación de ruptura de nuestro compromiso y un regalo de despedida. Por alguna razón, aquel hombre que siempre me había tratado con indiferencia parecía haber envejecido diez años de la noche a la mañana.
El Oso de La Cabañita - All novels & stories
Melanie Grande
—Esto sabe muy raro... y me duele la boca... Atrapada en aquel infierno nevado, busqué calor en los brazos del hombre maduro que también estaba atrapado allí conmigo. Esa cosa enorme me llenaba la boca; su intenso olor me mareaba y la saliva tibia se me escurría de los labios. Las manos ásperas del hombre me rozaban la piel y manoseaban mis pechos. En aquel infierno nevado, él jadeaba mientras me empujaba la cabeza con brusquedad y no paraba de estremecerse de placer. —Cosita buena, lame más ahí para que salgan más nutrientes; si no, nos moriremos congelados en esta cabaña.
La Reina Wright - All novels & stories
Echo
Después de pillar a mi esposo, Dante, en la cama con su asistente, Angelina, otra vez, hice algo estúpido. Filtré el video. Quería que todo el mundo los viera por lo que eran. Pero todo lo que conseguí fue una demanda de la familia y una sentencia de cárcel de seis meses. Y un ensayo de mi hijo titulado: Mi madre está loca. Fue entonces cuando finalmente me derrumbé. Pedí el divorcio y renuncié a la custodia de nuestro hijo. El día que me fui, Dante me miró con desprecio. —¿Adónde vas a ir sin mí, Isabella? No es demasiado tarde para volver arrastrándote. Lo que él no sabía era que mi madre dirige a la familia Wright, la organización más grande de Italia. Y yo soy su única heredera.
La Esposa y el Hijo Secreto del Rey Mafia - All novels & stories
Anna Smith
Mi hijo me pidió algo que no podía darle. —Solo tres oportunidades, mamá —susurró—. Si después de eso realmente no nos ama... nos iremos para siempre. Estaba hablando de su padre, Giovanni Romano, el heredero de un imperio mafioso y mi esposo solo de nombre. Él nunca nombró a mi hijo como suyo y no me dijo que me amaba ni una sola vez. En la primera oportunidad, a Giovanni le falló la memoria, en la segunda, mintió y en la tercera... rompió algo que ninguna disculpa podía arreglar. Así que empacamos nuestras maletas, tomé la mano de mi hijo y nos fuimos. Sin lágrimas ni despedidas, solo en silencio. La noche en que nuestro avión despegó, mi teléfono vibró. “Espera”, decía su mensaje. “Regresaré a casa”. Pero ya mi casa no estaba donde él estaba, sino donde mi hijo finalmente pudiera dormir sin llorar. Porque algunas promesas no se rompen, se destruyen, y algunas madres se cansan de esperar.
Lo dejé y me llevé todo lo que me debía - All novels & stories
Crimson R
Mi esposo estaba trabajando durante las fiestas, otra vez. Lo habían enviado fuera de la ciudad para supervisar una de las operaciones portuarias de la Familia y una serie de casas de juego. Por lo tanto, decidí comprar un boleto y sorprenderlo. Solo quedaban asientos en clase ejecutiva. Mirando el precio de cinco cifras, apreté los dientes y me gasté los ahorros de todo un año. Todo para que luego ni siquiera pudiera averiguar cómo bajar la maldita bandeja. La socialité sentada a mi lado soltó una risa fría. —¿Nunca has volado en clase ejecutiva? Forcé una sonrisa incómoda. —Disculpa. Tú debes de ser… importante. Tienes esa aura. —¿Oh, yo? No. El hombre que me mantiene es el importante. Alquilaría un jet privado si yo se lo pidiera. La clase ejecutiva es prácticamente rebajarse. Parpadeé. —¿Un… benefactor? Eso es raro. —Para nada. Soy su secretaria. Cometo muchos errores. Le cuesta una fortuna. Me grita hasta que lloro. Y luego, bueno… llorar lleva a otras cosas. —Ella guiñó un ojo—. Ya sabes cómo es. —Qué curioso —dije, con la voz tensa—. Mi esposo tiene una asistente que le ayuda a manejar las cuentas de los muelles. También se equivoca mucho. —¿Estás casada? Me recorrió de arriba abajo con la mirada. —Mi hombre tiene una esposa de tu edad. Dice que está harto de ella. Que tocarla es aburrido. Dice que es mucho más emocionante el simple hecho de apartarme el cabello de la cara. Se inclinó más cerca. —Le dije que quería verlo para Año Nuevo. Así que le dijo a la esposa que tenía que trabajar. En ese momento, el diamante en su dedo atrapó la luz. Era idéntico al anillo de boda que yo había perdido. El cuerpo se me heló. No. Matteo solo era un ejecutor de bajo nivel. Un simple soldado en el que la Familia confiaba ocasionalmente para hacer operaciones menores: envíos en el muelle, apuestas clandestinas, nada más. ¿Cuándo se convirtió en un Don?
El Alfa ruega por mi perdón - All novels & stories
Cocojam
Estaba preñada del heredero del Alfa Jaxon. Su amiga de la infancia, Hattie, se ofreció a llevarme al Centro de Sanación de la manada para un chequeo de rutina. En el puente sobre el río, la loba no desaprovechó la oportunidad. Dio un volantazo hacia la barrera de contención oxidada. Cerré los ojos y recordé mi vida pasada. No luché contra ella por el volante como lo hice en mi anterior vida, porque, aunque en esa ocasión evité el choque, ella salió volando del auto hacia las corrientes rápidas del río. Nunca encontraron su cuerpo. Mi Alfa aseguró que no me culpaba. Incluso molía hierbas raras a mano todos los días para calmar a mi loba, con los ojos llenos de emoción por nuestro cachorro. Pero el día que di a luz al cachorro, nos obligó a subir a su auto, pisó el acelerador a fondo y nos condujo hacia el mar. —¡Ella no habría muerto si no te hubieras vuelto loca de envidia y hubieras agarrado el volante! ¿Creíste que hacerte la víctima me engañaría, maldita asesina? —Con los ojos inyectados en sangre mientras impactábamos en el agua, añadió—: Te gusta fingir «accidentes», ¿verdad? ¡Entonces veamos si te encantan las profundidades del océano! Cuando abrí los ojos y salí de mis recuerdos, estaba de vuelta en el auto deportivo fuera de control por culpa de Hattie.
Ya eres Pasado, Alfa Traidor - All novels & stories
Ding
Al tercer día de nuestra hostilidad silenciosa, mi pareja destinada, el alfa Cain Beckett, se llevó a Vera Anderson, su secretaria, de viaje a Roseville, con la firme intención de herirme. Creía que yo iba a armar el mismo escándalo histérico de antes. Pero, cuando volvió un mes después, se dio cuenta de que había cambiado. Cuando Cain me arrebata la negociación territorial que estaba a mi cargo y se la entrega a Vera, ya no me pongo a discutir con él, furiosa. Al contrario, me adelanto a ordenar los documentos y dejarle el papeleo listo. Para que Vera se luzca en la noche de luna llena, Cain echa abajo frente a todos el proyecto al que le dediqué tres meses. Ya no peleo con él por eso. Al contrario, asumo todo el castigo en silencio. Incluso cuando Cain decide saltarse las reglas y nombrar a Vera como Beta de la manada, me mantengo tranquila. Hasta sonrío y le doy la razón. Ella le toma la mano y dice, coqueta: —¿Ves? Te lo dije: con alguien como Leah no sirve pagarle con la misma moneda. Tienes que ignorarla por completo para que entienda. Seguro se muere de miedo de perderte al ver que ahora me haces caso a mí y ya no la consientes; por eso está tan mansita. Como era de esperarse, Cain confía plenamente en ella y la felicita por lo lista que es. Incluso, para calmarme, promete que me marcará de forma oficial durante la próxima luna llena; yo solo niego. No, ya no lo necesito; no me hace falta su marca porque pronto me iré de la manada. A partir de este momento, rompo todos mis lazos con Cain Beckett; no volveremos a tener nada que ver.
Los Últimos Tres Regalos Para El Alfa - All novels & stories
Grace Heal
Después de la muerte de Harper, mi hermana gemela, mi compañero Alfa me odió durante diez años. Por una década entera fui su Luna e intenté de todas las formas posibles complacerlo. Un día, me dijo: —Si tantas ganas tienes de darme gusto, entonces muérete. Así que, cuando vi que un camión se dirigía hacia mí, ni siquiera me moví; sin embargo, nunca esperé que Noah me empujara para salvarme. Quedó herido de gravedad. Antes de morir, me miró y susurró: —Charlotte, si nunca te hubiera conocido, todo habría sido mejor. Al funeral de Noah asistieron todos los sabios y los miembros de la manada. —Debí dejar que Noah eligiera a Harper como su Luna. Me arrepiento de haberlo obligado a escogerte en ese entonces. ¡Tú lo mataste! La madre de Noah estaba deshecha por el dolor. El padre de Noah también habló: —¿Sabes? ¡Noah te salvó la vida tres veces! Era un Alfa de tan buen corazón... ¿Por qué no te moriste tú en su lugar? Todos en el funeral me miraban con reproche. Me echaron de la ceremonia; me quedé ahí, perdida y destrozada. Tres años después, con la ayuda de una bruja y su hechizo, regresé al pasado. Esta vez, tomé una decisión diferente. Pase lo que pase, nunca volveré a ser la Luna de Noah.
Entregué Mi Vida a Mi Hermano - All novels & stories
Wayne Wyeth
Desde que nací, mis padres me mantuvieron conectado a un Sistema de Transferencia de Dolor. Por culpa de esa cosa, crecí con el cuerpo cubierto de cicatrices. Mi hermano mayor, Dylan Jeater, tenía albinismo e hidroa vacciniforme. Su enfermedad era tan grave que no podía exponerse a la luz. Los médicos aseguraron que solo viviría hasta los dieciséis años. Pero Dylan siempre había sido muy travieso. Se escapaba de casa para jugar afuera y, con el tiempo, las llagas terminaron cubriéndole el cuerpo. Mi padre, Robert Jeater, trabajó día y noche hasta reunir el dinero necesario. Después pagó una fortuna por dos brazaletes del Sistema de Transferencia del Dolor: uno para Dylan y otro para mí. Durante seis años, cada vez que mi hermano se exponía al sol, todo su dolor pasaba a mi cuerpo. Mi madre, May Jeater, solía abrazarme con cariño mientras me curaba las heridas. —Chester, perdóname —me pedía con dulzura—. Solo quiero que Dylan sea feliz durante el tiempo que le queda. Espero que puedas entenderlo. En la víspera de Año Nuevo, mis padres llevaron a Dylan a pasear. Aquel día el sol pegaba con fuerza. Apenas salimos de casa, me aparecieron ampollas por todo el cuerpo. El dolor fue tan intenso que no pude contener un grito. Dylan se arrancó el brazalete y empezó a llorar. —¿Te duele? ¡Está bien! Si tanto te duele, desactiva la transferencia y déjame morir del dolor —me gritó entre sollozos—. De todos modos, solo viviré hasta los dieciséis. Voy a morir tarde o temprano. Sin la protección del brazalete, su cuerpo sufrió quemaduras graves y perdió el conocimiento. Mamá me empujó con tanta fuerza que caí al suelo. —¡Dylan soportó todos esos años sin quejarse ni una sola vez! —me gritó, cegada por la rabia—. ¡Tú solo llevas seis años cargando con su dolor y ya no aguantas! ¡Él solo vivirá hasta los dieciséis! ¡¿Acaso está mal querer que sea feliz durante los pocos años que le quedan?! Papá cargó a Dylan en brazos. —Tampoco quiero verte sufrir —aseguró sin mirarme—, pero el dolor solo puede transferirse entre hermanos biológicos. Después, los dos corrieron con Dylan al hospital. Cuando se fueron, recogí del suelo el brazalete que mi hermano había tirado. Lo sostuve entre las manos y, en ese momento, el mío vibró en mi muñeca. Bajé la mirada. La pantalla se había encendido y mostraba un mensaje: «¿Desea transferir los años de vida que le quedan al usuario vinculado?». Sin dudarlo, presioné «Confirmar».
Papi Alfa, por favor no pares - All novels & stories
Miss Sunny
Sia Bennett pensó que conocer al despiadado Alfa de La Cumbre sería solo una formalidad. Hasta que lo olió: cedro, pólvora y puro, y auténtico, pecado. Kaelen Voss es su Compañero Destinado. Así como también es el prometido de su madre. De día, Kaelen interpreta el papel del padrastro frío y distante. Pero de noche, él invade su espacio personal; sus oscuros susurros y caricias robadas la empujan a la locura. —Sé una buena chica, Sia —le advirtió, mientras su mano se deslizó peligrosamente hacia lo alto de su muslo por debajo de la mesa donde se celebra la cena familiar—. Y no dejes que mami te oiga gritar. Atrapada entre la lealtad hacia su madre y un vínculo de compañeros que exige el amor de su compañero, Sia está librando una batalla perdida. Porque en esta casa, el Alfa siempre come primero.
Fotos De Mal Tercio - All novels & stories
Lucía Tormentas
—Qué... qué delicia... nadie me la mete como tú... Soy fotógrafo de desnudo artístico. A través de mi lente he capturado a incontables mujeres en sus poses más seductoras y desinhibidas. Las mujeres que pasan por mi cámara, sin importar cómo fueran antes, terminan convertidas en modelos de primera. Por una sola razón: todas fueron moldeadas por mí. En la penumbra de la habitación, la mujer estaba desnuda, hincada a cuatro puntos sobre la cama, jadeando mientras su pecho subía y bajaba. Tenía las mejillas encendidas, la mirada llena de deseo, y solo su trasero redondo y perfecto, sostenido por mis manos, seguía en alto...
La Traición del Juego Final - All novels & stories
Mónica Herrera
Todos los empleados de la empresa, incluida yo, fuimos arrastrados a la fuerza a un juego extraño. Al principio, el título que apareció en pantalla fue: "Guerra vegetal". Todos se lanzaron a escoger campamentos al aire libre o refugios seguros con agua de sobra. Solo yo escogí un departamento prefabricado de plástico en el piso veinte de una ciudad desértica abandonada, sin agua ni electricidad. Mi jefa se burló de mí frente a todos, diciendo que no tenía ni dos dedos de frente. Nadie quiso formar equipo conmigo. Incluso apostaron a que no aguantaría ni tres días antes de morir. Cuando llegó el momento de elegir habilidades, todos se pelearon por habilidades prácticas, como la teletransportación, el inventario infinito o el control limitado de metales. Yo, en cambio, elegí la fotosíntesis inversa: una habilidad capaz de convertir la humedad del aire en energía y mantener las funciones vitales básicas. Muy pronto, Alejandro usó sus permisos de administrador para silenciarme en el grupo de chat. Era evidente que ni siquiera querían darme la oportunidad de enviar mis últimos mensajes suplicando ayuda antes de morir. Pero cuando el sistema cerró la fase de preparación y desactivó los permisos de administrador, todos se quedaron helados. La interfaz se reinició. El nombre del juego había cambiado. Ahora se llamaba "Apocalipsis magnético".
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