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Characters

34
All
Mujer Poderosa
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Amor Incondicional
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Mejor Amiga
Escoria
Doctor/a
Vampiro
Calculador/a
Protagonista Animal
Vecindario
Secretario/a
Identidades Múltiples
Profesor
Íncubo
Hombre Bestia
Elfo
Yerno
Forense
Estudiante Pobre
Piloto
Celebridad
Influencer
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Plot & Setting

31
Karma×
All
Arrepentirse
Seducción
Liarse con alguien
18+
Encuentro Amoroso
Infidelidad
Cuenta Regresiva
Venganza
Matrimonio
Karma
Drama Familiar
Despertar
Desarrollo Femenino
Ambiente Laboral
Amor Prohibido
Reconciliación
Redención
Sistema
Acoso
Crimen
Telepatía
Transmisión en Vivo
Matrimonio por Contrato
Viaje en el Tiempo
Amor Forzado
Solidaridad
Aventura
Apocalipsis
Maldición
Mundo del Entretenimiento
Ventaja Especial
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Themes

12
Giro Inesperado×
All
Giro Inesperado
Melodramático
Renacido
Lazo Familiar
historia de la muerte
Dulce Romance
Obsesivo
Inspirador
Sanador
Crush
Múltiples Perspectivas
Apasionante
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Giro Inesperado Karma Short Stories & Novels

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La Principessa sin Memoria - undefined novels & stories
Bagel
En el inframundo de Corvona existe una regla tácita: cuando un Don mantiene a una mujer nueva a su lado durante tres meses consecutivos, la Donna debe quitarse el anillo que simboliza su poder y ponérselo a ella en el dedo frente a toda la familia. Cuando mi esposo, Luca, el Don de la familia Bellini, anunció que se llevaría a Mia a un viaje de negocios de tres meses, los bajos mundos de Corvona esperaron que yo sufriera un colapso nervioso. Llevaba siete años junto a Luca Bellini. Lo seguía a todas partes, rehusándome a apartarme de su lado. Incluso me despertaba a mitad de la noche para tocarlo, necesitando comprobar que seguía allí para poder sentirme segura. Todos conocían mi profundo apego y apostaban a que jamás lo dejaría ir. Pero cuando Mia me tendió la mano, y habló con una voz que destilaba dulzura, no derramé ni una sola lágrima. Con total calma, me saqué el anillo grabado con el blasón familiar y se lo deslicé por el dedo anular. Luca, recostado en el sillón de cuero a la cabecera de la mesa, agitó el whisky en su vaso, con la satisfacción destellando en sus fríos ojos azules, y dijo: «Elara, por fin aprendiste cuál es tu lugar». Bajé la vista a mi dedo desnudo y no dije nada. Lo que Luca ignoraba era que, un mes atrás, había recuperado siete años de recuerdos perdidos. No era ninguna huérfana callejera, sino la Principessa perdida de la familia Rossi, la más poderosa de Old World. Y en tres días, el convoy armado de mi hermano irrumpiría en Corvona para llevarme a casa.
Negando la Culpa de Mi Hijo - undefined novels & stories
Peachy
Fui a una sola fiesta en mi nuevo vecindario de ricos. Solo una. Y después de eso, mi vecina Brenda me demandó. En el tribunal, sostenía entre sus brazos a su hija golpeada y llena de moretones, Tiffany. Acusó a mi hijo de violación. A mitad de la audiencia, Tiffany se bajó el cuello de la blusa. Marcas rojas le rodeaban el cuello. —Intentó arrancarme los pantalones —sollozó—. Quiso forzarme. Yo me defendí. Entonces me golpeó. ¡Me arruinó la cara! Afuera del juzgado, manifestantes levantaban carteles, llamando a mi hijo basura humana, un niño rico malcriado. En internet, un “memorial” editado con Photoshop sobre mí se volvió viral. El texto decía: "Una madre incompetente debería morir junto a su hijo." Las acciones de mi empresa se desplomaron. Pero yo solo me quedé sentada. Con el rostro inexpresivo. Y pedí que trajeran a mi hijo, Cooper. Las puertas de la sala se abrieron. Cooper entró. Y todos se quedaron congelados.
Reteniendo un nacimiento - undefined novels & stories
April
Tenía nueve meses de embarazo y estaba lista para dar a luz, pero mi esposo, Sean Conner, me encerró en el cuarto de almacenamiento del sótano y me dijo que retuviera el parto. Comentó que era porque la esposa de su difunto hermano, Quinn Faber, también estaba a punto de dar a luz ese día. Hacía años, Sean y su hermano habían acordado que el primer hijo nacido en la familia Conner sería criado como heredero y recibiría la herencia familiar. —El bebé de Quinn debe nacer primero —dijo Sean como si fuera algo trivial—. Ella perdió a su esposo y no tiene nada. Tú ya tienes mi amor, por lo tanto, es justo que la herencia sea destinada a su hijo. El dolor de las contracciones me dobló por la mitad y lloré, suplicándole que me llevara al hospital. Él me secó las lágrimas y con una tranquilidad inquietante, me dijo: —Deja de fingir. Luego, espetó: —Siempre supe que no me amabas. Todo lo que te importa es el dinero y el estatus. Forzaste el parto para robarle el lugar a mi sobrino... ¿Cómo puedes ser tan cruel? Con la cara pálida y temblando, logré susurrar: —No puedo controlar cuándo nace un bebé, esto es una coincidencia. Te juro que no me importa la herencia. ¡Yo te amo! Él soltó una carcajada llena de frialdad y me dijo: —Si me amaras, no habrías presionado a Quinn para que firmara ese contrato renunciando a la herencia de su hijo. Bueno, una vez que ella dé a luz, volveré a buscarte. Después de todo, el bebé que llevas en tu vientre lleva mi sangre. Sean se quedó fuera de la sala de parto donde estaba Quinn y solo después de que el recién nacido llegó al mundo, él se acordó de mí. En ese momento le ordenó a su secretario que me llevara al hospital, pero la voz de este tembló mientras decía: —La señora... y el bebé... Ambos han muerto... En ese momento, él perdió la razón.
Mi exesposo millonario me suplicó volver - undefined novels & stories
Shelley
Durante la noche de mi boda, fui llevada de urgencia al hospital en una ambulancia después de que un condón manipulado me dejara con un dolor insoportable. La cirugía duró más de veinticuatro horas, y la noticia se propagó como pólvora. Mi esposo, Alexander, hizo saber que cualquiera que lograra fotografiarme en mi estado postoperatorio sería recompensado con diez millones de dólares. De la noche a la mañana, pasé de ser la nueva esposa de un multimillonario a convertirme en el hazmerreír de todos los círculos de élite de New Paradise. Al día siguiente, Dahlia, el amor de la infancia de Alexander, apareció en mi puerta. Fue entonces cuando descubrí la verdad: ella había cubierto el condón con un adhesivo de uso industrial como parte de lo que ella llamó un «experimento social». No mostró ni una pizca de remordimiento. Su tono era frívolo y cruel: —Solo fue un experimento. O sea, ¿cómo se suponía que iba a saber que reaccionarías así? Además, ambas sabemos que nunca fuiste lo suficientemente buena para Alexander. Así que deja de fingir. Alexander se quedó a su lado, con la mirada fría y desdeñosa: —Si no fuera por el contrato matrimonial, nadie te habría tocado. Lo sabes, ¿verdad? Lo que él no sabía era que la mujer a la que estaba llamando zorra le había salvado la vida más veces de las que podía contar.
Cincuenta Mil Razones para Vengarme - undefined novels & stories
Amuleto Pine
Me disponía a irme del restaurante de mi hermano cuando la gerente me detuvo. —Señorita, no ha pagado su cuenta todavía. Al ver su cara desconocida, pensé: "Debe ser nueva y no me conoce". Así que me expliqué con calma: —Cárgalo a la cuenta del señor Blanco. Él ya sabe. La gerente me lanzó una mirada llena de desprecio. —Señorita, somos un Tres Estrellas Michelin. Aquí no cargamos cuentas a nadie —dijo, entregándome la cuenta impresa. Bajé la mirada y la revisé: cincuenta mil dólares por una comida. Incluía: "Mantenimiento de vajilla brillante: tres mil. Purificación de aire exclusiva: cinco mil. Servicio de manejo emocional para VIPs: diez mil". Y montones de conceptos absurdos más. No sabía que mi hermano hubiera abierto un lugar tan estafador. Solté una risa sarcástica. —Soy la hermana del señor Blanco. Si hay algún problema, que me hable en la casa. Pero ella no se dio por vencida. —¿Ahora no puede pagar y se hace la emparentada? ¿Y hasta se inventa ser familia del señor Blanco? Envié un mensaje de texto a mi asistente: "Dile a mi hermano que o despide a esta mujer ahora mismo, o retiro toda mi inversión".
Si Te Robas Mi Anillo, Te Haré Arrodillarte - undefined novels & stories
Mariela Santos
Yo soy Isabela Cruz, hija del primer padrino de la Isla Santa Lucía. Crecí siendo rebelde, y mi padre, temiendo que por un arranque de impulsividad me casara con cualquier don nadie, decidió ordenar mi compromiso con Lucas Marino, heredero de la nueva y poderosa familia Marino. Aunque es un matrimonio político, al menos quería elegir mi propio anillo. Por eso asistí a la subasta privada de las familias mafiosas. Cuando el anillo de joya principal salió a la luz, levanté mi paleta de puja. Antes de que el martillo cayera, una voz femenina, arrogante y altiva, sonó a mi espalda: —¿Tú, una campesinita, quieres competir conmigo? ¡Doscientos mil! Si tienes dignidad, lárgate. El lugar quedó en un silencio repentino, roto solo por el clic sutil de las cámaras. Me giré y vi a una mujer con un vestido dorado de alta costura. Sonreía con desdén, como si toda la sala fuese su escenario personal. Antes de que pudiera responder, el subastador bajó el martillo con prisa. —¡Adjudicado! ¡Felicidades, señorita Sofía Duarte, por obtener el anillo estelar “Estrella Eterna”! Fruncí el ceño, sintiendo cómo me ardía el pecho. —¿Se puede cerrar una puja sin terminarla? Qué falta de reglas tiene este lugar. Sofía se volvió hacia mí, sus ojos recorriéndome de los pies a la cabeza con una frialdad cortante. —¿Reglas? —rió con desprecio—. Cariño, yo soy la ahijada favorita de Lucas Marino. Aquí, yo soy la regla. No pude evitar reír. Qué coincidencia tan divina: Lucas es justamente el nombre de mi prometido. Saqué el teléfono sin dudar. —Lucas, tu “ahijada” acaba de arrebatarme el anillo de compromiso que quería. Dime, ¿qué vas a hacer al respecto?
De Rechazada a Reina Luna - undefined novels & stories
Phonenix
Soy sanadora. Y me han dado una segunda oportunidad. Apenas había abierto los ojos en el campo de batalla de la frontera cuando llegó una transmisión de emergencia del Gremio de Sanadores. —Ivy Mitchell, ¡ven a la enfermería de inmediato! ¡El Alfa está gravemente herido!¡Eres la única que puede salvarlo! Aquellas palabras me paralizaron por completo. Porque ya había leído ese mismo mensaje. En mi vida anterior. La última vez, dejé todo y regresé a toda prisa en cuanto recibí la llamada. Pero, cuando llegué a la enfermería, el Alfa ya estaba muerto. En ese momento, todos los sanadores presentes, incluyendo a mis padres y mi hermana, me señalaron y me culparon de haberlo asesinado. El Tribunal me condenó a muerte. ¿Y el cachorro que había criado? Se lo arrojaron a los vampiros como si no fuera más que un pedazo de carne. Lo convirtieron en un esclavo de sangre. Me clavé las uñas en las palmas con tanta fuerza que casi empecé a sangrar. Esta vez, no. No permitiría que la historia se repitiera. Entonces recordé que, en mi vida anterior, aquel día había ocurrido algo más. Los vampiros habían emboscado al Rey Alfa y lo habían dejado sumido en un coma tan profundo que parecía muerto. Si lograba salvarlo, tendría al lobo más poderoso del reino como escudo. Nadie se atrevería a tocarme nunca más. Cerré los ojos con fuerza, apreté los dientes… y corrí. Lo encontré en el campo de batalla, exactamente donde recordaba. El vampiro ya se abalanzaba sobre él, con las garras extendidas, listas para atacar. No tuve tiempo de pensarlo. Solo actué: empujé al Rey Alfa a un lado y recibí el golpe en su lugar.
Los Dedos Milagrosos del Doctor Vidal - undefined novels & stories
Celestino Garza
Pensé en mi futuro con mi novio y decidí ir al hospital para tratar mi estrechez congénita. Sin embargo, el médico que me atendió resultó ser amigo de mi novio. Para colmo, el tratamiento que propuso hizo que me sonrojara y me puso muy nerviosa. —Durante el tratamiento será inevitable que tengamos bastante contacto íntimo. —Por ejemplo, besos, caricias y también…
Hasta que las Nueces nos Separen - undefined novels & stories
Lía Vallejo
En la fiesta de nuestro primer aniversario de bodas, caí de bruces sobre una alfombra roja, jadeando como pez fuera del agua. Carlo Pipino, mi esposo, rodeaba con el brazo a Gianna Verde, su amor de la infancia, bebiendo champán y riendo. Gianna sabía que yo era alérgica a las nueces y algunos frutos secos. Así que, obviamente, lo bañó todo con aderezo a base de avellanas. Un bocado y ¡pum!, se me hizo un nudo en la garganta, se me encendieron los pulmones y me reventó el salpullido como confeti. Busqué mis medicamentos para la alergia y, en su lugar, encontré un puñado de M&Ms derretidos. Gianna se rio al ver mi cara. —¡Sorpresa!, Carlo te cambió los medicamentos. ¿En serio, Siena? ¿Una nuez? ¿No te parece demasiado dramático? Me deslicé de la silla, jadeando, mientras el público apostaba sobre cuánto duraría mi «actuación». —Carlo... mis medicamentos... —grazné—. Por favor. Voy a morir. Él suspiró, molesto. —Dios mío, qué dramática eres. ¿Por qué las mujeres siempre juegan a hacerse las muertas para llamar la atención? Sabes que te amo. ¡Detén este espectáculo de una vez! En ese momento, mi corazón se rompió más rápido que mis pulmones. Dejé de suplicar. Presioné la señal de socorro. Llamé a mi verdadera familia.
Sin memoria, mi Alfa me dio a su amigo - undefined novels & stories
Stars
Damien fue atacado por hombres lobo errantes, por lo que yo me lancé delante de él y casi morí por eso: dos costillas rotas y las dos piernas casi destrozadas. Cuando desperté, decidí hacerle una broma. —¿Quién eres? No te conozco. Su rostro se puso rígido y casi solté una carcajada. Estaba a punto de decirle que era una broma, cuando él señaló al hombre que estaba de pie a su lado. —Soy amigo de tu compañero. Él es tu futuro compañero. El corazón se me cayó a los pies. Las palabras se me murieron en la garganta. Lo miré fijamente, atónita. Un segundo después, Lucien dio un paso al frente y me tomó de la mano. —Sí. Soy tu compañero. Vamos a casa. Bien. Entonces aceptaré a un nuevo compañero.
El Hockeyista Fingió Amarme y Elegí a Su Rival - undefined novels & stories
Miss Sunny
—Su matrimonio era un recuerdo de cincuenta dólares, señorita Vance. Y su esposo ya estaba casado con otra persona. En un solo instante, en la oficina de inmigración, mi vida como esposa de la superestrella de la NHL, Liam Sterling, se evaporó. Nuestra boda secreta en Las Vegas había sido un fraude, y Liam ya estaba legalmente casado con su "representante", Sophia. Pero la crueldad no terminó ahí. Liam esperaba que yo adoptara al "huérfano de un héroe de guerra", un niño que en realidad era el hijo secreto de Sophia y él. No quería una esposa. Quería a una doctora de equipo de clase mundial para salvar su carrera y a una niñera gratis para criar al hijo de su verdadera esposa. Liam cometió un error fatal: olvidó que yo era la única que podía mantenerlo en el hielo. Firmé un contrato récord con los Titans, sus rivales más fuertes. Mientras la rodilla de Liam se hacía pedazos durante los playoffs, yo estaba en el banquillo del enemigo, sanando al único hombre que podía destruirlo. ¿Él quería una niñera? Estaba segura de que tendría su peor pesadilla.
La Maldición Gibson: Parí 3 Lobos - undefined novels & stories
Fresjita
Ethan Gibson, un multimillonario, estaba decidido a romper la maldición de su familia: terminar sin heredero. Se gastó una fortuna reclutando a diez "candidatas a ser madre" y nos llevó a todas a su isla privada, la Isla Brumazul. El día que llegamos, Ethan lo anunció ahí mismo, delante de todas: —La que dé a luz a mi primer heredero será la futura señora Gibson. La codicia creció más rápido que el deseo. En apenas unos meses, varias mujeres anunciaron sus embarazos con orgullo, casi presumiendo. Pero las tiraron al mar, a ellas y a los bebés que llevaban dentro, y las dejaron como alimento para los tiburones. La razón era simple: las habían encontrado con otros hombres. Cada noche, los gritos que subían desde el muelle no me dejaban dormir. Yo estaba aterrada, porque también había tenido un solo encuentro accidental con Ethan y ahora estaba embarazada. Cuando por fin llegó el día y vi lo que había parido, todo se me fue a negro. Esas mujeres que terminaron como alimento para los tiburones, al menos, llevaban bebés humanos. Yo había parido tres cachorritos diminutos.
El Imperio Siempre Fue de Mi Madre - undefined novels & stories
Yolanda Fernández
Estaba al frente de una reunión internacional importantísima cuando, de pronto, recibí una llamada de Dora Guerra, mi hermana menor. Al otro lado de la línea, Dora lloraba tanto que apenas podía hablar: —Me robaron el cupo de intercambio… Fui de inmediato a la universidad. Al llegar, vi a Dora acorralada en una esquina de la oficina, con los ojos enrojecidos. Frente a ella, una chica con pinta de buscapleitos la señalaba con el dedo, llena de desprecio. —¿Crees que puedes competir conmigo? Soy la hija de la familia Guerra de la capital. Mi papá acaba de donarle a esta universidad todo un edificio de laboratorios. ¿Y tú quién te crees? Hasta Ricardo Navarrete, el profesor de la materia, se puso de su lado: —Dora, Marcela es hija de una de las familias benefactoras más importantes de la universidad. Sé razonable y no nos metas a todos en problemas. Yo estaba a punto de acercarme para exigir una explicación, pero aquellas palabras, "la familia Guerra de la capital", me detuvieron en seco. ¿La familia Guerra de la capital? ¿Desde cuándo mi papá tenía una tercera hija además de Dora y de mí? Marqué de inmediato el número de mi papá y, con una risa fría, dije: —Papá, dime una cosa: ¿desde cuándo tienes otra hija a espaldas de mamá?
De la sombra a su luz - undefined novels & stories
April
El día que íbamos a casarnos, mi novio, Damián Cruz, envió a unos hombres para que me echaran del registro civil y entró del brazo de Luna Mendoza. Al verme sentada en el suelo, paralizada por la incredulidad, ni siquiera pestañeó y dijo: —El hijo de Luna necesita un apellido presentable para el futuro, para que pueda acceder a los círculos de élite y los mejores colegios. Es solo un trámite. Una vez que solucionemos esto, me caso contigo. Todo el mundo pensó que yo, la siempre devota, aceptaría esperarle obedientemente otro mes más. Después de todo, ya lo había esperado durante siete años. Pero esa noche, hice algo impensable: Acepté el matrimonio que habían arreglado mis padres y me fui del país directamente. Tres años después, regresé a visitar a mis padres. Mi marido, Vicente del Toro, era ahora el presidente de una corporación multinacional. Como tenía una reunión urgente de última hora, envió a un empleado de la sucursal local a recogerme al aeropuerto. Y para mi sorpresa, ese subordinado era nada más y nada menos que Damián, a quien no veía desde hacía tres años. Sus ojos se clavaron al instante en la deslumbrante pulsera de mi muñeca: —¿Esta es la copia barata de la pulsera por la que el señor del Toro pagó cinco millones para su esposa? Nunca pensé que te volverías tan superficial estos años. —Ya basta de rabietas. Vuelve. El hijo de Luna ya está en edad escolar, serás perfecta para llevarlo y traerlo. No dije nada, solo acaricié la pulsera. Él no sabía que esta era la más barata de todas las que Vicente me había regalado.
El Precio de Humillar a la Heredera - undefined novels & stories
Bagel
Casi morí desangrada en la camilla del hospital para darle a la familia Rossi su ansiado heredero. Pero, Carter, mi esposo y subjefe de la mafia, permitió que Sofía, su sombra y confidente, sostuviera una cámara mientras yo daba a luz. Grabó cada detalle solo porque estaba aburrida: la pérdida de control de mi cuerpo, mis gritos desgarradores y mi rostro retorcido por la agonía. Y lo peor vino después. Ella guardó capturas de mi sufrimiento, hizo memes y los filtró en el chat privado de su círculo íntimo, solo con el objetivo de burlarse de mi dolor. A los pies de la cama, creyendo que yo seguía inconsciente, Sofía se reía en mi cara. —¡Carter, esto es lo mejor que he visto en mi vida! Siempre sabes cómo complacerme. Pero Sloane se va a volver loca cuando despierte y vea todo lo que hice. La anestesia aún nublaba mis sentidos y los párpados me pesaban demasiado. No obstante, a través de la bruma del dolor, logré escuchar el tono cínico de mi esposo. —No se va a molestar —aseguró—. Ya sabes cómo es Sloane. Siempre hace todo lo que le pido. Le digo unas cuantas mentiras al oído y listo. Y ahora que nuestro heredero nació, la pobre jamás me dejará. Apreté los puños debajo de las sábanas. Recordé todos los sacrificios que hice por él durante los años que estuvimos juntos. Carter olvidó por completo había sido la mujer que lo convirtió en el hombre que gobernaba las calles. Ya que él disfrutaba jugar con mi vida, me prometí que le iba a demostrar cómo se jugaba de verdad. Los haría pagar por cada segundo de burla y humillación que me hicieron pasar.
Adiós Matrimonio Falso: Soy la Donna del Submundo - undefined novels & stories
Bagel
Una vez que quedé embarazada, fui aclamada como la mujer más preciosa del submundo. Mi esposo, el nuevo Don de la familia Jenkins, cerró toda una ala de un hospital privado para mis chequeos, mientras que mi padre, el Don de los Collins, convocó a todos los chefs con estrellas Michelin de Nueva York a la mansión, solo para que yo pudiera elegir cualquier cosa que se me antojara. El bebé que llevaba en mi vientre estaba destinado a ser el único heredero de las dos familias de la mafia más poderosas. Pero el día en que debíamos firmar los documentos que aseguraban la herencia de mi hijo, ambos desaparecieron. —Surgió un asunto familiar urgente —dijo mi esposo, Vincent, besando mi frente—. Podemos finalizar la herencia del niño cuando regresemos. No hay prisa. Poco después de que se marcharan, recibí un enlace a una transmisión en vivo anónima. La voz de mi padre se escuchaba en el video, más fría de lo que jamás la había sentido. —Estás diciendo que tu contrato de matrimonio con Evangeline nunca fue válido. ¿Eso no convierte al niño en un bastardo? Vincent, relajado en un club, sopló un anillo de humo. Acurrucada en sus brazos estaba mi media hermana, Sarah. —Evangeline siempre ha tenido todo el amor y el afecto. A su hijo no le faltará nada —respondió Vincent—. Sarah ha sido burlada por su estatus durante años. Tengo que hacer las cosas bien para ella, darle a nuestro hijo un nombre legítimo. En ese momento, mi corazón se paralizó y apenas podía respirar. Entonces mi teléfono vibró de nuevo. Era un mensaje de texto: [Bienvenida a casa a la familia Gallo, mi reina.] [Solo di la palabra, y el niño que llevas llevará el apellido Gallo y se convertirá en el heredero más poderoso del submundo estadounidense.]
Elixir de Venganza - undefined novels & stories
Aria Salvatore
El elixir de sangre que preparé ganó el primer lugar en la Ceremonia de la Corte Nocturne, pero mi hermana adoptiva me lo robó y se llevó todo el mérito. Ella creyó haber tocado el cielo con las manos. No tenía ni idea de que el premio era, en realidad, un contrato nupcial con el príncipe vampiro Kaelan Nocturne. Un hombre con fama de ser un monstruo. Cuando llegó la propuesta de matrimonio, mi prometido, un archimago, decidió «protegerla». No perdió tiempo: la vinculó con una marca de sangre y se la llevó a la cama. Horas después, mi hermana regresó presumiendo la herida fresca en su cuello como un trofeo de guerra. —Ay, hermanita, tu hombre me reclamó. En tres días vas a cumplir veinticinco años. Si nadie te reclama, el Registro Nupcial te va a echar a los brazos de cualquier mercenario frustrado y violento. Pero se equivocó. Yo siempre tuve otra opción. Me acerqué a mis padres, que estaban desesperados por tramar un plan para arreglar su desastre, y anuncié con toda la calma de la noche: —Si ella no quiere casarse con Kaelan Nocturne, lo haré yo.
Nunca Fui Su Prioridad - undefined novels & stories
Aita Cabrera
Mi esposo, Nicolás Ferrer, tenía la costumbre de ordenar la vida según prioridades perfectamente definidas. En nuestro calendario compartido, los eventos marcados en rojo eran inamovibles; los marcados en amarillo se podían negociar y los marcados en gris podían aplazarse en cualquier momento. El cumpleaños de su madre estaba marcado en rojo; las cenas con sus amigos, en amarillo; cualquier evento relacionado conmigo, en gris. Después de siete años juntos, yo seguía ocupando el último lugar. El día de nuestro aniversario de bodas, esperé en el restaurante hasta que las velas se consumieron. Él pospuso la cena para la semana siguiente y me envió un mensaje de voz: "Valeria es muy estricta con la limpieza y no quiere que los empleados de la empresa de mudanzas toquen sus cajas. Iré a ayudarla. Tú siempre has sido muy comprensiva. Te lo compensaré otro día". Contemplé la comida ya fría. No le pedí explicaciones; simplemente abrí el historial del calendario compartido. Mi consulta de seguimiento después de la gastroscopia había sido reprogramada para que él pudiera llevar al gato de Valeria al veterinario. No había estado conmigo durante la operación de mi padre porque estaba cambiándole la cerradura a Valeria. Incluso el día de nuestra boda civil acompañó primero a Valeria a elegir un colchón y me dejó esperando en el Registro Civil hasta poco antes del cierre. Cada vez que él reprogramaba uno de mis eventos marcados en gris, aparecía otro de Valeria marcado en rojo. Todos llevaban la misma nota: "Prioridad absoluta". Releí esas palabras varias veces y recordé algo que Nicolás solía decir: —No hay favoritismos, solo prioridades. Así que, dentro de su orden de prioridades, mi salud, mi familia y nuestro matrimonio valían menos que una sola caja de Valeria. Antes de eliminar el calendario compartido, guardé varias capturas de pantalla. Después, le envié a mi abogada la documentación necesaria para iniciar el divorcio. A él le encantaba vivir de acuerdo con sus planes. A partir de ese día, yo quedaría fuera de sus planes para siempre.
Renací y Me Convertí en Reina - undefined novels & stories
Liora
Tras la gran guerra entre las tres razas —humanos, dragones y lobos—, las razas del Dragón y del Lobo quedaron bajo una maldición: sus descendientes de sangre pura ya no podían heredar todo el poder. Para preservar la fuerza del linaje, en cada generación el Rey Dragón y el Rey Lobo debían tomar como esposa a una mujer humana portadora de la Bendición. El primero en engendrar un hijo híbrido haría que su raza dominara a los otros dos durante un siglo. En mi vida pasada, me casé con el Rey Lobo, Daniel Vázquez, famoso por su fama de caballero dulce y amable. Antes de que se cumpliera nuestro primer año de casados, di a luz a un hijo medio lobo, capaz de heredar el poder. Desde entonces, Daniel se convirtió en el soberano de las tres razas, y los lobos dominaron el mundo durante un siglo. Mi hermana mayor, Diana Manzur, en cambio, cegada por la imponente figura del dragón plateado, se casó con el Rey del Clan de los Dragones Plateados. Pero él era altivo e indomable; cuando perdía el control, la hirió en el vientre, provocándole un aborto y dejándola estéril para siempre. Diana me envidió con una rabia enfermiza. En una reunión familiar, me apuñaló sin pestañear. Cuando abrí los ojos de nuevo, había vuelto a la noche anterior a la boda concertada por las tres razas. Diana se me adelantó y entró en el cuarto de Daniel para acostarse con él. Ella también había renacido. Pero lo que no sabía era que, en realidad, Daniel era más frío que el hielo y que su mayor placer era torturar a los humanos indefensos.
Torturada Por La Mafia - undefined novels & stories
Bagel
La nonagésima novena vez que mi prometido, Draven Frost, me colgó la llamada, fui como pude hasta la iglesia de la familia, aferrando en la mano el diagnóstico de enfermedad renal terminal. —Padre, quiero romper todos mis lazos con la familia Rocci y anular mi compromiso con Draven Frost. Apenas terminé de hablar cuando mis padres irrumpieron en la iglesia con mi hermana adoptiva, Bianca. Mi padre, el Consigliere de la familia, no dudó. Me dio una cachetada, ahí mismo, frente al sacerdote. —¡Tu prometido es un Capo muy respetado en la mafia y te atreves a insultarlo de esta manera! ¡Estás manchando el nombre de la familia frente a toda la organización! Mi madre me arrebató el diagnóstico de la mano y dijo con desprecio tras una rápida mirada: —¿Otra vez con tus mentiras para llamar la atención? ¿Ahora qué quieres? Mi hermana adoptiva, Bianca, se aferró a los brazos de nuestros padres, con la voz quebrada por el llanto. —Ay, hermana, lo siento mucho. Si quieres, te cedo mi lugar en la gala. ¡Pero por favor, ya no les causes más problemas a papá y a mamá! Me limpié la sangre que escurría de mi nariz y, con calma, le repetí mis palabras al sacerdote. —Ya no soy hija de la familia Rocci. No soy digna de una alianza con los Frost. Me quedan tres días de vida. Y quiero que este compromiso se anule antes de eso.
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