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49
Mafia×
Lahat
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Kwento at Setting

52
Lahat
Reconquista Desesperada
Arrepentirse
Dejar en ridículo
Cuenta Regresiva
Infidelidad
Matrimonio
Venganza
Karma
Castigo al Infiel
Drama Familiar Total
18+
Drama Familiar
Seducción
Despertar
Encuentro Amoroso
Liarse con alguien
Fingimientio de Muerte
Ambiente Laboral
Desarrollo Femenino
Persecución por Amor
Embarazo
Sistema
Amor Prohibido
Reconciliación
Redención
Origen de Familia
Acoso
Matrimonio por Sustitución
Crimen
Crush Mutuo
Diferencia de Edad
Viaje en el Tiempo
Dentro de la Novela
Telepatía
Matrimonio por Contrato
Aventura
Vida Escolar/Campus
Transmisión en Vivo
Amor Forzado
Descubrimiento de una Infidelidad
Apocalipsis
Solidaridad
Amigas Divorciadas
Desafiar Destino
Maldición
Matrimonio antes del Enamoramiento
Mundo del Entretenimiento
Romance Fantástico
Ventaja Especial
amado/a por todos
Misterio/Detective
Escape de la Boda
Ipakita pa

Tema

20
Giro Inesperado×
Lahat
Giro Inesperado
Romance Amargo
Satisfacción/Poder
Melodramático
Renacido
De Perdedor a Ganador
Lazo Familiar
historia de la muerte
Dulce Romance
Dulce y Doloroso
Obsesivo
Inspirador
Sanador
Crush
Comedia
Bizarro/Peculiar
Múltiples Perspectivas
Complejo/Intrigante
Enfermizo/Retorcido
Apasionante
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Mga Maiikling Kuwento at Nobelang Mafia Giro Inesperado

Tuklasin ang koleksyon ng mga nakakaengganyong maiikling kuwentong Mafia Giro Inesperado, na may kapana-panabik na mga pangyayari at kuwentong talagang makapagdadala sa iyo sa mundo ng istorya. Perfect para sa mga mambabasang naghahanap ng mga kuwentong kayang basahin sa loob ng isang oras at mabilis ngunit nakakaengganyong babasahin online.
La falsa muerte de la Donna - undefined nobela & mga-kwento
Mora
Cuando Elijah me engañó, no lloré ni armé un escándalo. Simplemente fingí que no sabía nada. Cuando tuvo a Naomi como amante, me tragué el dolor y lo soporté todo. Después de todo, tenía un hijo hermoso con Elijah. El niño me amaba y yo quería darle una familia completa. Pero todo cambió el día que descubrí que mi propio hijo Kai iba con Elijah a esa otra casa y llamaba "tía Naomi" a esa mujer con tanto cariño. En ese instante decidí que no aguantaría una sola humillación más. Le dije a mi amigo de la infancia que quería el divorcio. Me miró fijamente y dijo: —Hazel, todos en Neópolis saben que Elijah te ama más que a su vida. Su influencia abarca toda la ciudad. Dejarlo no va a ser fácil. Sin embargo, respondí con frialdad: —Entonces que Hazel muera. Que muera frente a Elijah. Que vea desaparecer a su esposa con sus propios ojos. A partir de ese momento, no quedará ninguna Hazel Foster en este mundo. Cuando me enteré de que Kai prefería a Naomi, me di cuenta de que haber soportado todo durante los últimos dos años no había sido más que un mal chiste. Esta vez, se acabó: ya no quiero a mi esposo, y tampoco quiero a mi hijo.
Mi esposo taló mi último recuerdo por su amante - undefined nobela & mga-kwento
Bonnie
En nuestro séptimo aniversario de bodas, me topé con una tanga de encaje de otra mujer en mi habitación. Mi esposo, Mark Donovan, estaba de pie frente al clóset cuando me dijo de forma fría: —Ella es solo una niña, Leslie. No hagas esto más desagradable. Esa «niña» estaba embarazada de su hijo. Esa «niña» ya se había mudado a mi casa, había usado sus camisas, dormido en mi cama y conseguido que él talara el árbol de magnolio que mis padres fallecidos habían plantado para mí. Todos en la familia Donovan pensaban que yo gritaría, lloraría y le suplicaría. Después de todo, había amado a Mark durante nueve años. Pero esta vez, solo tomé mi maleta. Porque había un par de cosas que ellos no sabían. La demanda de divorcio ya había sido presentada. El broche de esmeralda destinado a la señora Donovan ya había sido devuelto. Y las pruebas contra su preciosa amante ya habían sido entregadas al viejo Don. Mark creía que solo me estaba yendo de su mansión. Él no sabía que estaba saliendo de su vida. Para siempre.
No la dejes ir a Sicilia de nuevo - undefined nobela & mga-kwento
Sea One
Tras un fuerte disparo, el hombre que había sido mi esposo durante veinte años, Marcus De Luca, se lanzó frente a mí y recibió la bala en mi lugar. Mientras agonizaba, me habló con dulzura. —Nerina… vive bien. Lo sostuve entre mis brazos. Mis lágrimas no dejaban de caer mientras presionaba con fuerza la herida en su pecho. Pero él solo acarició mi cabello. Y luego sus ojos se posaron en el cuerpo de Vivian. —Si ella está muerta, yo tampoco tengo más motivos para seguir viviendo. En ese momento, sentí como si una bala me hubiera atravesado la cabeza. Toda la sangre de mi cuerpo se congeló. —Sufrió en Sicilia durante veinte años. Y ahora que por fin regresó… murió frente a mí. —Por favor, Nerina, sigue viviendo. Entiérrame junto a ella. Y si existe otra vida, no dejes que vaya a Sicilia en tu lugar otra vez. Por favor… déjanos estar completos. Su mano cayó inerte. Mi mundo se derrumbó. Cuando volví a abrir los ojos, estaba de pie frente al padre de Marcus. El viejo Don me observaba. —Tu boda con Marcus será dentro de tres días. Levanté la cabeza y hablé con calma. —La novia de Marcus no debería ser yo. Debería ser Vivian. —Y en cuanto a Sicilia, seré yo quien irá.
La Última Noche de mi Hermana - undefined nobela & mga-kwento
Cocojam
En la familia Valenti, naces con un chip. Lo tienes metido en el biorreloj de tu muñeca y la pantalla marca la cuenta regresiva de tu vida. Todos veían cómo se consumían los números en el reloj de mi hermana y en el mío... Ella iba a morir cuando cumpliera los dieciocho. Por eso Vivian se convirtió en la princesa intocable de nuestra sádica realidad. Cada vestido bordado con diamantes era para ella. Las joyas más exóticas le pertenecían. Hasta el último rastro de humanidad de papá era suyo; ese único destello de calidez que solo mostraba después de enfundar su arma. Yo le tenía lástima. Su tiempo se acababa. Pero, por Dios, cómo la envidiaba. Tenía todo lo que yo nunca tuve: el amor de mis papás. Luego llegó la noche de su cumpleaños. Mis papás tenían miedo de que yo armara un berrinche y desatara la furia del Capo de alguna familia aliada. Así que me encerraron en el sótano. Húmedo. Helado. Mientras una fiebre mortal me consumía por dentro. Golpeé la pesada puerta de roble con los puños. —¡Mamá, por favor! ¡Déjame salir! —supliqué con la voz rota—. ¡Estoy volando en fiebre! Me va a estallar la cabeza... Del otro lado, la voz de mi mamá cortó el aire como una trampa de acero. —¡Ya basta, Sienna! Hoy es el cumpleaños dieciocho de tu hermana. ¡Su último día de vida! Deja el show. ¿Es que no puedes aguantarte por el honor de la familia? —Pero de verdad estoy enferma... —balbuceé. El taconeo se alejó por el pasillo hasta desaparecer por completo. Después de eso, la oscuridad me devoró. Y en mi muñeca, el reloj emitió el destello de una alerta crítica. ALERTA CRÍTICA: Incongruencia en signos vitales. Datos del chip vinculado incompatibles. Por favor, verifique al usuario.
La Principessa sin Memoria - undefined nobela & mga-kwento
Bagel
En el inframundo de Corvona existe una regla tácita: cuando un Don mantiene a una mujer nueva a su lado durante tres meses consecutivos, la Donna debe quitarse el anillo que simboliza su poder y ponérselo a ella en el dedo frente a toda la familia. Cuando mi esposo, Luca, el Don de la familia Bellini, anunció que se llevaría a Mia a un viaje de negocios de tres meses, los bajos mundos de Corvona esperaron que yo sufriera un colapso nervioso. Llevaba siete años junto a Luca Bellini. Lo seguía a todas partes, rehusándome a apartarme de su lado. Incluso me despertaba a mitad de la noche para tocarlo, necesitando comprobar que seguía allí para poder sentirme segura. Todos conocían mi profundo apego y apostaban a que jamás lo dejaría ir. Pero cuando Mia me tendió la mano, y habló con una voz que destilaba dulzura, no derramé ni una sola lágrima. Con total calma, me saqué el anillo grabado con el blasón familiar y se lo deslicé por el dedo anular. Luca, recostado en el sillón de cuero a la cabecera de la mesa, agitó el whisky en su vaso, con la satisfacción destellando en sus fríos ojos azules, y dijo: «Elara, por fin aprendiste cuál es tu lugar». Bajé la vista a mi dedo desnudo y no dije nada. Lo que Luca ignoraba era que, un mes atrás, había recuperado siete años de recuerdos perdidos. No era ninguna huérfana callejera, sino la Principessa perdida de la familia Rossi, la más poderosa de Old World. Y en tres días, el convoy armado de mi hermano irrumpiría en Corvona para llevarme a casa.
El mensaje que al fin comprendí - undefined nobela & mga-kwento
Esteban Selvas
En mi cumpleaños, salí a comer con mi familia. Pedí un deseo con la esperanza de que estuviéramos juntos y felices para siempre. Al abrir los ojos, vi a mi hijo, Luigi Marino, sosteniendo su tableta. En la pantalla aparecía un mensaje: "Papá, Maria dice que está embarazada de tu bebé. ¿Voy a tener una nueva mamá?" Giovanni Marino me estaba tomando fotos con una Polaroid. Miró la pantalla de reojo y escribió una respuesta al reverso de la foto. "No. Le prometí a tu mamá que, si alguno de los dos traicionaba al otro, desaparecería de su vida para siempre. No puedo vivir sin ella. Así que tienes que ayudarme a mantener esto en secreto. Aunque Maria tenga ese bebé, nunca aparecerán ante tu mamá". Después de escribir eso, me miró y preguntó con ternura: —¿Qué te pasa, amor? ¿Por qué tienes los ojos rojos? ¿Te los irritó el humo de las velas? Mis lágrimas estuvieron a punto de caer, pero forcé una sonrisa y respondí: —Estoy bien. El regalo de cumpleaños que me prepararon es maravilloso. Me conmovió tanto que no pude evitar llorar. Él no sabía que mi dislexia había desaparecido una semana antes. Parecía que ya no tenía que seguir pensando en si aceptar la oferta de trabajo de una prestigiosa organización internacional sin fines de lucro dedicada a enseñar a leer a niños con dislexia. En siete días, todo el papeleo estaría listo. En ese momento, desaparecería para siempre de sus vidas.
Renacida: Dejé al Don suplicando - undefined nobela & mga-kwento
KarenW
Los Vale dirigían la organización criminal más poderosa de Nueva York. Desde pequeñas fuimos reclutadas y entrenadas minuciosamente con un único y escalofriante objetivo: que una de nosotras ocupara el lugar de la futura esposa del jefe. Aunque ese título no era más que una fachada para ocultar la cruel realidad: la elegida se convertiría en su escudo, su arma y su protectora más leal. Alguien capaz de matar o dar la vida por él. Con el paso de los años, las demás fueron desapareciendo una tras otra, hasta que solo quedamos Elara Quinn y yo. Sin embargo, Elara fue asesinada en una misión secreta, llevándose consigo cualquier posibilidad. Terminé siendo la esposa de Adrián Vale por una simple y trágica razón: ya no quedaba nadie más que pudiera ocupar ese lugar. Había dado todo por él y lo amaba con toda mi alma. Creía ciegamente que Adrián también sentía lo mismo por mí... hasta que una bala atravesó mi pecho. Mientras agonizaba en el suelo, luchando por respirar, escuché su fría voz dirigiéndose a su asistente: —No la entierren en el panteón de los Vale. El lugar reservado junto al mío es para Elara. Esa frase lo decía todo. Ella ni siquiera había vivido lo suficiente como para casarse con él, pero ya tenía asegurado su sitio eterno a su lado, incluso después de muerte. Yo había recibido el balazo que debió haberlo matado, y aun así, mi sacrificio no bastaba para que me enterraran a su lado. A continuación, mis ojos se cerraron lentamente y, al volver a abrirlos, me encontré de pie en el gran salón, el día exacto en que los Vale anunciaron oficialmente a Adrián como su nuevo jefe. El día en que todo comenzó.
La Venganza de la Heredera - undefined nobela & mga-kwento
Bella y Frágil
Durante siete años, fui el secreto mejor guardado de Dante Castellano, mi novio y jefe de la mafia. Nada de apariciones públicas. Cero fotografías juntos. Ni siquiera una sola prueba de que yo hubiera estado a su lado. —En cuanto tenga el poder suficiente para que nadie se atreva a ponerte un dedo encima, lo haremos oficial —me juró. Y yo, como una ingenua, le creí. Un día antes de nuestro séptimo aniversario, encontré un anillo con un diamante de diez quilates oculto en el bolsillo de su saco. Lloré de alegría. Pensé que siete años de vivir en las sombras por fin habían terminado. A la mañana siguiente, me puse mi vestido más caro y me rocié el único perfume que él me había regalado. Ensayé mi mejor sonrisa frente al espejo. La misma que le dedicaría cuando se pusiera de rodillas. Entonces, la pantalla de mi teléfono se iluminó con una alerta de última hora. [ÚLTIMA HORA: Una historia de amor de siete años llega a su final perfecto. ¡La bloguera Alessia Romano acepta la propuesta número cien de su novio!] En la fotografía, la estrella de internet con ocho millones de seguidores se ponía de puntillas para besar a un hombre. Él le sostenía la nuca con la mano. En esa misma mano resaltaba una cicatriz inconfundible. Era la marca que le quedó a Dante cuando recibió una puñalada para salvarme la vida.
El Don que negó a su propio hijo - undefined nobela & mga-kwento
Jazmín
Tras la muerte de su hermano Enzo, Nico me aseguró que no existía otra opción. La familia Varrone necesitaba un nuevo Don y la viuda que su hermano había dejado requería un hijo para asegurar el linaje de la organización. Nico cumplió con su deber y comenzó a compartir la cama con ella noche tras noche. Cada vez que él regresaba a mi lado, traía el aroma de esa mujer impregnado en la piel y las mismas mentiras piadosas en la boca. —Valentina, cuando ella dé a luz al heredero, les daré a ti y a Luca todo lo que se merecen —me repetía una y otra vez. Y esperé. Esperé pacientemente durante seis meses. Durante ese tiempo, vi cómo el hombre que amaba se convertía, en todos los sentidos, en el esposo de otra mujer. También vi a mi pequeño hijo quedarse dormido junto a la ventana, esperando a un padre que jamás regresaba a casa y que siempre encontraba la excusa perfecta para romper sus promesas. Hasta que el embarazo de Serena fue anunciado. Los Varrone celebraron como si hubiera ocurrido un milagro. La madre de Nico declaró con orgullo que el hijo de Serena sería el único y legítimo heredero de la organización, mientras que mi pequeño Luca sería presentado ante el mundo como un simple huérfano que había sido adoptado por caridad. —Nadie en la alta sociedad puede enterarse de que el Don tiene un hijo con una muerta de hambre —sentenció la matriarca con desprecio. En ese momento, la manita de mi hijo comenzó a temblar entre la mía. —Mamá... —susurró Luca, mirando a su padre con los ojos llenos de lágrimas—. ¿Acaso yo no soy también hijo de papá? Nico escuchó, pero a pesar de ver el dolor en el rostro del niño, no hizo absolutamente nada; se limitó a tomar a Serena del brazo y a ignorar nuestra existencia. Fue en ese preciso instante donde dejé de esperar. Me quité el anillo de compromiso que él me había regalado siete años atrás y se lo entregué directamente a Serena. —Felicidades —le dije de frente—. Perteneces a esta familia mucho más que yo. Entonces tomé a Luca de la mano, guardé el secreto del segundo hijo que Nico aún no sabía que llevaba en mi vientre, y salí de la mansión Varrone por última vez. Todos en ese salón me miraron con lástima, pensando que era una mujer cualquiera, desamparada y sin un lugar a dónde ir. Lo que ellos no sabían... era que mi padre era el hombre más temido y poderoso de toda la mafia italiana. Y yo era su única heredera.
Vestido de novia y un amor secreto - undefined nobela & mga-kwento
Peanut Butter
Durante cinco años, Leo Belmonte —el heredero del Don— fue la única luz en mi vida. El día de la prueba del vestido de novia, me sonrió para decirme que yo no era más que el reemplazo de Mia, su intocable primer amor. Ahora que la original estaba de regreso, se suponía que debía hacerme a un lado: ocultarme en las sombras, seguir los pasos de mi madre y convertirme en la amante de otro, tal como lo fue ella. Los broches del vestido me cortaron las palmas hasta dejarlas ensangrentadas, pero a él lo único que le importaba era el atuendo. Su adorada Mia me atropelló en la autopista, y él me prohibió llamar a la policía; usó las cenizas de mi madre en mi contra para mantenerme a raya. Mientras las redes sociales me tachaban de rompehogares, fue él quien me clavó a la picota pública con sus propias manos. La noche en que al fin me di por vencida, abordé el helicóptero privado de la familia Deluca. Fue entonces cuando descubrieron la verdad: yo no era una hija bastarda sin hogar. Era la única heredera que el Don más poderoso de Europa había buscado durante todos esos años. Alguna vez lo consideré mi salvación. Ahora se arrodilla a mis pies para suplicar perdón, y lo único que me inspira es repulsión. Muy pronto, me erigiré en la cima del bajo mundo, un lugar que él jamás podría volver a alcanzar.
La hija abandonada - undefined nobela & mga-kwento
Finn
Bianca estaba muriendo. Tenía leucemia mieloide aguda en fase tres, el médico de la familia me lo dijo por teléfono: un trasplante de médula ósea era la única opción, y necesitaba una compatibilidad perfecta. Por suerte, las gemelas idénticas comparten un noventa y nueve por ciento de compatibilidad. Arrugué el informe del diagnóstico en el que mi nombre encabezaba la página: Gemma Blackwell. Era un error administrativo por el que el médico no dejaba de disculparse. Porque la gemela enferma era Bianca. La cura era yo. Tenía que volver a casa. La lluvia azotaba las ventanillas del taxi mientras imaginaba la escena: mi padre soltando el puro, mi madre ahogando un grito, yo explicando la confusión. «El informe lleva mi nombre, pero los análisis de sangre son de Bianca. Puedo solucionarlo antes de que sea demasiado tarde». La pantalla del celular se iluminó con una notificación del chat grupal de la familia. El mensaje de mi padre era breve: «Gemma se encuentra en fase terminal. Queda prohibido que Bianca sea donante. Es una decisión familiar». La sangre se me heló en las venas. Habían recibido el expediente equivocado. Creían que yo era quien agonizaba... y habían votado por dejarme morir. Al abrir la puerta y encontrar a mi padre, la temperatura bajó de golpe, congelando el mundo a mi alrededor. Las lágrimas me quemaban los ojos. No pude contenerlas. —Padre —dije, con la voz apenas firme—, tengo una pregunta para ti. Apartó la vista del puro, fastidiado. —Si fuera Bianca la que estuviera muriendo… ¿me habrías obligado a donarle médula? El salón quedó en un silencio sepulcral. Apoyó el puro sobre la mesa y se hizo una larga pausa. —No —dijo al fin—. Por supuesto, tenemos recursos. Buscaríamos a otro donante. Jamás te pediríamos que corrieras semejante riesgo. Esbocé una leve sonrisa. Apenas un gesto pequeño y triste. —Bien. Recuerda tus palabras. No te arrepientas después.
Secretos bajo la corona del Don - undefined nobela & mga-kwento
Idao
Todos en la Mafia sabían que Viktor Castro, Don de la familia Castro, adoraba a su esposa. Cuando me quejé de que los inviernos de Nueva York eran demasiado fríos, arrasó con una banda rival de Miami solo para quedarse con una finca privada donde yo pudiera escapar de la nieve. Incluso, cuando le dije que quería una muestra de romance, iluminó el horizonte de Manhattan y me juró amor por el honor de su familia. —Isabella, jamás te traicionaré. Dicho esto, plantó rosas para mí en la antigua finca familiar en Sicilia y juró ante los jefes de la familia que yo sería la única mujer a la que amaría en toda su vida. Acto seguido, rompió una regla centenaria y me entregó el control de los negocios más importantes de la familia, dándome una autoridad igual a la suya. Pero esa noche, enredada entre nuestras sábanas, encontré una tanga de encaje negro. ¡Y no era mía!
¿Divorciada del heredero de la mafia? - undefined nobela & mga-kwento
Tiptik
Se dice que Marco Colombo, heredero de la familia Colombo de Chiron, estaba celebrando hoy la boda de su amante, Gina Bilotti. La escala del evento era diez veces más grandiosa que cuando se casó con Isabella Pratico en una unión política. Me apoyé en la baranda de ébano del segundo piso. Sorbaba mi vino tinto mientras observaba con ligera diversión el bullicio de copas chocando y los invitados socializando abajo. Gina definitivamente era la favorita, incluso llevaba un collar de rubíes. Hay que saber que ese conjunto de joyas era una reliquia de la familia Colombo. Era algo que solo la Donna y la esposa del heredero tienen permitido usar. —Tú debes ser Isabella, la que Marco no ama. Una voz sonó de repente a mi lado. Giré la cabeza y vi a la mujer que llevaba el collar de rubíes frente a mí. Gina había subido al segundo piso en algún momento y ahora me miraba con una sonrisa astuta. Me quedé congelada por un instante, sin poder responder. De repente, me agarró la mano y la jaló con fuerza hacia ella. Se escuchó un sonido agudo de tela rasgándose, y el dobladillo de su vestido de novia se rompió en una larga abertura. Gina soltó un grito y las lágrimas empezaron a caer de inmediato. —Señora Colombo, ¿por qué rompió mi vestido de novia? ¡Marco lo mandó a hacer especialmente con un diseñador independiente solo para nuestra boda! Si realmente no puede tolerar mi presencia, hoy mismo terminaré con Marco y me iré de Chiron… Los invitados alrededor levantaron la vista y me miraron con furia. Me quedé en shock, porque yo no era Isabella. Yo era la nueva esposa del padre de Marco, la mujer del actual Don, y la Donna de la familia Colombo.
Cansada de Siete Años de Drama - undefined nobela & mga-kwento
Bagel
Finn, mi novio mafioso, siempre peleaba con Amanda, su amiga de la infancia. Para mi cumpleaños, ella me regaló un mini vibrador. —Toma. Por si llegan a una segunda ronda. Nadie conoce su resistencia mejor que yo. Finn le lanzó un frasco de base de maquillaje. —Ponte un poco más. Tal vez así alguien quiera tocarte. Salieron empujándose entre sí y dieron un portazo. Las velas del pastel se consumieron por completo mientras yo permanecía sola, sentada frente a la mesa. La primera vez que nuestras familias se reunieron para una cena formal, Amanda sonrió y deslizó un pequeño frasco de lubricante hacia Finn. —Toma. Así la pobre no sufrirá tanto. La expresión de Finn se volvió sombría. —Mejor eso que quedarte llorando todas las noches abrazada a una almohada corporal. Esta vez, Finn preparó unas vacaciones en una isla privada. Un amigo en común me dijo en secreto que Finn planeaba pedirme matrimonio al atardecer, en un acantilado. Tras siete años de espera, creí que por fin había llegado el momento. La meta ya estaba a mi alcance. Me arreglé con esmero, me puse mi vestido más caro y caminé hacia el helipuerto. Abrí la puerta del helicóptero. Amanda ya ocupaba el asiento del copiloto. Arqueó una ceja al verme. —Chloe, llegaste. Soy claustrofóbica, así que no te importa si me siento adelante, ¿verdad? Finn, con las manos en los controles, giró la cabeza hacia mí. —Chloe, siéntate atrás. Me preocupa que le dé uno de sus berrinches y empiece a arañar y morder. Nos arruinaría el viaje. No alcancé a responder; Amanda ya estaba discutiendo con él. —¿Qué quieres decir con eso? ¿Crees que soy una carga? —No es la primera vez que lo pienso. ¿Por qué hoy haces tanto drama? La forma en que se respondían era tan natural que parecía un libreto ensayado mil veces. En ese instante, todo el cansancio acumulado durante los últimos siete años me invadió. Y, por primera vez, comprendí que ya no quería decirle que sí cuando me pidiera matrimonio.
El Precio de Humillar a la Heredera - undefined nobela & mga-kwento
Bagel
Casi morí desangrada en la camilla del hospital para darle a la familia Rossi su ansiado heredero. Pero, Carter, mi esposo y subjefe de la mafia, permitió que Sofía, su sombra y confidente, sostuviera una cámara mientras yo daba a luz. Grabó cada detalle solo porque estaba aburrida: la pérdida de control de mi cuerpo, mis gritos desgarradores y mi rostro retorcido por la agonía. Y lo peor vino después. Ella guardó capturas de mi sufrimiento, hizo memes y los filtró en el chat privado de su círculo íntimo, solo con el objetivo de burlarse de mi dolor. A los pies de la cama, creyendo que yo seguía inconsciente, Sofía se reía en mi cara. —¡Carter, esto es lo mejor que he visto en mi vida! Siempre sabes cómo complacerme. Pero Sloane se va a volver loca cuando despierte y vea todo lo que hice. La anestesia aún nublaba mis sentidos y los párpados me pesaban demasiado. No obstante, a través de la bruma del dolor, logré escuchar el tono cínico de mi esposo. —No se va a molestar —aseguró—. Ya sabes cómo es Sloane. Siempre hace todo lo que le pido. Le digo unas cuantas mentiras al oído y listo. Y ahora que nuestro heredero nació, la pobre jamás me dejará. Apreté los puños debajo de las sábanas. Recordé todos los sacrificios que hice por él durante los años que estuvimos juntos. Carter olvidó por completo había sido la mujer que lo convirtió en el hombre que gobernaba las calles. Ya que él disfrutaba jugar con mi vida, me prometí que le iba a demostrar cómo se jugaba de verdad. Los haría pagar por cada segundo de burla y humillación que me hicieron pasar.
Reclamada por la Mafia - undefined nobela & mga-kwento
Bagel
Me iba a casar. Pero Ryder, el hombre al que le dediqué siete años de mi vida, no lo sabía. Desde que Blair entró a trabajar como su nueva asistente, él se volvió un fantasma para mí. La alta sociedad los adoraba. Eran el dúo perfecto que acaparaba las miradas en todas las fiestas. Para celebrar el último proyecto que consiguió su adorada asistente, Ryder alquiló un restaurante para consentirla. Durante la cena, Blair me cambió la limonada por una bebida cargada de alcohol. Caí en su juego como una tonta y la bebí sin pensar. Ryder no movió un dedo para detenerme. En lugar de protegerme, se me quedó viendo con una sonrisa burlona. —Dime, mi amor... ¿a qué te sabe? —murmuró, disfrutando la escena. Lo olvidó... El mismo hombre que alguna vez juró amarme pasó por alto que el alcohol era mortal para mi cuerpo. Una alergia fulminante hizo estragos en mí. Se me cerró la garganta antes de poder gritar. Caí de rodillas al piso y, mientras me ahogaba intentando jalar aire, lo único que rompió el silencio del salón fue el ruido de un plato haciéndose pedazos. Horas después, desperté en la clínica privada de mi familia. Abrí los ojos con los pulmones ardiéndome. Todavía sentía la mascarilla de oxígeno en la cara cuando busqué a mi mamá con la mirada y asentí en silencio. Iba a aceptar el matrimonio que ella planificó para mí.
Cuando el Don lloró por ella - undefined nobela & mga-kwento
Bella y Frágil
El banquete de la coalición mafiosa había alcanzado su punto álgido. De pronto, el ambiente en el gran salón cambió y la conversación se desvió hacia el joven y reservado líder de la familia Fumagalli. —Dante, antes de que ascendieras al poder, todos los viejos Dónes de las familias más importantes se morían por poner a sus hijas en tus manos —comentó uno de los invitados—. ¿Hubo alguna que te interesara de verdad? Me quedé a medio paso detrás de él; mis nudillos se volvieron blancos por la fuerza con la que sostuve mi copa. Dante no respondió de inmediato. Su mirada me recorrió de arriba abajo con una indiferencia gélida, para luego desviarse hacia Viviana Lombardi, quien acaparaba la atención de la multitud. —A ella —declaró él, con voz firme—. Siempre la quise a ella. Viviana se giró tan rápido que el vino de su copa se derramó sobre su muñeca. —¿Y entonces por qué demonios nunca apareciste cuando te di la tarjeta de acceso a mi hotel hace años? —reprochó ella, con los ojos enrojecidos. La aparente calma en el rostro de Dante se rompió por completo y frunció el ceño, desconcertado. —¿Tarjeta de acceso? Pensé que esa tarjeta era para Enzo Ricci. —¿Cómo pudo haber sido para Enzo? —refutó Viviana, con la voz quebrada—. ¡Es mi primo hermano! Una pregunta llevó a la otra y la verdad oculta durante años salió a la luz. Un soldado le había entregado la tarjeta de acceso a la persona equivocada; por culpa de ese maldito error, ellos jamás se habían encontrado. Viviana rompió a llorar allí mismo, y una expresión de profundo arrepentimiento nubló el semblante de Dante. Entonces, alguien entre la multitud soltó una risa burlona: —¡Qué tremenda coincidencia! ¿Cómo es posible que le hayan entregado la tarjeta a otra persona? ¿O acaso todo esto ya estaba planeado desde el principio? En un parpadeo, todas las miradas de la sala se clavaron en mí. Para el resto del mundo, yo solo era la mujer que seguía a Dante a todas partes como una tonta enamorada; todos en el entorno mafioso lo sabían. Me giré para mirarlo fijamente, esperando que abriera la boca, que dijera algo, que me defendiera. Deseaba que les recordara a todos que nos habíamos casado en secreto hacía cinco años y que él había sido quien me había cortejado con insistencia en aquel entonces. Pero Dante no pronunció una sola palabra. No negó la acusación tácita de la multitud. Se mantuvo en un silencio sepulcral, mirando al frente como si la humillación que yo estaba sufriendo no fuera de su incumbencia. Con los ojos fijos en él, me quité el anillo de bodas que había llevado puesto con orgullo durante cinco años.
Desalojando a la heredera - undefined nobela & mga-kwento
Anna Smith
Con ocho meses de embarazo, la secretaria de mi esposo hizo que congelaran todas mis tarjetas bancarias. Por teléfono, soltó una risa fría y dijo: —A partir de ahora, cada centavo que gastes necesita mi aprobación. Jack trabaja demasiado duro como para desperdiciar su dinero en una mujer inútil que solo sabe ir de compras. Ese mismo día, me llevaron de urgencia al hospital con contracciones. Pero, cuando intenté pagar, todas las tarjetas que intenté usar fueron rechazadas. Y, como si eso no fuera suficiente, también había sacado a mis padres de su suite privada para adultos mayores y los había trasladado a la habitación más barata disponible. ¿Su razón? Dos viejos comunes no tenían derecho a desperdiciar el dinero de Jack. Me reí. Ella no tenía idea de que esos «viejos comunes» eran el Don y la Donna de la familia Bellandi, la pareja que había controlado el bajo mundo de Italia durante décadas. No tenía idea de que la empresa de Jack, su reputación, su fortuna… todo lo que poseía había venido de la familia Bellandi. Mis padres ya tenían planeado retirarse por completo después de que naciera mi hijo, e iban a entregarme toda la familia. A mí… Y a Jack. ¡Qué lástima! Jack había permitido que ella humillara al único poder real junto al que alguna vez tendría la oportunidad de estar. Tres días después, Jack organizó una fiesta de bienvenida para su misterioso inversionista. Frente a todos, su secretaria marcó el número del inversionista. Al segundo siguiente, sonó mi teléfono.
Para ser libre tenía que morir - undefined nobela & mga-kwento
Eternity
Durante el banquete anual de capos de la familia, Marco Costa declaró ante todos que la organización brindaría protección a una sola mujer: Rosa Frost, su primer amor de la infancia, quien estaba recién divorciada y de regreso en el círculo de la mafia. Tras el anuncio, las demás mujeres se escabulleron una tras otra en la oscuridad de la noche, con su dinero, su dignidad y sus nuevos protectores ya asegurados. Solo yo, Viola Rossi, la que alguna vez fuera su Donna, quedé completamente excluida de la familia Costa, sin un solo lugar a donde ir. Veintiún años atrás, el sistema me había arrastrado a esta vida con un mandato brutal: lograr que uno de los cuatro hombres en juego se enamorara de mí. Si lo conseguía, podría regresar a mi vida real con un cuerpo sano. Pero fracasé; todos y cada uno de ellos terminaron eligiendo a Rosa. —La última pizca de piedad del sistema termina aquí. Vuelve a casa. Poco después, me encontraba atrapada en un almacén portuario en las ruinas de Brooklyn, con la pistola en mano. Cerré los ojos, resignada. Sin embargo, justo cuando la oscuridad estaba por cernirse sobre mí, un grito crudo y furioso que pronunciaba mi nombre rompió el silencio; sonaba como si el hombre que lo emitía estuviera dispuesto a quemar el mundo entero con tal de llegar hasta mí.
Bajo la lluvia de Nueva York - undefined nobela & mga-kwento
Renata Palacios
Durante el banquete de la familia Colonetti en Nueva York, me encontré de pie en el centro del gran salón junto a más de una docena de jóvenes de distintos clanes. Todas esperábamos lo mismo: ser la elegida. Esa noche, Víctor, el heredero de los Colonetti, debía anunciar a su prometida y entregarle la reliquia de la familia: un prendedor de lirio. Como hija ilegítima, yo sabía muy bien lo que se jugaba en ese instante; si ese prendedor no terminaba en mis manos, mi destino ya estaba escrito: me enviarían a Chicago para un matrimonio arreglado. Pero Víctor, el mismo hombre que una vez me prometió una vida juntos, cambió de opinión sin previo aviso. Con una sonrisa cínica, colocó el prendedor de lirio en el vestido de la mujer que estaba a mi lado. Luego, se inclinó hacia mi oído y susurró: «Deja que tu hermana Emily tenga su momento hoy. Ella también es una hija ilegítima como tú y jamás la han valorado. No te preocupes; mientras yo esté aquí, nadie te obligará a casarte por contrato». Aunque lo miré con ojos suplicantes, él me ignoró, estiró el brazo y dejó que Emily se colgara de él. —Emily es dulce y compasiva —declaró ante todos—. Ella se merece el prendedor de lirio. Esas palabras —dulce y compasiva— me convirtieron en el hazmerreír de toda la noche. Al día siguiente, abordé un vuelo a Chicago dispuesta a desaparecer, pero entonces Víctor entró en pánico. Movió todas sus influencias y, en un acto de locura, ordenó cancelar cada vuelo que tuviera como destino Chicago.
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