Novels
Short Stories

Genres

All
Romance
Drama Realista
Hombres Lobo
Mafia
MM Romance
Vampiro
Mitología
Fantasía
Vida Escolar/Campus
Imaginación
Reencarnación
Pasional
Misterio/Suspenso
Leyenda Popular
POV masculino

Characters

50
All
Egoísta
Mujer Poderosa
Amante
Independiente
Mafia
Alfa
Canalla (Hombre)
POV masculino
CEO/Magnate
Amigos de la Infancia
Hipócrita
Psicópata
Mujer Casada Joven
Primer Amor
Sin Sentimientos
Luna
Rompehogares
Compañero
La más Popular
Doble Reencarnación
Amor Incondicional
Heredera Verdadera/Falsa
Excéntrico/a
Mejor Amiga
Vampiro
Escoria
Diosa/Idol
Doctor/a
Calculador/a
Protagonista Animal
Secretario/a
Vecindario
Identidades Múltiples
Obsesionado/a con el Amor
Canalla (Mujer)
Íncubo
Sustituto/a
niño
Profesor
Hombre Bestia
Elfo
Tierno pero posesivo
Yerno
Forense
Estudiante Pobre
Sumiso/a en el Amor
Piloto
Supermacho paranoico
Celebridad
Influencer
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Plot & Setting

52
All
Reconquista Desesperada
Arrepentirse
Dejar en ridículo
Cuenta Regresiva
Infidelidad
Matrimonio
Venganza
18+
Seducción
Karma
Castigo al Infiel
Liarse con alguien
Drama Familiar Total
Drama Familiar
Despertar
Encuentro Amoroso
Fingimientio de Muerte
Ambiente Laboral
Desarrollo Femenino
Embarazo
Persecución por Amor
Amor Prohibido
Sistema
Reconciliación
Redención
Origen de Familia
Diferencia de Edad
Acoso
Matrimonio por Sustitución
Crimen
Crush Mutuo
Viaje en el Tiempo
Dentro de la Novela
Telepatía
Matrimonio por Contrato
Aventura
Vida Escolar/Campus
Transmisión en Vivo
Amor Forzado
Descubrimiento de una Infidelidad
Apocalipsis
Solidaridad
Amigas Divorciadas
Desafiar Destino
Maldición
Matrimonio antes del Enamoramiento
Mundo del Entretenimiento
Romance Fantástico
Ventaja Especial
amado/a por todos
Misterio/Detective
Escape de la Boda
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Themes

21
Melodramático×
All
Giro Inesperado
Romance Amargo
Satisfacción/Poder
Melodramático
Renacido
Pasional
De Perdedor a Ganador
Lazo Familiar
historia de la muerte
Dulce Romance
Dulce y Doloroso
Obsesivo
Inspirador
Sanador
Crush
Comedia
Bizarro/Peculiar
Múltiples Perspectivas
Complejo/Intrigante
Enfermizo/Retorcido
Apasionante
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Melodramático Short Stories & Novels

Discover a collection of enchanting Melodramático short stories that explore the depths of passion. Perfect for readers seeking one-hour short stories to inspire and ignite their imagination about Melodramático.
El día de la boda, expuse su diario de infidelidades - undefined novels & stories
MIA
Después de que me despidieran, mientras buscaba trabajo, me encontré con una publicación: —¿Qué trabajo da dinero más rápido? La respuesta con más me gusta decía: —Obvio, conseguir un sugar daddy es lo más rápido. El mío tiene poco más de treinta y ya es presidente de un grupo empresarial. Me mantiene con varios miles de dólares al mes, es guapo, atento… y en la cama ni se diga, puede pasar toda la noche conmigo sin cansarse. Alguien preguntó cómo lo había conocido. —En mayo del año pasado discutió con su novia. Estaba solo en un bar, borracho. Al verlo, fui a consolarlo y, al final terminamos juntos. Me dijo que su novia era una aburrida y anticuada, que parecía una vieja en la cama. Y que ya había perdido el interés en ella. Los hombres son así, siempre buscan algo nuevo afuera. Cuando leí eso, mis dedos se quedaron congelados. Pues en mayo del año pasado, yo también había discutido con mi novio, Bryan. Esa noche no volvió a casa. Y cuando regresó al día siguiente, traía un fuerte olor a alcohol. Seguí mirando, y vi que la chica también había subido una foto. —Miren, le dije que no tuve cuidado cocinando y que sin querer me corté el dedo, le dije que me dolía y él prometió que venía a cuidarme esta noche. En la imagen, llevaba un anillo de diamantes en el dedo anular, cubierto parcialmente por una curita. Ese anillo era exactamente igual al anillo de compromiso que Bryan me había dado. Casi al mismo tiempo, sonó mi teléfono. Del otro lado de la llamada se escuchó la voz de Bryan. —Bella, surgió algo urgente en la empresa. No me esperes en la noche, no regresaré.
La amiga bruja de la infancia de mi Alfa me maldijo, me fui - undefined novels & stories
Shelley
La amiga de la infancia de mi compañero Alfa era una bruja. Ella les dijo a todos que mi sangre portaba un linaje maldito, y que vincularse con Damon lo mataría. En nuestro aniversario, dibujó un círculo de maldición frente a mi puerta, afirmando que suprimiría mi energía oscura. En nuestra Ceremonia de Unión, se disfrazó de mesera y cambió nuestros emblemas de vinculación por una runa de maldición. Cada vez, se arrodillaba frente a Damon y lloraba. —¡Solo intento protegerte de la maldición! ¡Todo lo que hago es por ti! Y cada vez, Damon se ablandaba. Decía que ella simplemente se preocupaba demasiado por él. Todo continuó hasta la víspera de nuestra Ceremonia de Marcado, cuando ella me drogó, se puso mi túnica ceremonial de Luna y se metió en la cama de Damon. Desperté justo a tiempo y la denuncié ante los ejecutores de la manada. Damon fue directo a la estación de los ejecutores para sacarla, luego se giró hacia mí y me dijo con frialdad: —Serena solo intentaba protegerme. ¿Realmente tienes que armar un escándalo por esto? Finalmente, durante el parto, me desangré y caí en coma. Ella se paró sobre mí con lágrimas en los ojos y le dijo a Damon: —Elígeme a mí y déjala ir... esta es la voluntad de la Diosa de la Luna. Dejé este mundo junto con el cachorro que aún llevaba en mi vientre. Entonces, abrí los ojos de nuevo. Estaba de vuelta en el día de la Ceremonia de Unión, y ella estaba a punto de deslizar la runa de maleficio en nuestra caja de emblemas. Esta vez, no me contuve. Le arrebaté la caja frente a todos y estampo la runa en su frente: —¡Creo que la que necesita una purificación eres tú!
El día que murió Scarlett Moretti
 - undefined novels & stories
Bonnie
La noche antes de mi boda, descubrí que estaba embarazada. Esa misma noche, descubrí que mi prometido ya había elegido a otra mujer para que le diera su primer hijo. Adrian DeLuca, heredero de un imperio de la mafia y el hombre que una vez juró que yo era la única mujer a la que amaría, volvió a casa con el perfume de ella impregnado en la ropa y me dijo, como si fuera lo más normal del mundo, que no era más que un acuerdo médico. La viuda de su amigo fallecido necesitaba un heredero y, después de que yo no lograra darle uno tras sesenta y seis rondas de fecundación in vitro, decidió que esa era la mejor solución para todos. No dije nada. Lo dejé continuar con los preparativos de la boda. Dejé que creyera que caminaría hacia el altar y me convertiría en la señora DeLuca. Pero mientras él planeaba nuestra boda, yo planeaba mi desaparición. El día de nuestra boda, la mansión abriría sus puertas. Los invitados llegarían. La ceremonia comenzaría. Pero la novia a la que Adrian DeLuca traicionó moriría en ese lugar. Para cuando él descubriera la verdad, que todo ese tiempo yo había estado embarazada de su hijo, yo ya me habría marchado bajo un nuevo nombre, llevándome a su heredero a un sitio donde jamás pudiera encontrarnos.
Él dijo: Vete a morir - undefined novels & stories
Shirley
En el salón VIP de un casino clandestino, Maeve, la princesa de la familia Falcone, había bebido demasiado licor fuerte. Empujada por el alcohol, alguien la incitó a revelar lo más vergonzoso que había hecho para ganarse al Don. Hizo girar su copa, me señaló —yo repartía cartas detrás de la mesa— y echó la cabeza hacia atrás con una carcajada. —Hace siete años, cuando Declan estaba en coma tras un tiroteo, tomé su teléfono privado. Y borré el mensaje de auxilio que esa perra le envió. Hasta el último rastro. Luego respondí en su nombre: *Eres una carga. Vete a morir.* —No se imaginan lo que pasó después. Esa idiota se quedó afuera de la casa segura toda la noche bajo la lluvia, como un perro callejero. Casi me muero de la risa… La sala estalló en carcajadas vulgares. Solo el hombre entronado en la cabecera permaneció en silencio. La copa de whisky de cristal en su mano estalló con un chasquido seco. La sangre se mezcló con el licor ámbar, deslizándose por las venas del dorso de su mano antes de gotear sobre la alfombra. Sus ojos, inyectados en sangre, cargados de una violencia mortal, estaban clavados en mí. Yo repartí con calma la última carta boca abajo frente a él y le ofrecí un pañuelo de seda blanco, impecable. —Don Declan, debería limpiarse la mano. La sangre sobre el paño da mala suerte. Después de todo… hay manchas que nunca se borran.
Vendió el diamante y él la premió - undefined novels & stories
Opalo Ruiz
Durante el mayor evento de ofertas del año, la asistente “inocente” de mi prometido vendió un diamante de un quilate por un solo centavo. En apenas veinte minutos, la empresa perdió doscientos millones. Yo temblaba de la rabia, pero Alejandro me sostuvo entre sus brazos para calmarme: —No te preocupes, déjamelo a mí. Esa misma noche, Luciana publicó en redes una transferencia de más de un millón, la cual venía acompañada con un mensaje apenas perceptible, ’para toda la vida’. Junto a la foto ella escribió: [Hoy cometí un gran error, pero mi jefe me consoló. Incluso me pidió que no discutiera con esa bruja loca, y que me portara bien.] Yo no me contuve y le comenté la publicación: [Qué bonito, que les dure para siempre.] Luciana borró la publicación al instante. Minutos después, Alejandro irrumpió en la habitación y me dio una bofetada. —¿Qué intentas al darle “me gusta” a la publicación de Lucy? ¡Ahora se siente tan mal que incluso quiere suicidarse! Solo se perdieron doscientos millones, ¿de verdad tenías que empujarla hasta ese punto? Hablaba con total seguridad, como si tuviera toda la razón. Sin embargo, más tarde cuando ni siquiera podía pagar veinte pesos para comer, ¿por qué terminó llorando?
El Imperio Siempre Fue de Mi Madre - undefined novels & stories
Yolanda Fernández
Estaba al frente de una reunión internacional importantísima cuando, de pronto, recibí una llamada de Dora Guerra, mi hermana menor. Al otro lado de la línea, Dora lloraba tanto que apenas podía hablar: —Me robaron el cupo de intercambio… Fui de inmediato a la universidad. Al llegar, vi a Dora acorralada en una esquina de la oficina, con los ojos enrojecidos. Frente a ella, una chica con pinta de buscapleitos la señalaba con el dedo, llena de desprecio. —¿Crees que puedes competir conmigo? Soy la hija de la familia Guerra de la capital. Mi papá acaba de donarle a esta universidad todo un edificio de laboratorios. ¿Y tú quién te crees? Hasta Ricardo Navarrete, el profesor de la materia, se puso de su lado: —Dora, Marcela es hija de una de las familias benefactoras más importantes de la universidad. Sé razonable y no nos metas a todos en problemas. Yo estaba a punto de acercarme para exigir una explicación, pero aquellas palabras, "la familia Guerra de la capital", me detuvieron en seco. ¿La familia Guerra de la capital? ¿Desde cuándo mi papá tenía una tercera hija además de Dora y de mí? Marqué de inmediato el número de mi papá y, con una risa fría, dije: —Papá, dime una cosa: ¿desde cuándo tienes otra hija a espaldas de mamá?
Me Divorcié y Él Aprendió a Rogar - undefined novels & stories
Rosa Sauri
Mi esposo, Joaquín Halabe, y yo éramos dos mentirosos. Él me juró que olvidaría a Carmen Granillo, la mujer que nunca logró superar, pero tenía el celular lleno de fotos de ella. Yo le prometí que jamás lo dejaría, mientras planeaba un futuro sin él. Hace un mes, lo engañé para que firmara los papeles del divorcio. Hoy era el día en que por fin desaparecería de su vida. Faltaban tres horas: ya tenía todas las maletas listas y había comprado un boleto de avión para irme al extranjero. Faltaban dos horas: recorté todas las fotos en las que aparecíamos juntos hasta dejar solo mi imagen en el álbum. Faltaba una hora: coloqué cuidadosamente el acuerdo de divorcio sobre la mesa. Después de diez años amándolo, aquel era el primer día que lo dejaba.
Renacida: Dejé al Don suplicando - undefined novels & stories
KarenW
Los Vale dirigían la organización criminal más poderosa de Nueva York. Desde pequeñas fuimos reclutadas y entrenadas minuciosamente con un único y escalofriante objetivo: que una de nosotras ocupara el lugar de la futura esposa del jefe. Aunque ese título no era más que una fachada para ocultar la cruel realidad: la elegida se convertiría en su escudo, su arma y su protectora más leal. Alguien capaz de matar o dar la vida por él. Con el paso de los años, las demás fueron desapareciendo una tras otra, hasta que solo quedamos Elara Quinn y yo. Sin embargo, Elara fue asesinada en una misión secreta, llevándose consigo cualquier posibilidad. Terminé siendo la esposa de Adrián Vale por una simple y trágica razón: ya no quedaba nadie más que pudiera ocupar ese lugar. Había dado todo por él y lo amaba con toda mi alma. Creía ciegamente que Adrián también sentía lo mismo por mí... hasta que una bala atravesó mi pecho. Mientras agonizaba en el suelo, luchando por respirar, escuché su fría voz dirigiéndose a su asistente: —No la entierren en el panteón de los Vale. El lugar reservado junto al mío es para Elara. Esa frase lo decía todo. Ella ni siquiera había vivido lo suficiente como para casarse con él, pero ya tenía asegurado su sitio eterno a su lado, incluso después de muerte. Yo había recibido el balazo que debió haberlo matado, y aun así, mi sacrificio no bastaba para que me enterraran a su lado. A continuación, mis ojos se cerraron lentamente y, al volver a abrirlos, me encontré de pie en el gran salón, el día exacto en que los Vale anunciaron oficialmente a Adrián como su nuevo jefe. El día en que todo comenzó.
Reclamada por el Alfa Despiadado - undefined novels & stories
Crystal K
En la Alianza del Norte, la Ceremonia de Reclamo es una tradición ancestral. Durante la Luna de Sangre, cada Alfa debe abrirse paso luchando hasta los aposentos de las Omegas, cargar a la compañera elegida sobre su espalda y superar cualquier obstáculo para sellar el vínculo. Esperé a Joric durante cinco años. Esta noche, por fin irrumpió en mi patio acompañado de sus Betas. El corazón me dio un vuelco. Estuve a punto de correr a su encuentro, pero el sonido de su voz, reducida a un susurro, me detuvo en seco. —Aseguren a Giselle en medio del caos. Es demasiado frágil y no voy a permitir que ese Alfa tirano la reclame —ordenó Joric—. En cuanto a Faelan... ella es la Omega más fuerte que tenemos. Es casi una guerrera, sabrá defenderse sola. Sus subordinados intercambiaron miradas cargadas de inquietud. —Alfa, ¿es una buena idea? Usted y Faelan ya son compañeros en todo menos en los documentos oficiales. ¡Si se entera, desatará un infierno! —cuestionó uno de ellos. —Que lo haga —respondió él, restándole importancia—. El Reclamo es un evento caótico. Resulta muy fácil llevarse a la loba equivocada por accidente. Ya arreglaré las cosas con ella después. Además, todos saben que nunca presenté nuestro emparejamiento ante el Consejo de manera oficial. Por ahora, Faelan tendrá que lidiar con la situación. Oculta detrás de la puerta, escuché cada una de sus palabras. Mi loba no aulló de dolor. Me limité a dar un paso atrás hacia mi habitación, sumida en silencio. Todos en la manada creían que sacaría las garras y pelearía a muerte cuando un Alfa distinto viniera a reclamarme. En su lugar, subí sin vacilar a la espalda de un Alfa mucho más temible. Me convertí en la Luna de otra manada.
Sin memoria, mi Alfa me dio a su amigo - undefined novels & stories
Stars
Damien fue atacado por hombres lobo errantes, por lo que yo me lancé delante de él y casi morí por eso: dos costillas rotas y las dos piernas casi destrozadas. Cuando desperté, decidí hacerle una broma. —¿Quién eres? No te conozco. Su rostro se puso rígido y casi solté una carcajada. Estaba a punto de decirle que era una broma, cuando él señaló al hombre que estaba de pie a su lado. —Soy amigo de tu compañero. Él es tu futuro compañero. El corazón se me cayó a los pies. Las palabras se me murieron en la garganta. Lo miré fijamente, atónita. Un segundo después, Lucien dio un paso al frente y me tomó de la mano. —Sí. Soy tu compañero. Vamos a casa. Bien. Entonces aceptaré a un nuevo compañero.
Renací y Dejé de Amarte - undefined novels & stories
Josefina Márquez
Al enterarse de que Bruno Muñoz, su primer amor, había muerto, mi esposa de mi vida anterior, con quien estaba de luna de miel a bordo de un crucero, se lanzó por la borda y se quitó la vida. Fue entonces cuando entendí que ella nunca había logrado olvidar a Bruno. Cuando volví a nuestros años de juventud, ella me soltó la mano sin dudarlo y caminó directo hacia Bruno. Los vi alejarse y luego me di la vuelta. Desde ese momento, nuestras vidas serían como dos líneas paralelas que jamás volverían a cruzarse. Diez años después, nos reencontramos en una recepción en San Camilo. Ella ya se había convertido en una figura emergente de la alta sociedad y apareció del brazo de Bruno, mostrándose muy cariñosa con él. Al verme entrar a la recepción buscando a alguien, no pudo evitar soltarme: —¿Por qué sigues tan aferrado a mí? Aunque lleves diez años esperándome, jamás voy a enamorarme de ti. No le hice caso. Solo fui a un rincón y saqué de ahí a mi hijo, que estaba comiéndose a escondidas un pedazo de pastel. De pronto, a Ximena se le llenaron los ojos de lágrimas y me tomó la mano con fuerza. —Lo haces para provocarme, ¿verdad? ¿No dijiste que en esta vida solo me amarías a mí?
Extorsión al hombre equivocado: su Don. - undefined novels & stories
Peachy
Esa camarera VIP, nueva en el club, insistía siempre en que fuera yo quien la atendiera. Como era buena para el negocio, no le di demasiada importancia. Sin embargo, un fin de semana, alrededor de las dos de la madrugada, mientras descansaba en la cama de mi penthouse, me llamó y comenzó a darme órdenes a los gritos. —Estoy en la suite «Paraíso». Sube ahora mismo con una botella y atiéndeme como corresponde. Tuve que aguantarme la risa. Esa mujer actuaba de una forma realmente absurda. —Son las dos de la mañana. ¿Me estás ordenando qué hacer? No soy tu guardaespaldas ni tu proveedor personal. Ella resopló con una voz que destilaba arrogancia. —Mi primo es el gerente del club. Deberías sentirte honrado de atenderme. Ah, y por cierto, aún no has pagado la tarifa de protección de este mes. Más te vale moverte y venir ya, o le diré a mi primo que te arroje al río Chicago. Vaya. Parecía ignorar un detalle bastante importante: todos los muelles del río Chicago, sin excepción, me pertenecían.
Manos que Salvan, Manos que Matan - undefined novels & stories
Bonnie
La noche de nuestro séptimo aniversario, me llamaron para una cesárea de emergencia. Antes de que pudiera entrar a prepararme, el director me sujetó del brazo con firmeza. —Gianna, la paciente de esa mesa está bajo la protección de un hombre con suficiente poder para hundir este hospital antes de que termine el día. No cometas ni un error. Le eché un vistazo al expediente de la paciente y me dejó inquieta. Los hombres de nuestro mundo, sobre todo los de la clase de Enzo, eran posesivos con sus esposas. ¿Cómo podía un hombre así adorar a otra mujer? La cirugía salió bien. Incisión limpia, sutura impecable, sin complicaciones. Apenas exhalé aliviada cuando un grupo de hombres de negro me arrastró y me obligó a arrodillarme afuera de la sala de recuperación.
Los Dedos Milagrosos del Doctor Vidal - undefined novels & stories
Celestino Garza
Pensé en mi futuro con mi novio y decidí ir al hospital para tratar mi estrechez congénita. Sin embargo, el médico que me atendió resultó ser amigo de mi novio. Para colmo, el tratamiento que propuso hizo que me sonrojara y me puso muy nerviosa. —Durante el tratamiento será inevitable que tengamos bastante contacto íntimo. —Por ejemplo, besos, caricias y también…
Promesas al atardecer - undefined novels & stories
Bellefort
Tres días antes de mi boda, descubrí que Shane Dawson había cambiado el lugar de la ceremonia. En vez de celebrarla en la casa de la abuela Mae, en el sur, la trasladó al Castillo del Sol, un castillo de estilo gótico que Tania Collins, su amor de la infancia, adoraba. Fui a pedirle una explicación, pero antes de entrar lo escuché quejarse con un amigo. —Menos mal que Tania tiene buen gusto. De lo contrario, se habrían burlado de mí toda la vida. Su amigo le recordó: —¿No le prometiste que la boda sería en la casa de su abuela? ¿No te preocupa que se enfade y se niegue a casarse contigo? Shane soltó una risa orgullosa. —Los Quinn están al borde de la quiebra. Casarse conmigo es la única salida que le queda. No puede darse el lujo de arriesgarse. Ya le pedí al organizador de la boda que la llamara. Seguro que ahora mismo anda desesperada intentando cambiar su vuelo. La rabia y la humillación me consumían por dentro. Me mordí el labio y, al final, di media vuelta y me fui. Tres días después, la boda en el castillo se celebró como estaba previsto. Pero yo no cambié mi vuelo. No aparecí. En lugar de eso, en el viejo patio de la casa de la abuela Mae, intercambié anillos con otro hombre. Hasta el día de hoy, Shane sigue sin entenderlo. Yo nunca acepté casarme con él porque fuera mi única salida. Acepté porque lo amé durante diez años. Pero, cuando ese sueño llegó a su fin, también llegó el momento de elegir un camino diferente.
No Protegiste a Nuestra Hija, Ahora Sufre - undefined novels & stories
Mater Solis
En la familia de mi esposo se practica el matrimonio sin convivencia; él no puede reconocer públicamente nuestro vínculo hasta que nazca un varón. Obligándome a respetar las tradiciones de su linaje, me exigió que criara a nuestra hija en total soledad. Seis años después de casarnos, Andrew Sonovan heredó todo lo que dejó su difunto hermano, incluyendo a la viuda, Kasey Jordan. Para cumplir con las exigencias familiares de perpetuar ambos apellidos, se acostó con ella una y otra vez. Luego de esos encuentros, volvía a mi lado y me abrazaba. —Podré celebrar una boda de verdad contigo cuando ella quede embarazada y continúe el linaje de mi hermano. Espera un poco más... —me pedía. Sin embargo, terminé por descubrir que planeaba casarse con Kasey. —¡Cásate conmigo, Kasey! ¡Te haré la mujer más feliz del mundo! Vi a Andrew arrodillarse bajo el resplandor tembloroso de las velas. Miraba a su cuñada con devoción mientras le proponía matrimonio. Ella se acariciaba el vientre y se veía dichosa. Junto a mi hija, presencié su felicidad desde fuera de la habitación. Solo en ese instante comprendí que, durante los últimos seis años, la única que había vivido en el engaño era yo.
Mi menstruación expuso todo - undefined novels & stories
Mónica Herrera
El día antes de que me bajara la regla, encontré una nota en el teléfono de mi prometido. "Mañana le llega el período. Ya le guardé toallas sanitarias y analgésicos en el bolso." Sonreí. Era un detalle tan pequeño que me pareció muy considerado. Al día siguiente, un dolor ensordecedor me retorció la parte baja del abdomen. Pálida e incómoda, rebusqué en mi bolso cruzado. No había nada. Una mancha de sangre roja oscura empapó mis pantalones. Los estudiantes señalaron hacia mi espalda y comenzaron a susurrar entre risas incómodas. Supuse que simplemente se le había olvidado a última hora. Entonces, la nueva profesora en prácticas publicó en sus redes sociales: "Acabo de empezar a trabajar y mi profesor supervisor es un encanto. ¡Hasta me compró toallas sanitarias y analgésicos! ¡Este período ha sido completamente libre de dolor!" En la foto aparecían un paquete de toallas sanitarias, una tableta de ibuprofeno y una taza de té de jengibre. Los analgésicos eran míos. Llevaba años teniéndolos en casa por mis fuertes cólicos menstruales. Las toallas sanitarias eran de la única marca que mi piel toleraba. Apagué el teléfono y me quedé mirando durante largo rato el anillo de compromiso en mi dedo. Después me puse de pie y fui directamente a la oficina del director para solicitar mi ingreso al programa de intercambio docente en el extranjero. Siete años. Él seguía sin recordar mi ciclo menstrual. Y ahora, ya nunca tendría que hacerlo.
Mi Matrimonio, Su Lamento. - undefined novels & stories
María
Empecé a llamar a mi hermano "señor Quinn" y a mi amigo de la infancia "señor Webb". Ambos fruncieron el ceño con desconcierto y me preguntaron por qué estaba siendo tan formal con ellos. Yo simplemente respondí con una sonrisa apenas perceptible. —Porque creo que preferirían que los relacionaran con Vanessa Quinn. Me reprendieron, acusándome de ser caprichosa: —Vanessa está a punto de casarse con un hombre en coma por tu culpa, y su vida entera se arruinará. La única razón por la que la tratamos tan bien es porque estás en deuda con ella. Sin embargo, lo que ellos no saben es que, esta vez, la persona que se casará con el hombre en coma no es Vanessa. Soy yo: Willow Quinn.
Mi propia madre me llamó mentirosa - undefined novels & stories
Zafira
Para evitar que la acusaran de favoritismo, mi madre me obligó a participar en la jornada escolar de donación colectiva de sangre, a pesar de que padecía anemia severa. Después de que me extrajeran apenas cien mililitros, la vista comenzó a nublárseme. Extendí la mano hacia la aguja para detener el procedimiento, pero la joven enfermera me sujetó por la muñeca y me inmovilizó. —¿Solo llevas cien mililitros y ya quieres rendirte? Todos los demás estudiantes donaron cuatrocientos. —Miró mi rostro pálido con los ojos llenos de desprecio—. Donar sangre es un acto de honor. ¡Las personas egoístas como tú, que fingen estar enfermas para librarse, merecen que les extraigan el doble como castigo! A pocos metros de allí, mi madre me observaba con frialdad, con la decepción reflejada en el rostro. —Briana Hayes, ¿así es como te eduqué? Todos los demás donaron. No creas que porque eres mi hija eres especial. ¡Hoy completarás los cuatrocientos mililitros, aunque te cueste la vida! Jadeé en busca de aire mientras el corazón golpeaba mi pecho con tanta fuerza que sentí que estaba a punto de estallar. Cuando llenaron la tercera bolsa, mi visión ya se había vuelto completamente borrosa e, inevitablemente, me deslomé sobre el suelo. Mi alma comenzó a elevarse poco a poco mientras contemplaba a mi madre con culpa. Lo siento, mamá. De verdad no estaba mintiendo. Esta vez... en verdad ya no pude resistir más.
Amor del pasado - undefined novels & stories
Félix Quintero
Tres años después del amargo divorcio que destrozó mi hogar y dejó mi mundo hecho cenizas, el destino decidió jugarme una carta cruel. Me topé con mi madre en un restaurante de categoría, sentada en una mesa exclusiva y cenando muy tranquila con su hija. Cuando sus ojos se cruzaron con los míos, la máscara de perfecta alta sociedad se le desmoronó por un instante, revelando una mueca de absoluta incomodidad. Intentó actuar como si nada pasara, pero el peso de la culpa flotaba en el aire. Justo antes de levantarse para huir de la escena, sacó su costoso teléfono, abrió la aplicación y me tendió la pantalla con desdén. —Toma, déjame enviarte algo de dinero —dijo con esa falsa condescendencia que tanto detesto—. Para que tú y tu padre puedan comprarse algo decente de comer. Contuve el fuego que amenazaba con quemarme las entrañas y empujé su teléfono de vuelta, mirándola con desprecio. —No, gracias, Sarah. No finjas ahora. Nunca te importamos ni mi padre ni yo. Su rostro se endureció de inmediato; las líneas de la ira marcaron su piel mientras fruncía el ceño con furia. —¿Por qué tienes que ser tan maldito y terco como tu padre? Si te hubieras quedado conmigo en lugar de elegir su miseria, no estarías pudriéndote la vida trabajando de camarero. Dile esto de mi parte: si él tiene el valor de admitir que se equivocó, te recibiré de vuelta y te daré la vida de lujo que mereces. Me quedé allí, clavado en el suelo, mirándola con una frialdad que congelaría el infierno. No respondí nada. Guardé silencio. ¿Acaso no lo sabía? ¿O fingía demencia tan bien que lo había olvidado? Mi padre llevaba muerto exactamente tres años.
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