Novels
Short Stories

Genres

Romance×
All
Romance
Drama Realista
Hombres Lobo
Mafia
MM Romance
Vampiro
Mitología
Fantasía
Vida Escolar/Campus
Imaginación
Reencarnación
Pasional
Misterio/Suspenso
Leyenda Popular
POV masculino

Characters

50
Amante×
All
Egoísta
Mujer Poderosa
Amante
Independiente
Mafia
Alfa
Canalla (Hombre)
POV masculino
CEO/Magnate
Amigos de la Infancia
Hipócrita
Psicópata
Mujer Casada Joven
Primer Amor
Sin Sentimientos
Luna
Rompehogares
Compañero
La más Popular
Doble Reencarnación
Amor Incondicional
Heredera Verdadera/Falsa
Excéntrico/a
Mejor Amiga
Vampiro
Escoria
Diosa/Idol
Doctor/a
Calculador/a
Protagonista Animal
Secretario/a
Vecindario
Identidades Múltiples
Obsesionado/a con el Amor
Canalla (Mujer)
Íncubo
Sustituto/a
niño
Profesor
Hombre Bestia
Elfo
Tierno pero posesivo
Yerno
Forense
Estudiante Pobre
Sumiso/a en el Amor
Piloto
Supermacho paranoico
Celebridad
Influencer
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Plot & Setting

52
All
Reconquista Desesperada
Arrepentirse
Dejar en ridículo
Cuenta Regresiva
Infidelidad
Matrimonio
Venganza
18+
Seducción
Karma
Castigo al Infiel
Liarse con alguien
Drama Familiar Total
Drama Familiar
Despertar
Encuentro Amoroso
Fingimientio de Muerte
Ambiente Laboral
Desarrollo Femenino
Embarazo
Persecución por Amor
Amor Prohibido
Sistema
Reconciliación
Redención
Origen de Familia
Diferencia de Edad
Acoso
Matrimonio por Sustitución
Crimen
Crush Mutuo
Viaje en el Tiempo
Dentro de la Novela
Telepatía
Matrimonio por Contrato
Aventura
Vida Escolar/Campus
Transmisión en Vivo
Amor Forzado
Descubrimiento de una Infidelidad
Apocalipsis
Solidaridad
Amigas Divorciadas
Desafiar Destino
Maldición
Matrimonio antes del Enamoramiento
Mundo del Entretenimiento
Romance Fantástico
Ventaja Especial
amado/a por todos
Misterio/Detective
Escape de la Boda
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Themes

20
All
Giro Inesperado
Romance Amargo
Satisfacción/Poder
Melodramático
Renacido
De Perdedor a Ganador
Lazo Familiar
historia de la muerte
Dulce Romance
Dulce y Doloroso
Obsesivo
Inspirador
Sanador
Crush
Comedia
Bizarro/Peculiar
Múltiples Perspectivas
Complejo/Intrigante
Enfermizo/Retorcido
Apasionante
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Amante Romance Short Stories & Novels

Discover a collection of engaging Amante Romance short stories with compelling plots and immersive storytelling. Perfect for readers seeking one-hour short stories and quick, immersive reads online.
No Mirar Atrás - Romance novels & stories
Doña Lluvia
Llevaba seis años casada en secreto con mi esposo, Mateo Díaz, el CEO de la empresa. Pero en todo ese tiempo, él nunca permitió que nuestro hijo lo llamara "papá". La gota que derramó el vaso fue cuando, una vez más, faltó al cumpleaños de nuestro hijo por con su secretaria, Silvia Vega. Finalmente, saqué el acuerdo de divorcio que llevaba tiempo preparando y me fui para siempre con mi hijo. Aquel hombre siempre tan sereno perdió el control por completo, irrumpiendo en la oficina como un loco para preguntar por mi paradero. Pero esta vez, mi hijo y yo ya no miraríamos atrás.
Promesa rota: el amor que nunca llegó - Romance novels & stories
Helado
Cuando mis papás me llamaron para decirme que fuéramos a la casa de mi amigo de la infancia para conocer a la chica de su cita arreglada, él todavía seguía durmiendo profundamente a mi lado. Pensé que era una broma y susurré: —Marcelo, dicen que te han arreglado una cita. Soltó un «Ajá...» soñoliento y me atrajo hacia sus brazos: —Mi Luci, échame una mano después a elegir ropa y con el pelo, ¿va? Al notar que me quedaba tiesa, Marcelo abrió los ojos y soltó una risa burlona: —Oye, ¿qué te pasa? No somos nada más que sexo con complicidad, ¿no me digas que creíste que me iba a casar contigo?
Promesa rota, corazón renacido - Romance novels & stories
Vega Cielo
Como la única hija de Carlos Navarro, el rey de las apuestas, mi vida desde siempre estuvo marcada por la sombra del caos y el peligro. Desde que era pequeña, mi papá me rodeó de nueve guardaespaldas leales para protegerme, listos para sacrificarse por mí. Ya de adulta, él me hizo una petición: que eligiera a uno de ellos como mi prometido. Pero tomé una decisión muy clara: alejé de mi lado a Alberto Oliveira, el único hombre que realmente había ocupado mi corazón por tanto tiempo. Lo hice por esto: en mi otra vida, justo el día de la ceremonia de compromiso, unos enemigos me secuestraron. Mientras me estaban clavando agujas envenenadas en las manos, temblando del dolor más terrible, llamé a Alberto, suplicándole que viniera. Pero su respuesta fue helada, sin una pizca de empatía. —Andrea Navarro, ya deja de hacer tus teatros. ¿Tu ubicación no miente, no? ¡Sigues cómodamente instalada en la suite del hotel! Qué asco, usar un truco tan bajo solo para intentar atraparme... Al escuchar aquellas risas de mujer al otro lado de la línea, sentí un golpe mortal. Cerré los ojos, totalmente consumida por la derrota. Cuando la jaula metálica se hundió en el mar y el agua gélida me invadió, llenándome la nariz y la boca, sentí cómo la vida se me escurrió del cuerpo, gota a gota. Volví a despertar... Esta vez, era el día en que mi padre me pidió que eligiera a mi prometido. Y esta vez, no dudé ni un segundo en borrar el nombre de Alberto de la lista. Sin embargo, durante mi compromiso con Leonardo Pinto, ¿por qué era él quien estaba suplicándome entre lágrimas que me casara con él?
La ira de una esposa de la mafia - Romance novels & stories
Matcha 66
Todos sabían que yo, Isabella Marino, era la mayor debilidad de Vince Moretti: lo único que el jefe de la mafia nunca toleraría que fuera tocado. Hace años, cuando fui secuestrada, Vince se desarmó a punta de pistola, arriesgando la muerte para recuperarme, incluso pagando toda su fortuna por mi rescate. Para mantenerme a salvo, caminó al borde del abismo, navegando el peligro a cada paso. Después de que quedé embarazada, me atendía sin descanso, apenas permitiendo que mis pies tocaran el suelo. Había rumores de que mantenía a una amante mimada afuera, una mujer a la que malcriaba sin límites. Nunca les creí. Pero entonces ella se pavoneó frente a mí. Para rogar por mi perdón, Vince se cortó su propio dedo. Al día siguiente, esa mujer me mostró en la cara los resultados de su prueba de embarazo, burlándose y diciendo: —¡Vince quería tanto un bebé conmigo que simplemente no pudo evitarlo! Ya estaba frágil. La conmoción y la rabia me llevaron a un aborto espontáneo.
El Arrepentimiento del Jefe de la Mafia - Romance novels & stories
Lumina
Soy la sombra que el jefe de la mafia, Ignacio García, eligió personalmente para su amante, Luna López. La que enfrentaba el peligro en su lugar. Al tercer año de matrimonio, fui secuestrada por sus enemigos por octava vez. Ignacio llegó con sus hombres a rescatarme, pero a los cinco minutos de negociación, sonó el teléfono de Luna. —Ignacio, perdí en un juego. Tengo que besar a un hombre aquí. —Pero quiero guardar mi primer beso para ti. ¿Podrías venir? En el instante en que Ignacio se marchó sin dudarlo, el cuchillo del secuestrador se hundió en mi vientre. La sangre brotó como un surtidor. Sus hombres, como en las siete veces anteriores, arreglaron el asunto con dinero y me llevaron al hospital. En la ambulancia, escuché a alguien preguntarse si viviría lo suficiente para ver el día en que Luna pudiera valerse por sí misma. Todos rieron a carcajadas. Solo yo lloraba. La misión de salvar al jefe de la mafia había fracasado. El sistema me eliminaría. “Ignacio, no viviré para ver ese día.”
Un Mango Fue el Final de Nuestro Matrimonio - Romance novels & stories
Leticia Velázquez Morales
A los siete años, papá llevó a casa a una mujer hermosa y fue ella quien me regaló una caja de mangos. Ese mismo día, mamá me vio comerlos con tanto gusto. Firmó los papeles del divorcio sin decir nada y, poco después, se lanzó del edificio. Desde entonces, el mango se convirtió en la pesadilla que me acompañaría toda la vida. Por eso, el día de mi boda le dije a mi esposo, Héctor Preciado, que si algún día quería divorciarse, solo tenía que regalarme un mango. Él me abrazó sin responder y, desde ese momento, el mango también se volvió su tabú. Cinco años después de casarnos, en Nochebuena, su amiga de la infancia dejó un mango sobre su escritorio. Ese día, Héctor anunció que cortaba toda relación con Violeta Sánchez y la despidió de la empresa. Y ahí sí creí, sin dudarlo, que él era el hombre indicado para mí. Hasta que, seis meses después, regresé del extranjero tras cerrar un trato de cien millones de dólares. En la cena de celebración, Héctor me pasó una bebida. Y, cuando ya me había tomado la mitad del vaso, Violeta, la mujer a la que había despedido de la empresa, apareció detrás de mí con una sonrisa provocadora y preguntó en tono despreocupado: —¿Está bueno el jugo de mango? Me giré para mirar a Héctor con incredulidad. Él apenas contenía la risa. —No te enojes —dijo—. Violeta insistió en que te hiciera esta broma. —No te di un mango, solo jugo de mango. Luego añadió, como si nada: —Pero, creo que Violeta tiene razón: que no comas mango es una manía tuya. —Mira lo feliz que estabas tomándolo hace un momento. Mi expresión se endureció. Levanté la mano, le arrojé el resto del jugo en el rostro y me di media vuelta para irme. Porque hay cosas con las que no se bromea. El mango no lo es. Y mi decisión de divorciarme, tampoco.
Accidente y Boda Exprés con el CEO - Romance novels & stories
Ana Larrea
De camino a ver a mi novio, que seguía haciendo horas extras, sufrí un fuerte accidente de tránsito. Lo llamé decenas de veces, pidiéndole ayuda, pero no respondió ni una sola vez. A lo lejos, el edificio de su empresa seguía iluminado, con las luces encendidas, como si nada hubiera pasado, y la desesperación terminó por devorarme. Cuando desperté en el hospital, vi una publicación de una subordinada suya: “¿Qué hacer cuando tu jefe te regaña en plena madrugada?” La imagen mostraba el reflejo de ambos en el vidrio de una puerta. La cercanía entre ellos era tan evidente que claramente había cruzado los límites de una relación laboral normal. Sin darme por vencida, volví a llamar a Alfonso González. Esta vez, por fin contestó. Con la voz quebrada, apenas logré decir: —Alfonso, tuve un accidente de auto. —Paula, ando ocupado —respondió con frialdad—. Haré que mi asistente se encargue, ¿de acuerdo? Sé buena, ¿sí? Cuando termine este viaje de trabajo, regresaré para acompañarte. Intenté seguir hablando, pero su grito interrumpió todo: —¡Bárbara! ¿Te vas con una sola maleta? ¿Y entonces por qué traes tres? ¿Piensas irte de vacaciones o qué? Bárbara Garza era la nueva pasante que Alfonso acababa de contratar. Miré el teléfono. La llamada ya se había cortado, y las lágrimas ya estaban secas en el rostro. Luego marqué otro número: —Acepto el matrimonio arreglado.
Venganza con el Perro - Romance novels & stories
Fosfato
Durante las vacaciones de Navidad, mi novio León Ríos me pidió que le ayudara a cuidar al perro de su amiga de la infancia, Elena Navarro. Pero cuando llegué con la comida para perros, un enorme pitbull me derribó de inmediato, mordiéndome sin piedad. Por suerte, un vecino me rescató de las fauces del perro, pero me quedé con una cicatriz terrible en la cara. Tenía el rostro desfigurado de por vida. Quedé destrozada, y León me culpó: —Seguro lo hiciste mal y lo enfadaste. ¡Tú solo perdiste la cara, pero Toto perdió la vida! Al final, la presión me llevó a saltar desde un edificio alto. Al morir, vi a León y a Elena abrazarse. —Qué listo fuiste, amor, dejaste a Toto sin comer días para que, hambriento, matara a Sofía Vega. Ahora que murió, por fin podemos estar juntos. Al abrir los ojos, había vuelto al día en que León me pidió que fuera a alimentar al perro.
Tras la Traición, Le Arrebaté Todo - Romance novels & stories
Suyur
En el mundo empresarial, todos sabían que Camila López era la pieza clave de Carlos Sánchez. Mientras Camila estuviera presente, no había negocio que el Grupo Sánchez no pudiera cerrar. Y Carlos la amaba hasta los huesos. Si Camila lo pidiera, él daría todo por ella, incluso la vida. Hubo un tiempo en que Camila también lo creyó. En el Triángulo Dorado, por el Grupo Sánchez, no dudó en apuntarse un arma y disparar cinco veces contra sí misma. En México, bebió con proveedores hasta escupir sangre. Cada vez, creyó que Carlos la estaría esperando al volver. Hasta que descubrió la mirada que él clavaba en su joven guardaespaldas, una mirada tan densa y llena de pasión. Se justificaba con la compasión, pero sus miradas delataban otro sentimiento.
De Novia a Extraña, La Suerte que Gana - Romance novels & stories
Iris Empieza
Al despertar de una pesadilla fatal, Liliana se da cuenta de que la vida le ha dado una segunda oportunidad. Ha regresado exactamente al mes anterior a su boda, en el momento en que su padre, Joaquim, la presionaba para cederle su prometido, Pedro, a Renata. En la vida pasada, sufrió en silencio. En esta vida, despertó a la verdad. Ante la hipocresía de su padre, Liliana no derramó una sola lágrima. En cambio, una sonrisa gélida curvó sus labios y propuso un acuerdo impactante. —Acepto —declaró Liliana, con la voz ronca y fría, cortando su discurso de raíz—. Quiero mil millones. Además, quiero la ruptura oficial y definitiva de nuestra relación de padre e hija. Si el afecto familiar es una mercancía barata, ella prefiere cambiarlo por oro. Vendiendo un matrimonio arreglado y renegando de una familia tóxica, Liliana inicia su jornada de venganza y libertad, ya no como la hija obediente, sino como una reina multimillonaria e indomable.
Tras su preferida - Romance novels & stories
Gatoburbuja
Desde que me casé con Julián Mendoza, él puso punto final a todas sus andanzas. Para todos, yo era la mujer que había ‘domado’ al ‘playboy’, y mi vida familiar era la envidia. Hasta el día de nuestro noveno aniversario, cuando vi por accidente los mensajes en el grupo de chat con sus amigos: “Oye Julián, ¿qué tal la experiencia de ayer en el Bentley con tu compañera de universidad?” “Lo hemos probado en todos lados. Está locamente enamorada de mí.” Debajo había una foto íntima de ellos, y el grupo se llenó de comentarios calientes, felicitándolos entre risas y bromas. Miré la pantalla y un dolor punzante me atravesó el corazón. De pronto lo entendí: toda aquella felicidad a mi lado no era más que un montaje perfectamente preparado. Me quedé sentada, inmóvil, toda la noche, esperando su regreso. Cuando al fin Julián llegó, trayendo un pastel de celebración, no pude evitar soltar una risa fría. —Ya lo sé todo. ¿No te cansa fingir?
Ojalá no hubieras sobrevivido ese día - Romance novels & stories
Corales Sandy
Cuando tenía nueve años, quedé atrapada en una explosión mientras intentaba salvar a Joel Yorks, en donde la onda expansiva me arrebató la audición, por lo que, desde entonces, he tenido que usar audífonos. Joel se sintió tan culpable, que Insistió en pedirme la mano, y, con los ojos llenos de lágrimas, juró: —Helen, cuidaré de ti el resto de mi vida. Sin embargo, cuando cumplí dieciocho… todo cambió, porque él quería complacer a la chica más bonita de la escuela. Por esto, delante de ella y de todos nuestros compañeros, me arrancó el audífono, mientras decía con total desprecio: —Estoy harto de que seas una carga. De verdad desearía que no hubieras sobrevivido aquel día cuando tenías nueve años. Habría sido mejor que estuvieras muerta. Apreté mi informe audiológico y guardé silencio. Al llegar a casa, revisé en silencio mis solicitudes universitarias y, junto con mis padres, rompí formalmente el compromiso. A partir de entonces, Joel y yo seguiríamos caminos separados. No volveríamos a encontrarnos.
Su Confesión, Nadie Más Escucha - Romance novels & stories
Burbuja de Yogur
El día de mi cumpleaños, en la fiesta, mi esposo David Herrera apareció de repente con mi hermana adoptiva y su hijo. Al prepararnos para salir, él, con total naturalidad, colocó a mi hermana adoptiva en el asiento del copiloto y luego me dijo: —Los niños se marean fácil, atrás hay demasiadas cosas, tú estás bien y puedes ir en autobús. Mis amigas no hicieron más que asentir: —Eres la hermana mayor, cuidar del hijo de tu hermana es lo que toca. Cuatro autos, y ningún lugar para mí, la protagonista. Me subí al autobús con el corazón resentido y vi en el chat del grupo de paseo a David y Ana Blanco interactuando de manera demasiado cercana. Incluso hablaban de cosas que yo desconocía por completo. Cuando abrí el nuevo video que me habían enviado, en la mesa que habían preparado para mí solo quedaban sobras. Hasta el pastel de cumpleaños que había cuidado con esmero, David se lo dio a Ana y su hija como postre. Alguien no pudo soportarlo y le preguntó si eso no estaba mal. David, limpiando cuidadosamente la boca de Ana, ni siquiera levantó la cabeza: —Somos familia, Brittany Moreno no se va a enojar. En ese instante, nuestro matrimonio de siete años llegó a su fin.
¿El precio de no elegirme? ¡Su locura! - Romance novels & stories
Lloroy
El día del divorcio, solo me llevé la ropa de la boda. La casa, el auto, el dinero, las hijas... todo se lo dejé a mi esposo, Daniel Vegas. Él me miró con sorpresa y esbozó una sonrisa burlona: —¿Estás segura? Criaste a las tres niñas con tus propias manos, ¿tampoco las quieres? —Si de verdad no quieres nada, tampoco te pediré la pensión alimenticia. Así será justo. Firmé rápido los documentos del divorcio y dije con tono sereno: —Sí, muy justo. Daniel dudó un momento antes de estampar lentamente su firma. —Si te arrepientes, puedes... Interrumpí su frase con un gesto de la mano y me fui sin volver la mirada. Daniel siempre decía que me casé con él por dinero e influencia, e incluso intentó atarlo a través de los hijos. Pero ya no importaba. Cuando al fin viera mi cadáver, lo entendería.
Cuando el amor se pone el Sol - Romance novels & stories
Milo Torrente
Lucas Solís y yo éramos conocidos en la capital como la pareja más conflictiva. Él me despreciaba por considerarme una mujer sin escrúpulos que lo había obligado a casarse conmigo a toda costa. Yo lo odiaba porque cada noche le guardaba fidelidad a Claudia, mientras que a mí me trataba con una frialdad glacial. Durante ocho años de matrimonio, lo que más me decía fue que me fuera. Cuando llegó la inundación, Lucas, que siempre me había dirigido palabras crueles, me cedió el último lugar en el bote salvavidas. Me gritó: —¡No mires atrás, vete rápido! Elisa, ya no te debo nada. En la próxima vida, solo quiero estar con Claudia. Intenté salvarlo, pero me sujetaron con fuerza. Finalmente, solo pude ver cómo las aguas se lo tragaban. El equipo de rescate llegó tarde. Su cuerpo, ya hinchado y descompuesto por el agua, aún apretaba con fuerza el amuleto de Claudia, imposible de soltar. Más tarde, vendí todas mis propiedades para donarlas a la zona afectada y salté al vacío para seguirlo a la tumba. Al abrir los ojos, me encontré de vuelta en la noche en que drogaron a Lucas.
Renací: esta vez no seré su prometida - Romance novels & stories
Lucía Monteverde
Después de renacer, hice todo lo posible por evitar cualquier cruce con Sebastián Luján. Él se inscribió en la universidad más prestigiosa del país. Yo elegí irme a estudiar en el extranjero . Cuando viajó hasta Grandoria para buscarme, me fui todavía más lejos, acepté trabajos como reportera en zonas de conflicto. Años después, regresé a mi país tomada de la mano del hombre que amaba, para celebrar nuestra boda. Sebastián fue detenido en la entrada del lugar, sus ojos estaban enrojecidos, y sólo decía: —¿Por qué… por qué dejaste de amarme?
Luna de Miel: el Precio del Esposo - Romance novels & stories
Hugo Rico
Mi esposo, Alejandro Montoya, el presidente del grupo, creyó que los tres meses de frialdad calculada que, por iniciativa propia, me impuso finalmente habían dado resultado, cuando se enteró de que yo había cedido voluntariamente un proyecto millonario a su asistente favorita. Convencido de que ya me había “domado”, propuso llevarme a Nordella para nuestra luna de miel. Pero cuando Sofía Vega, la asistente a la que más consentía, se enteró, los celos la desbordaron y armó un escándalo, amenazando con renunciar a la empresa. Mi esposo, que siempre la había consentido, entró en pánico. Después de pasar tres días y tres noches atendiendo sus caprichos, usó un viaje de negocios como excusa para cancelar nuevamente nuestra luna de miel y entregarle el otro boleto a Sofía. Mas tarde, me explicó todo con total indiferencia. —El amor y los sentimientos son cosas sin importancia, lo importante es el trabajo. Como jefe, debo poner a la empresa en primer lugar. Tú eres mi esposa, deberías apoyarme, ¿no? Miré el celular, en el último estado de Sofía, aparecía una foto de ambos, con las cabezas juntas y las manos formando un corazón, como una pareja enamorada. No dije nada, solo asentí. Alejandro creyó que me había vuelto comprensiva y madura. Quedó muy satisfecho e incluso prometió que, al regresar al país, me compensaría con una luna de miel aún más romántica. Lo que no sabía era que yo ya había presentado mi renuncia. Y que él mismo había firmado, hacía tiempo, el acuerdo de divorcio. Entre él y yo, ya no existía ningún futuro.
Cuando Me Fui, Ella Cayó del Trono - Romance novels & stories
Liliana Pérez Quiroz
Después de que la empresa consiguiera el financiamiento, mi esposa, la presidenta Esther Arreola, estaba a punto de hacer pública nuestra relación. Pero Joel Chávez, su excompañero de la universidad, más joven que ella y recién incorporado a la empresa, subió de repente al escenario y, con una sonrisa arrogante, soltó: —Esther, ¿no crees que me estás consintiendo demasiado al hacer público lo nuestro? Esther ni siquiera lo negó. Al contrario, sonrió y de inmediato metió a Joel en uno de los proyectos clave de la empresa para inflarle el currículum. Al instante, todos los empleados presentes rompieron en aplausos y se deshicieron en elogios, como si de verdad fueran la pareja perfecta. Un colega con el que llevaba años trabajando, al ver que yo no decía nada, incluso se inclinó hacia mí y me susurró: —Felipe, ¿no eras buenísimo para quedar bien con todo el mundo? ¿Qué haces ahí parado? Ve y felicítalos. No armé ningún escándalo ni reclamé nada. Simplemente le deslicé a Joel mi credencial de jefe de proyecto y, con una generosidad fingida, dije: —Solo participar en el proyecto es poca cosa para alguien como tú. Mejor quédate con mi puesto de jefe de proyecto. Considéralo mi regalo por haber hecho pública tu relación con Esther.
Mi ex novia, su esposa, mi amante - Romance novels & stories
Vera Nova
De la nada, mi novia me soltó que se había hecho un retoque íntimo y que también se había tatuado. Con las mejillas ardiendo, me juró que lo había hecho solo para que yo disfrutara más. Al día siguiente, preparé un caldito casero y fui a su oficina para darle una sorpresa, pero el golpe me lo llevé yo: estaba ahí, muy acaramelada en brazos de Lucas, mi mejor amigo. Lucas le recorría la cintura con la mano y decía con voz ronca: —Qué sumisa me saliste. Te pedí el tatuaje y el retoque y fuiste corriendo a hacértelo. Mi tonto amigo cree que fue para él... ¡qué idiota! Si supiera que te vas a casar conmigo, se caería muerto ahí mismo. Su voz se tornó gélida al responder: —Lo nuestro es solo un matrimonio por conveniencia. Te lo advierto: ni se te ocurra que Marcos se entere de esto, ¿me oyes? Lucas soltó una risita cínica mientras recorría su cuerpo con la mano, bajándola lentamente. —Tranquila, preciosa. Mientras me tengas bien contento, no le buscaré broncas a ese pobre diablo. Detrás de la puerta, sentí cómo se me congelaba la sangre. Apreté el celular con rabia, mientras las palabras de mi jefe sobre la opción de un traslado me daban vueltas en la cabeza. Sin dudarlo más, le envié un mensaje: "Jefe, acepto el puesto. Solicito mi traslado a la sede de Marla para dentro de tres días."
Noventa y nueve veces te perdoné - Romance novels & stories
Simp-pático Inocente
¿Cuánto me llegó a amar mi esposa? En aquel entonces, me pidió noventa y nueve veces que nos casáramos. Fue recién a la centésima cuando su insistencia terminó por conmoverme. El día de nuestra boda, le regalé noventa y nueve vales de reconciliación. Prometimos que, mientras le quedara uno solo, yo nunca me iría de su lado. Tras cinco años de casados, ella canjeaba un vale cada vez que salía a ver a su alma gemela. Al usar el número noventa y siete, ella notó de pronto que algo en mí había cambiado. Ya no había lágrimas ni escenas, ya no le suplicaba que se quedara a mi lado. Una vez, mientras ella perdía la cabeza por atender a su joven y mimado secretario, le pregunté en voz baja: —Si te vas con él, ¿puedo cobrar un vale de reconciliación? Se quedó pasmada un segundo y, extrañamente, cedió: —Está bien. Total, apenas habremos usado unos sesenta. Úsalo si quieres. Asentí y la dejé irse. No se imaginaba que era el noventa y siete. Ni que solo nos separaban dos vales del final.
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