Novels
Short Stories

Genres

All
Romance
Drama Realista
Hombres Lobo
Mafia
MM Romance
Vampiro
Mitología
Fantasía
Vida Escolar/Campus
Imaginación
Reencarnación
Pasional
Misterio/Suspenso
Leyenda Popular
POV masculino

Characters

50
All
Egoísta
Mujer Poderosa
Amante
Independiente
Mafia
Alfa
Canalla (Hombre)
POV masculino
CEO/Magnate
Amigos de la Infancia
Hipócrita
Psicópata
Mujer Casada Joven
Primer Amor
Sin Sentimientos
Luna
Rompehogares
Compañero
La más Popular
Doble Reencarnación
Amor Incondicional
Heredera Verdadera/Falsa
Excéntrico/a
Mejor Amiga
Vampiro
Escoria
Diosa/Idol
Doctor/a
Calculador/a
Protagonista Animal
Secretario/a
Vecindario
Identidades Múltiples
Obsesionado/a con el Amor
Canalla (Mujer)
Íncubo
Sustituto/a
niño
Profesor
Hombre Bestia
Elfo
Tierno pero posesivo
Yerno
Forense
Estudiante Pobre
Sumiso/a en el Amor
Piloto
Supermacho paranoico
Celebridad
Influencer
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Plot & Setting

52
All
Reconquista Desesperada
Arrepentirse
Dejar en ridículo
Cuenta Regresiva
Infidelidad
Matrimonio
Venganza
18+
Seducción
Karma
Castigo al Infiel
Liarse con alguien
Drama Familiar Total
Drama Familiar
Despertar
Encuentro Amoroso
Fingimientio de Muerte
Ambiente Laboral
Desarrollo Femenino
Embarazo
Persecución por Amor
Amor Prohibido
Sistema
Reconciliación
Redención
Origen de Familia
Diferencia de Edad
Acoso
Matrimonio por Sustitución
Crimen
Crush Mutuo
Viaje en el Tiempo
Dentro de la Novela
Telepatía
Matrimonio por Contrato
Aventura
Vida Escolar/Campus
Transmisión en Vivo
Amor Forzado
Descubrimiento de una Infidelidad
Apocalipsis
Solidaridad
Amigas Divorciadas
Desafiar Destino
Maldición
Matrimonio antes del Enamoramiento
Mundo del Entretenimiento
Romance Fantástico
Ventaja Especial
amado/a por todos
Misterio/Detective
Escape de la Boda
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Themes

20
Romance Amargo×
All
Giro Inesperado
Romance Amargo
Satisfacción/Poder
Melodramático
Renacido
De Perdedor a Ganador
Lazo Familiar
historia de la muerte
Dulce Romance
Dulce y Doloroso
Obsesivo
Inspirador
Sanador
Crush
Comedia
Bizarro/Peculiar
Múltiples Perspectivas
Complejo/Intrigante
Enfermizo/Retorcido
Apasionante
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Romance Amargo Short Stories & Novels

Discover a collection of enchanting Romance Amargo short stories that explore the depths of passion. Perfect for readers seeking one-hour short stories to inspire and ignite their imagination about Romance Amargo.
La Chica Que Usó Para Su Venganza - undefined novels & stories
Myosotis
En mi vida pasada, lo único imprudente que hice fue enamorarme de Luca Moretti. Durante cinco años, lo llamé hermano de día y me refugié en sus brazos por la noche. Pero, hace apenas medio mes, afuera del Club Moretti, alcancé a oír una conversación entre él y sus hombres. —Luca, ¿qué piensas hacer con la chica que trajo Grace? ¿No se suponía que solo ibas a jugar con ella y luego dejarla? ¿Cómo es que esto ha durado cinco años? —Te acercaste a ella para vengarte de tu madrastra, ¿verdad? Sophia te abandonó en aquel entonces, así que cambiaste de objetivo y fuiste tras la querida hija de Grace. No me digas que de verdad terminaste enamorándote de ella. Entonces, la voz fría y despiadada de Luca se filtró por la rendija de la puerta. —¿Enamorarme de ella? Por favor. Todavía no he decidido cómo terminar con esto. Tal vez la deje sola en la iglesia el día de nuestro compromiso. Eso podría ser divertido. Las carcajadas estallaron dentro del salón privado. Me quedé inmóvil frente a la puerta, sintiendo cómo mis manos y pies se helaban por completo. Fue entonces cuando comprendí que mis cinco años de amor no habían significado nada para él; solo habían sido un pasatiempo, el arma que había elegido para lastimar a mi madre. Huí del club presa del pánico y conduje bajo la tormenta. Mi vida terminó en un accidente múltiple al sur de Chicago. Cuando volví a abrir los ojos, había regresado un año atrás, a la época en que nadie sabía todavía lo que había entre Luca y yo. Esta vez, no esperaría a que él me abandonara. Yo me iría primero
La jefa de la mafia: Una segunda oportunidad - undefined novels & stories
Eternity
En mi vida pasada, mi hermana Serena Vega huyó a Mónaco un día antes de su boda, y mi propia familia me obligó a ponerme su vestido antes del amanecer, tratándome como a una simple pieza de repuesto. Damian Lucchese, el despiadado y joven capo de la mafia de Nueva York, esperaba en el altar. En el instante preciso en que levantó mi velo y descubrió mi rostro en lugar del de ella, la aparente calidez de su mirada se congeló, convirtiéndose en un desprecio que marcó mi destino. Durante cinco largos años, fui su esposa secreta, atrapada en una jaula de oro y sombras. Los bajos fondos sabían que el temido jefe estaba casado, pero nadie conocía la identidad de la mujer. Mis propios padres, olvidando que fueron ellos quienes me obligaron a casarme, me reprocharon estar viviendo la vida que le correspondía a Serena y, para colmo, por no haber logrado retener el corazón de un hombre que nunca estuvo dispuesto a amar. Entonces, el pasado volvió a tocar a nuestra puerta: Serena regresó a casa, dispuesta a reclamar lo que creía suyo. Aquella Navidad, Damian organizó un viaje a su apartada finca en la montaña, llevándose con él a Serena y a mis padres. Cuando una feroz y brutal tormenta de nieve azotó la zona, bloqueando todos los caminos, sus hombres subieron a todos de emergencia al helicóptero. Nadie miró atrás. Nadie pronunció mi nombre. Morí sola, abandonada en esa casa congelada. Llevaba en mi vientre al hijo de Damian, un embarazo de tres meses que él jamás llegó a conocer. Pero el destino me ha concedido una segunda oportunidad. Cuando volví a abrir los ojos, el tiempo había retrocedido y Serena volvía a pisar Nueva York. Esta vez, no le rogaré amor a un hombre que me destruyó, ni buscaré la aprobación de una familia que me vendió. Solo cuando me marche para siempre de sus vidas y descubran el vacío que dejé, ninguno de ellos tendrá el derecho de suplicar perdón ni de arrepentirse. El imperio que construyeron sobre mis lágrimas comenzará a arder desde los cimientos, y esta vez seré yo quien dicte sentencia.
Siete días antes de perder a mi loba - undefined novels & stories
Eirlys
Cuando la sanadora me diagnosticó una descomposición terminal de mi loba, un misterioso Sistema apareció en mi camino. Me prometió una salud de hierro y una segunda oportunidad si lograba conquistar el amor romántico o filial de tan solo cuatro poderosos machos de la manada. Sin embargo, durante cinco largos años, fracasé rotundamente. Todos ellos entregaron su ciega devoción a la misma Omega: la frágil y manipuladora Chloe. Tras ser incriminada injustamente de haber ordenado un brutal ataque de marginados en su contra, mis propios objetivos me miraron con repulsión absoluta y profundo desprecio. Caleb, mi hermano de sangre, me expulsó de casa con extrema crueldad. Julián, el sanador oficial, desestimó por completo mi agonía, y Víctor, mi compañero de la infancia, me deseó la muerte en absoluto silencio. Tal como ellos tanto anhelaron, el plazo se venció y mi loba comenzó a apagarse lentamente. Pero cuando la muerte finalmente vino a reclamarme y decidí marcharme hacia la verdadera libertad, fueron ellos quienes cayeron destrozados de rodillas, rogando desesperadamente entre lágrimas y lamentos que no los dejara atrás jamás.
El adiós de su compañera secreta - undefined novels & stories
Rosamary
Me había mentido sesenta y seis veces, prometiéndome que dejaría ir a su amor de la infancia. Sin embargo, cada vez que ella lo necesitaba, él seguía corriendo a su lado sin dudarlo. Yo solo le mentí una vez. Deslicé el Acuerdo de Disolución del Lazo de Compañeros entre los documentos de la ceremonia y logré que lo firmara. En mi vida pasada, e impedí ir con ella por última vez. Aquella noche, Iris murió bajo las garras de los renegados de la frontera, y Damon me odió con tanta rabia que el alma de su lobo terminó haciéndose pedazos. Esta vez, elegí dejarlo ir. Hoy era el último día del periodo de notificación pública. Cuando quedaban tres horas, hice las maletas y reservé un vuelo privado hacia la frontera. A las dos horas, corté cada uno de los enlaces de energía lunar que nos unían y quemé nuestra única fotografía juntos. Cuando solo quedaba una hora, le dejé una carta. «Este es el décimo año en que te he amado, y el primer día en que te dejo». Más tarde, me persiguió hasta el aeropuerto como un demente. Pero esta vez, yo no iba a mirar atrás.
Mi Novia Eligió a Mi Mejor Amigo - undefined novels & stories
Bernaldma Marín
Durante una reunión, Estrella Sánchez, mi novia, perdió una ronda de verdad o reto. Le empezaron a dar cuerda para que dijera diez cosas buenas de Sebastián Hernández, mi mejor amigo de la infancia. Ella respondió casi sin pensarlo: —Es extrovertido, guapo, está en forma, es atento y sabe consolar a los demás. Siempre está sonriendo, sabe tratar a la gente, es capaz y tiene buen gusto. Además, sabe cómo hacer feliz a los demás. En la siguiente ronda, Sebastián sonrió y le devolvió la pregunta: —Entonces dinos, ¿qué le ves de bueno a Daniel? Estrella me miró y se quedó paralizada unos segundos. Al final, solo dijo: —Es comprensivo. Alguien intentó aliviar la tensión con una sonrisa. —¿Y qué más? Estrella frunció el ceño y pareció pensarlo durante mucho rato, pero no logró mencionar una segunda cosa buena. En medio de aquel silencio incómodo, de pronto me sentí agotado. Ella y yo llevábamos siete años juntos y nuestra boda sería la semana siguiente. Sin embargo, después de pensarlo tanto, lo único bueno que había podido decir de mí era que era comprensivo. Esta vez, ya no quería seguir siendo el comprensivo de siempre.
La verdadera princesa de la mafia - undefined novels & stories
Ginger
Era la hija de un Don de la mafia. El día que conocí a Ethan, él se enamoró de mí a primera vista. Cuando encontré en su bolsillo el recibo de una lujosa boutique, él se justificó: —Es un regalo para la esposa de otro capo. Hay que hacer las cosas bien en este negocio. Le creí. La segunda vez, encontré en su auto un arete que no me pertenecía. Su amigo me aseguró que era de su novia y que no debía darle tantas vueltas. Luego vino una tercera vez, una cuarta… Siempre que descubría algo, alguien tenía una explicación perfecta. Sin embargo, a la décima vez, saqué una caja de preservativos de debajo de la cama y se la agité frente a los ojos. —¿De quién es? Nosotros nunca hemos usado esta marca. Dejó de anudarse la corbata. Con un suspiro de cansancio, hizo una llamada. —Miller, ¿dejaste una caja de condones la última vez que te quedaste en el apartamento? Al otro lado de la línea, mi hermano respondió de inmediato: —Sí, me preguntaba dónde la había dejado. Lo siento por eso. ¿Mi hermana está dudando de ti otra vez? Enseguida, mi cuñada, quien además era mi mejor amiga, tomó el teléfono para sermonearme: —Michelle, la confianza es la base de cualquier relación. No puedes seguir dudando de Ethan. ¡Si no eres capaz de confiar, entonces no te cases! No des por sentado su amor. Al terminar la llamada, Ethan extendió las manos con gesto de fastidio. —Michelle, ¿podemos dar esto por terminado? Es la décima vez. Como dijo tu cuñada, si no puedes confiar en mí, entonces no... —Exacto —asentí—. No nos casemos. Él jamás habría podido adivinar que esa caja de condones no le pertenecía a nadie más; yo misma la había comprado y la había escondido ahí a propósito. Ese simple objeto expuso la vil podredumbre detrás de nuestro supuesto amor.
Llegó su amor de infancia y yo me fui - undefined novels & stories
Sunnys
Había perdido la cuenta de cuántas veces Ethan me había rechazado cuando le pedía quedarme a dormir en su casa. —Ethan, eres un aburrido —protesté. El día anterior, había encontrado una marca en la puerta principal, una señal de las que se usan para indicar que en esa casa vivía una mujer sola. Me dio mucho miedo, así que acudí a Ethan y le pregunté si podía quedarme en su casa por unos días. Él se negó. —Te reservaré una habitación de hotel para esta noche. Su tono se suavizó al verme triste. —Es solo que no quiero renunciar a mi propio espacio tan pronto. Dame un poco de tiempo para acostumbrarme a la idea, ¿sí? Llevábamos tres años juntos y, sin importar a qué hora terminaran nuestras citas, él siempre me llevaba de vuelta a casa. Nunca me pidió que me quedara. No me hizo ninguna gracia, pero asentí y lo dejé pasar. Como todavía no era tan tarde, sugerí que fuéramos a ver la película que acababa de estrenarse. Ethan, en lugar de aceptar, miró la hora y me llevó rápidamente al hotel, visiblemente inquieto. Sola en la habitación, encontré en redes sociales una publicación de una nueva compañera de trabajo. «El aire acondicionado de mi casa se descompuso. Menos mal que tengo a quién acudir; si no, me derretiría». La foto detrás del texto mostraba la pared de la sala de Ethan, con su televisión al fondo. Sentí un nudo en el estómago. Me quedé mirando la imagen durante un buen rato. Cuando reaccioné, tenía el rostro empapado de lágrimas. Entonces, me quité el anillo de compromiso que Ethan me había dado. Un amor que había sido corrompido por algo podrido en su interior ya no era el amor que yo quería para mi vida.
Mi segunda vida: Dejando atrás al Don de la mafia - undefined novels & stories
Alone
El hombre al que más he amado en este mundo, Don Carlo Guardia, pasó diez años odiándome por culpa de su único y verdadero amor, Margarita Carrettiere. Nos atormentamos mutuamente hasta los últimos días de mi vida, cuando él dejó de lado todos los asuntos de su familia para cuidarme en mi lecho de muerte, dándome en la boca, una a una, mis uvas favoritas. —Giovannina, si la vida me diera otra oportunidad, desearía no haberte conocido nunca —me dijo con los ojos inyectados en sangre. Tres días después de mi entierro, Carlo se disparó en la sien frente a toda su familia, acabando con su vida junto a mi tumba. Cuando volví a abrir los ojos, lo primero que oí fue una acalorada discusión que resonaba en la sala del consejo de la familia. Una familia rival había reunido todas las pruebas de nuestra red financiera clandestina. Sus condiciones eran claras: para poner fin a esta guerra, debíamos entregar a uno de nuestros herederos para que fuera juzgado. En mi vida pasada, mi padre, Guglielmo Carrettiere, no pudo soportar la idea de sacrificarme, así que envió en mi lugar a mi hermana menor, Margarita, que padecía una enfermedad cardíaca. Ella falleció trágicamente, y Carlo me guardó rencor por su muerte durante el resto de su vida. Me puse de pie y hablé bajo la mirada atónita de los consejeros de mi familia: —Papá, por favor, entrégame a mí. Y en cuanto a la alianza matrimonial con la familia Guardia... que sea Margarita quien ocupe mi lugar. Ahora que tengo una segunda oportunidad, decido renunciar a Carlo y hacer realidad su deseo de estar con ella.
Dejé de ir tras su vuelo. - undefined novels & stories
Feath
Brandon Smith llevaba ocho años volando. Estuve con él desde que empezó como copiloto hasta que logró ascender a capitán. En el año más ocupado de su carrera, renuncié a mi trabajo y empecé a cocinar según sus horarios de vuelo. Solo una vez le hice una pregunta: —¿Podrías mostrarme algún día cómo se ve todo desde miles de metros de altura? Solo una vez, por favor. Brandon siguió comiendo. —El avión es un lugar de trabajo, no un parque de diversiones para ti. —Está bien —respondí. Desde entonces, nunca volví a mencionarle el tema. Hasta que una noche, mientras sufría de insomnio, encontré por accidente un álbum de fotos oculto y protegido en el teléfono de Brandon. El álbum contenía más de cuarenta fotos, todas tomadas desde su perspectiva como piloto. Había mares de nubes, atardeceres, arcoíris dobles después de una tormenta y hasta la Vía Láctea en el cielo nocturno mientras el avión volaba a miles de metros de altura. Todas las fotos se las envió a la misma persona, guardada bajo un emoji de oso. La más reciente era una foto del hermoso cielo al atardecer, tomada tres días antes. La mitad del sol asomaba entre las nubes. El mensaje que acompañaba la foto decía: "El cielo hoy está tan hermoso como siempre. La próxima vez que vengas, puedes sentarte en el asiento del observador. Desde ahí tendrás el mejor ángulo para ver el cielo". La persona del emoji de oso respondió con un emoji de abrazo y una frase corta: —Espera a que esté de descanso. Volví a dejar el teléfono de Brandon en su sitio, sin cambiar la contraseña ni borrar el álbum. Cuando salió el sol, me preparé un café como de costumbre y me lo tomé en silencio. Después, encendí la computadora y reservé un vuelo a Dalco. Después de ocho años, ya no tenía que perseguir las rutas de vuelo de Brandon ni esperar a que llegara la sus horarios de comida. Tampoco tenía que quedarme en una casa vacía mientras intentaba adivinar hacia qué destino volaba en ese momento. Ya que el cielo de Brandon se negó a aceptar mi presencia, echaría raíces en otro lugar y contemplaría ese atardecer por mi cuenta.
¿Y si dejaba de perseguir esa estrella? - undefined novels & stories
Mohini
En la reunión de compañeros, cuando regresé de comprarle los cigarrillos a mi novio, mi mejor amiga ya había ocupado mi asiento. Habían retirado mi copa y mi plato y los habían sustituido por otros, sin dejar rastro de que había estado allí. Cuando me vio volver, Valentina Ríos hizo ademán de levantarse, pero Emiliano Mendoza la empujó para que volviera a sentarse y dijo: —Total, no entiende nada de nuestros casos. Solo está aquí de relleno. Los demás no se atrevieron a decir nada. Todos sabían que por aquel entonces, había ocurrido algo grave en mi familia y tuve que dejar los estudios a medias. En la universidad, ellos eran los "compañeros perfectos" de la facultad de Derecho y resolvieron juntos muchísimos casos complicados. Después de graduarse, ambos entraron en los mejores despachos, mientras que yo solo era la "secretaria" que había conseguido el puesto gracias a los contactos de mi novio. Me quedé clavada en el sitio. Apenas tomó los cigarrillos que le había comprado y volvió a ordenarme, como si nada: —Valentina quiere un café, ve y tráele uno. Lo dijo sin mirarme siquiera, y giró la cabeza para seguir charlando animadamente. En medio de tanta charla y risas, de repente me sentí cansada. A aquella persona que antes había querido alcanzar a toda costa, ya no quería seguirle los pasos.
Todos pensaron que mis gritos eran falsos - undefined novels & stories
Hyacinth
En la fiesta de cumpleaños cuando el Alfa Adrián Blackwood cumplió treinta y cinco años, su hermana adoptiva, Selena Vale, presentó un espectáculo de magia para toda la Manada Mooncrest. Selena insistió en que subiera al escenario con ella y la ayudara con el gran acto final. Pasó meses aprendiendo trucos de magia y presumiendo de cada nueva ilusión, hasta convencer a toda la manada de que prácticamente era una maga profesional. Por eso, cuando las cuchillas dentro de la caja del truco de Selena resultaron ser reales, nadie creyó mis gritos. Selena rió frente al micrófono. —Nuestra Luna se merece un Óscar. ¿Verdad que parece real? Toda la manada rió con ella. Incluso Adrián me miró con el ceño fruncido desde la primera fila. —Elena, ya basta. No arruines mi cumpleaños solo porque no soportas que Selena sea el centro de atención. Nuestro cachorro de seis años me miró y dijo: —Mami, deja de fingir. La tía Selena se está esforzando mucho. Entonces la siguiente cuchilla se hundió en la caja. Y otra más. Pensaron que yo actuaba solo para arruinar el espectáculo de magia de Selena. Pero no estaba fingiendo. Me estaba muriendo.
Ahora soy la Alfa - undefined novels & stories
Mora
Antes de cumplir veinticinco años, los ancianos de la manada usaron el enlace mental noventa y nueve veces para obligarme a regresar. Tenía que vincularme con un compañero antes de cumplir veinticinco años o enfrentar un matrimonio arreglado para cumplir con mi deber hacia la manada. Cuando se lo conté a Jacob Fulton, nuestro capitán de patrulla, él simplemente soltó una risita burlona. —Nunca he oído que ninguna manada tenga una regla así. Wendy, no necesitas recurrir a una táctica tan patética para ponerme a prueba. Iba a marcarte, pero al ver lo desesperada que estás, cambié de opinión. Tomó el collar de protección que yo había hecho a mano para él y se lo lanzó a su amiga de la infancia, Yelena Shaw, y se marchó sin siquiera volver la mirada. Yelena se sonrojó mientras me ofrecía el collar de vuelta. Una mirada triunfal brilló en sus ojos. Di un paso atrás y lo rechacé en voz baja. —Puedes quedarte con mi basura. Sin prestar atención a su repentina palidez, me di la vuelta y me alejé. Ya no quería el collar. Y tampoco quería a Jacob. Lo que Jacob no sabía era que yo era la única heredera de la manada Darkmoon. Cuando cumpliera veinticinco años, tendría que regresar para cumplir con mi deber, ocupar mi lugar como Alfa y vincularme con un compañero. Solo que esta vez, no sería Jacob a quien elegiría.
Me Mandaste Lejos Para Estar Con Ella - undefined novels & stories
Leticia Velázquez Morales
Después de pasar cinco años asignada a un proyecto lejos de casa, salí del aeropuerto convencida de que Pablo Alcázar cumpliría su promesa y me pediría matrimonio. Pero me recibió con el rostro impasible. —Perdóname. Antes de que pudiera reaccionar, continuó: —Yo manipulé tu traslado… Te envié a propósito a un proyecto remoto, en una zona desértica de gran altitud del noroeste, para que Verónica y yo pudiéramos estar juntos. Ella estaba embarazada y yo no veía otra salida. Permanecí en silencio, mordiéndome el labio hasta sentir el sabor de la sangre. Cinco años de tormentas de arena, veranos abrasadores, temperaturas invernales de hasta treinta grados bajo cero y jornadas infernales de dieciséis horas. Todo había sido una cárcel diseñada por él. —Eres dominante y agresiva. Temía que le hicieras daño —continuó—. No te lo cuento para que me perdones, sino para que tengas tiempo de calmarte y no armes un escándalo. Su voz estaba cargada de resignación. Retrocedí cuando intentó tocarme y sonreí entre lágrimas. —Pablo, lo nuestro pudo haber terminado con dignidad, pero tú lo convertiste en algo imperdonable.
Me Apostó por Gorda, Ahora Me Suplica - undefined novels & stories
Dolores Lozano
Tres días antes de que comenzaran las clases, Óscar Bernal, mi novio por internet, me dijo que me había usado como apuesta mientras jugaba a los dados con sus amigos y que había perdido contra uno de ellos. Antes de que pudiera reaccionar, me agregó al chat de estudiantes de primer año, donde había más de cien personas. Alguien envió un mensaje: "¡Felicidades, Antonio! ¡Acabas de ganarte una Gordiflaca!" Enseguida publicaron una foto mía de la secundaria. La ropa me quedaba demasiado ajustada y apenas se me veía el cuello. El chat estalló. "¿Qué demonios? Eso no es una novia, es una cerda." "Una apuesta es una apuesta. Mañana Antonio tendrá que hacer con ella los retos de pareja." Al poco tiempo, alguien abrió otra apuesta: querían saber si me atrevería a presentarme la noche siguiente. Mi novio virtual apostó cuatro mil dólares a que no iría. "No me culpes. Tú sacaste el seis y tú te la ganaste." Antonio no dijo una sola palabra. En cambio, Lorena Marín, a quien todos consideraban la chica más bonita del grupo de estudiantes de primer año, me etiquetó: "Vas a venir mañana, ¿verdad?" Miré los mensajes que no dejaban de acumularse y sonreí. Nadie sabía que, para nuestro primer encuentro en persona, había bajado de cien a cincuenta kilos. Tampoco sabían que, en los últimos meses, más personas me habían pedido mi número o mis redes sociales que en los dieciocho años anteriores de mi vida. Sin decir nada, aposté seiscientos dólares a que llegaría puntual. Luego, en medio de las burlas de todos, envié un mensaje: "Una apuesta es una apuesta."
Un juego reveló la traición de mi esposo - undefined novels & stories
Xavier Alegría
En nuestro segundo aniversario, Sebastián Duarte invitó a varios amigos de su tierra a casa para una cena. Después de unas copas, durante un juego, mi mejor amiga, Camila Ferrer, fue la primera en hablar. Lo hizo en guaraní. —Yo sí... pasé toda una noche con uno de los hombres que están aquí, en la cama de su propia novia. Todos alrededor de la mesa estallaron en carcajadas. Sebastián sostuvo su copa con calma y, también en guaraní, respondió con una sonrisa: —Pues yo también... a espaldas de mi novia, me acabé dos cajas de condones con su mejor amiga. Las risas aumentaron todavía más. Camila le dio una patada. —¡Habla más bajo! ¡La tienes sentada justo al lado! Sebastián se volvió hacia mí sonriendo. —Ella es de Santa Lucía. No entiende guaraní. Luego me pellizcó la mejilla con cariño. —¿De qué están hablando? —pregunté en voz baja. —Camila dijo que ya tiene novio y todos se están burlando de ella por eso. Como si nada hubiera pasado, puso un trozo de carne en mi plato. A través de la copa de vino y las luces borrosas, los vi juntos, como si una niebla invisible intentara ocultar la realidad que no quería aceptar. Siempre había creído que Sebastián me conocía bien, pero él nunca imaginó que yo había nacido en Puerto Esmeralda, donde también se hablaba guaraní.
Vi Tu Traición a Través de Tus Ojos - undefined novels & stories
Gemma Zavala
Durante diez años, yo, Fiona Ríos, pude ver el mundo a través de los ojos de Jaime Salazar, mi pareja. Todos los días veía en tiempo real cómo me cuidaba, me consentía y me amaba con locura. Hasta que, de pronto, el sistema emitió una alerta: [¡Advertencia! Tu objetivo vinculado ha dirigido sus sentimientos hacia otra persona.] La imagen que recibía cambió de golpe y vi con claridad los ojos enrojecidos de Natalia Soto. Entonces oí a Jaime susurrarle con una ternura que nunca antes le había oído: —Cariño, ya son las once y media. Ven a la cama conmigo. A través de sus ojos, observé todo con una calma que ni yo misma comprendía. Me quité el anillo de compromiso y marqué aquel número especial que solo podía usar si me encontraba en peligro. —Objetivo confirmado: traición. Al otro lado de la línea guardaron silencio durante unos instantes. —El objetivo todavía puede redimirse. ¿Deseas perdonarlo? Vi cómo Jaime, incapaz de contenerse, besaba la comisura de los labios de aquella mujer. Apreté el teléfono, me obligué a conservar la calma y respondí: —Dentro de tres días, quiero abandonar este cuerpo y volver al mundo real.
Me pidió matrimonio con el nombre de otra - undefined novels & stories
Hyacinth
Dominic De Luca siempre me llamó por el nombre de su exnovia. Cuando preparaba la comida, solía gritarme desde la cocina sin pensarlo: «¡Bianca, ven a poner la mesa!». Incluso los regalos de cumpleaños que me daba venían con tarjetas dedicadas a ella con todo su amor. Al principio me enfurecía. Le tomaba el rostro entre las manos, lo obligaba a mirarme a los ojos y lo corregía sin detenerme: —Me llamo Clara, no Bianca. Cada vez me pedía perdón, y siempre lo perdonaba. Dejé Boston para estar con él. Renuncié a un ascenso y me mudé a Nueva York para empezar de cero porque Dominic me había dicho que no podía soportar una relación a distancia. Pensé que eso significaba que por fin me había elegido a mí. Hasta la noche en que se puso de rodillas para pedirme matrimonio. —Bianca, ¿te casarías conmigo? —dijo, mirándome a los ojos. En ese preciso instante, dejé de querer corregirlo. Simplemente saqué mi teléfono y respondí al correo electrónico que había ignorado durante un mes entero: acepté el puesto en Londres. Dominic aún no lo sabía. En el momento exacto en que deslizó el anillo de compromiso en mi dedo mientras pronunciaba el nombre de su exnovia, mi decisión de renunciar e irme de Nueva York ya era definitiva. Esta vez no esperaría sus explicaciones. Para cuando él por fin aprendiera a decir mi nombre correcto, yo ya habría dejado de amarlo.
La Maldición de Amarte - undefined novels & stories
Dawn Ether
La noche en que la maldición de amor de Dominic Stone volvió a activarse, él trajo a escondidas a Nina Lowe, su amor de la infancia, hasta Eldon, después de mantenerla oculta en Jenton. Los dos terminaron pasando juntos siete días y siete noches. A diferencia de lo que había hecho en mi vida pasada, no irrumpí en la habitación como una loca para armar un escándalo. En lugar de eso, le cedí mi habitación y hasta preparé con cuidado un banquete para recibirla. Durante la celebración, incluso hice que mi hijo, Devin Stone, llamara «mamá» a Nina. Las conversaciones se detuvieron y el salón quedó en silencio. Nadie podía creer lo mucho que yo había cambiado. Yo me limité a sonreír. Tomé una copa de vino y se la entregué a Dominic con mis manos. —Debería acompañar a Nina durante los próximos días —le sugerí con calma—. Después de todo, ha pasado mucho tiempo desde la última vez que se vieron. Este vino… Dominic no me dejó terminar. Me agarró de la muñeca y me sacó a rastras del salón. —¿Qué estás tramando? —me reclamó con el ceño fruncido—. Ya hablé con Nina. Intentaremos romper la maldición de amor y, de ahora en adelante, nos trataremos como hermanos. ¿Por qué vuelves a sacar el tema? En mi vida pasada había escuchado esas mismas palabras y me las creí sin dudar ni un segundo. Creerle fue el peor error de mi vida. Tiempo después perdí a nuestro segundo bebé y Nina quedó embarazada casi al instante. Cuando le exigí una explicación a Dominic, él mandó a encarcelar a toda mi familia. El día que, desesperada, rogué por ayuda, Dominic y Devin estaban junto a Nina mientras ella rezaba por el bebé que llevaba en el vientre. El día que ejecutaron a mi familia, los dos seguían a su lado, esperando que diera a luz. Yo me arrodillé en la nieve y supliqué que tuvieran piedad, pero nadie se compadeció de mí. Al final, morí congelada frente a nuestra mansión. Todavía recordaba aquel frío. Solo pensarlo hacía que me temblara todo el cuerpo. Aun así, mantuve la sonrisa y le encajé la copa de vino entre las manos. —General Stone, no diga eso —le respondí con una tranquilidad que no sentía—. Es un vino excelente. Debería probarlo.
Morí el día que intentó volver - undefined novels & stories
Golden Cicada
Tiempo atrás, le hice una promesa a la actriz más cotizada de la industria: si le pedía matrimonio públicamente noventa y nueve veces durante mis transmisiones en vivo, cuando lo hiciera por centésima vez, ella haría oficial nuestra relación. Sin embargo, cuando llegó el momento de mi propuesta de matrimonio número cien, ella estaba en un yate privado, besándose con un actor en ascenso. Sonreía con dulzura, completamente despreocupada. Así fue como terminé convertido en el hazmerreír de todos. Quizá por culpa, me envió un mensaje: «En tu propuesta número 101, te diré que sí». Poco después, se unió a mi transmisión en vivo. Parecía una diosa bajada del cielo. Pero, ante sus propios ojos, prendí fuego a las cien cartas de amor que le había escrito a lo largo de todos esos años, junto con el diagnóstico de cáncer de estómago que guardaba en la caja. —No habrá una propuesta número ciento uno, señorita Ford.
Nunca supo de mi embarazo - undefined novels & stories
Eternity
Damián empezó a notar que dejé de contarle todo. Cuando compraba joyas nuevas, ya no le pedía su opinión. Cuando llegó la gala anual de la familia Blackwood, asistí sola. Cuando necesité una cirugía en el hospital privado de la familia Blackwood, organicé todo por mi cuenta. Ni una llamada. Ni un mensaje. Ni siquiera una nota para él. Cuando Damián finalmente se enteró, frunció el ceño. —¿Por qué no me lo dijiste? Dame tu expediente. Haré que alguien se encargue de los trámites. La respuesta salió de mis labios sin que siquiera tuviera que pensarlo. —No. Ya me encargué. No quiero molestarte. Gracias. Las palabras quedaron suspendidas entre nosotros. Por un momento, ninguno de los dos habló. Porque apenas dos semanas atrás, no podía ni siquiera decidir qué collar usar para un evento familiar sin preguntarle a Damián. Le escribía mensajes durante el almuerzo. Lo llamaba solo para preguntarle cuándo volvería a casa. Cada pequeña decisión de mi vida giraba en torno a Damián Blackwood. Pero ahora, no le contaría cómo me sentía mientras él estaba demasiado ocupado escuchando a Clara, ignorando por completo el hecho de que yo estaba enferma y lo necesitaba a mi lado. No le diría que estaba embarazada. Y pronto, tampoco le diría que me iba.
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