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Characters

34
Rompehogares×
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Mujer Poderosa
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Psicópata
Mafia
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Amigos de la Infancia
Rompehogares
Primer Amor
Sin Sentimientos
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Escoria
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Vampiro
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Protagonista Animal
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Secretario/a
Identidades Múltiples
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Íncubo
Hombre Bestia
Elfo
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Forense
Estudiante Pobre
Piloto
Celebridad
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Plot & Setting

31
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Arrepentirse
Seducción
Liarse con alguien
18+
Encuentro Amoroso
Infidelidad
Cuenta Regresiva
Venganza
Matrimonio
Karma
Drama Familiar
Despertar
Desarrollo Femenino
Ambiente Laboral
Amor Prohibido
Reconciliación
Redención
Sistema
Acoso
Crimen
Telepatía
Transmisión en Vivo
Matrimonio por Contrato
Viaje en el Tiempo
Amor Forzado
Solidaridad
Aventura
Apocalipsis
Maldición
Mundo del Entretenimiento
Ventaja Especial
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Themes

12
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Giro Inesperado
Melodramático
Renacido
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historia de la muerte
Dulce Romance
Obsesivo
Inspirador
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Crush
Múltiples Perspectivas
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Rompehogares Short Stories & Novels

Discover a collection of enchanting Rompehogares short stories that explore the depths of passion. Perfect for readers seeking one-hour short stories to inspire and ignite their imagination about Rompehogares.
De Donna Olvidada a Doctora Libre - undefined novels & stories
KarenW
Antes de darme cuenta, me había convertido en la mujer invisible que vivía a la sombra de mi esposo, Adrian Kane, el Don de la mafia. Era un ama de casa ahogada entre quehaceres, mientras él se lucía con su secretaria, Viola, diez años menor que yo. —Viola es muy capaz —dijo Adrian una vez—. Ella sí sabe cómo ayudarme. Aquella noche se cumplía nuestro décimo aniversario. Vi un elegante vestido de diseñador y un collar sobre la mesa de la sala. Por un segundo, me sentí feliz. Pensé que Adrian por fin había decidido llevarme a la gala anual de la mafia y presentarme oficialmente como su Donna. Pero el vestido y el collar eran para Viola. Más tarde, esa misma noche, los descubrí entrando a escondidas. Adrian y Viola estaban borrachos, toqueteándose como si yo no existiera. Hice una sola llamada. —Quiero unirme a una misión de Médicos Sin Fronteras. Asígnenme a un lugar lejos de aquí. Antes de casarme con Adrian, yo tenía toda una carrera médica por delante. Pero lo dejé todo por él. Ahora era momento de elegirme a mí misma y dejar atrás todo lo que, en realidad, nunca fue mío.
La Maldad De Esa Cabeza - undefined novels & stories
Señor Calabazón
Después del accidente de auto, la tía Lore se confió demasiado porque creía que yo estaba mal de la cabeza. Jamás se cubría frente a mí y, cuando me aprovechaba de ella, solo le quedaba intentar calmarme con cariños. Poco a poco fui sobrepasando los límites, tentando el terreno para ver hasta dónde podía llegar con ella. Por fin, un día, aproveché que el tío Roberto estaba profundamente dormido y me metí en su cama para gozar de ese cuerpo que tanto me hacía babear. Ella temblaba entre mis brazos, muerta de miedo de que el tío Roberto nos descubriera. No tuvo más remedio que tragarse sus gemidos y tratarme como loquito; se fue quedando sin fuerzas, atrapada entre el placer y la culpa que sentía. Pero lo que ella no sospechaba era que yo ya estaba bien de la cabeza desde hace mucho tiempo.
Demasiado tarde para arrepentirte - undefined novels & stories
Gabriela Olmedo
La noche anterior a nuestra boda, durante la fiesta, me encontré en internet con la publicación de un reto para parejas: «Si yo no fuera una opción, ¿con quién te gustaría casarte?». Le pregunté sonriendo a mi prometido, Julian Hayes. Él no lo pensó ni un segundo. —Con Vivian —respondió. Esa era mi hermana menor. —¡En serio, Vivian lo entiende como nadie! —intervino mi mejor amiga—. Cada vez que ustedes pelean, se queda despierta toda la noche hablando con él. Mi hermana estiró el brazo y le dio un golpe juguetón en el pecho. —Mejor controla a tu prometido, hermanita; no vaya a ser que se enamore de mí. Toda la mesa se echó a reír. —Solo es una broma. —dijo mi madre, Margaret Bennett, quitándole importancia con la mano—. Además, Vivian nunca se queja como tú; es normal que Julian le tenga cariño. Él me miró. —Era un chiste. ¿Qué, ya no aguantas ni una broma? No contesté. Bajé la mirada hacia el formulario de confirmación que la organizadora de la boda me acababa de enviar. El vestido, el ramo, la música, el menú… Todo se había elegido al gusto de Vivian. De principio a fin, esta boda solo tenía una cosa que me pertenecía: mi nombre como la novia. Sin embargo, ya que no importaba quién fuera la novia, no tenía ningún sentido casarnos.
Renunciando a nuestro amor - undefined novels & stories
Mora
Después de que el hermano mayor de Leo Carter falleció, su madre propuso que él se casara con la esposa embarazada de su difunto hermano, Ariel Sullivan. Leo se negó. —Fawn es mi vida —dijo con frialdad—. Prefiero renunciar a heredar la posición de mi hermano como Don antes que traicionar a mi esposa. Me conmovió profundamente su devoción. Eso fue hasta que accidentalmente escuché una conversación entre Leo y su madre. —El hijo que Ariel lleva en el vientre es claramente tuyo —dijo su madre con dureza—. Entonces, ¿por qué no quieres casarte con ella? Leo exhaló una nube de humo. Su mirada se perdió en la distancia, indescifrable. —Le prometí a Ariel que le dejaría un heredero a mi hermano —dijo con calma—. Pero esto se queda entre nosotros. Si Fawn alguna vez se entera, estoy muerto. La expresión de su madre se ensombreció. —¿Y qué si se entera? Ella ni siquiera puede tener hijos. ¿Vas a terminar con el linaje de la familia por su culpa? Leo la interrumpió, su voz repentinamente fría y peligrosa. —Si se entera, me dejará. Y no puedo sobrevivir a perderla. Si quieres un nieto, entonces mantén la boca cerrada. Me alejé tambaleándome, aturdida, y la sangre en mis venas se volvió lentamente fría. Leo me entendía mejor que nadie. Sabía que en mi mundo el amor no podía tolerar una traición. Así que, en el momento en que me traicionó, tomé mi decisión. Me marchaba.
El Segundo Adiós Es Para Siempre - undefined novels & stories
Eucaliptol Sureño
Tres años después de fingir mi muerte, mi esposa y mi hija aparecieron en la puerta de mi casa. Para que se fueran, tomé un cuchillo y amenacé con quitarme la vida. Entonces, mi hija de siete años acercó la mano al respirador de mi padre. Claire Harrison estaba a su lado y, con la voz temblorosa, me lanzó un ultimátum: —Wesley, o ves morir asfixiado a tu padre, o vuelves a ser mi esposo. Tú decides. Temblaba de rabia, pero dejé el cuchillo y volví a casarme con ella. Al regresar a aquella mansión que tan bien conocía, me convertí en el perfecto «esposo y padre abnegado» de la familia Harrison. Cuando mi hermano de crianza necesitó compañía porque se sentía desanimado, me fui de casa y reservé una habitación en un hotel. Terminé con una úlcera perforada; me operaron y no la llamé ni una sola vez. Cuando mi hija insistió en comer solo lo que preparaba su tío, fui directamente a casa de Dylan y lo traje a vivir con nosotros. Incluso el día de mi cumpleaños, Dylan rompió a llorar de repente y dijo: —Te envidio tanto, Wesley. Tienes una esposa y una hija maravillosas. ¿Y yo? Ni siquiera he recibido nunca un regalo de cumpleaños decente. No lo dudé: me quité la pulsera de cuentas de ónix de la muñeca y se la puse en la mano. Las cuentas de un negro intenso brillaban sobre su piel pálida. Pero a Claire se le enrojecieron los ojos. Me agarró de la muñeca y dijo con la voz tan afilada como una cuchilla: —Wesley, ese era el amuleto de amor que conseguí después de recorrer de rodillas todo el desierto de Mojave, rezando por nuestro amor.
Un Vampiro Sin Invitación - undefined novels & stories
Levinne
Mi padre siempre estuvo en contra de mi matrimonio con Ryan Kane, un vampiro de linaje noble. Creía que como humana, yo no tenía lugar en el mundo vampírico. Me advirtió que si Ryan llegaba a cambiar de opinión, sin su protección, mi vástago medio-sangre y yo no seríamos más que bolsas de sangre andantes a los ojos de los vampiros. Pero yo creía en Ryan, y en nuestro amor. Mi esposo siempre fue tierno y atento. Incluso desafió a todos para hacerme a mí, una humana, su novia vampírica. Eso fue antes de que la exprometida humana de Ryan regresara al país tras la ruptura de su compromiso, en busca de su ayuda. Fui al hospital sola. Mientras me enteraba de que mi embarazo era de alto riesgo, Ryan estaba en la consulta prenatal de ella, presentándola ante el doctor como su esposa. Lo único que tuvo para mí fue una frase fría: —Sigue presionándome y voy a pedir el divorcio. Presioné la mano contra mi vientre y marqué un número al que no había llamado en años. —Papá, tenías razón... Quiero el divorcio. Dos semanas. Eso era todo lo que necesitaba para desaparecer de su vida. Pero después, ese mismo vampiro que me había desechado como si yo no fuera nada apareció en mi boda con otro hombre, temblando de pies a cabeza. Me llamó por mi nombre con la voz quebrada.
Un Tecito Para No Dormir - undefined novels & stories
Hombre Sucio
—No, no metas la lengua... En el reducido espacio del asiento del copiloto, aquel hombre fornido me sujetó firmemente por los tobillos y me dobló las piernas con facilidad hasta dejar expuesta mi intimidad empapada. Jadeaba; su aliento ardiente me hizo estremecerme toda: —Te lo suplico... No. Eres mi cuñado... Dominado por el deseo, ignoró mis súplicas; se pasó la lengua por los labios y bajó la cabeza...
La amiga bruja de la infancia de mi Alfa me maldijo, me fui - undefined novels & stories
Shelley
La amiga de la infancia de mi compañero Alfa era una bruja. Ella les dijo a todos que mi sangre portaba un linaje maldito, y que vincularse con Damon lo mataría. En nuestro aniversario, dibujó un círculo de maldición frente a mi puerta, afirmando que suprimiría mi energía oscura. En nuestra Ceremonia de Unión, se disfrazó de mesera y cambió nuestros emblemas de vinculación por una runa de maldición. Cada vez, se arrodillaba frente a Damon y lloraba. —¡Solo intento protegerte de la maldición! ¡Todo lo que hago es por ti! Y cada vez, Damon se ablandaba. Decía que ella simplemente se preocupaba demasiado por él. Todo continuó hasta la víspera de nuestra Ceremonia de Marcado, cuando ella me drogó, se puso mi túnica ceremonial de Luna y se metió en la cama de Damon. Desperté justo a tiempo y la denuncié ante los ejecutores de la manada. Damon fue directo a la estación de los ejecutores para sacarla, luego se giró hacia mí y me dijo con frialdad: —Serena solo intentaba protegerme. ¿Realmente tienes que armar un escándalo por esto? Finalmente, durante el parto, me desangré y caí en coma. Ella se paró sobre mí con lágrimas en los ojos y le dijo a Damon: —Elígeme a mí y déjala ir... esta es la voluntad de la Diosa de la Luna. Dejé este mundo junto con el cachorro que aún llevaba en mi vientre. Entonces, abrí los ojos de nuevo. Estaba de vuelta en el día de la Ceremonia de Unión, y ella estaba a punto de deslizar la runa de maleficio en nuestra caja de emblemas. Esta vez, no me contuve. Le arrebaté la caja frente a todos y estampo la runa en su frente: —¡Creo que la que necesita una purificación eres tú!
Caminito de mi Escuela - undefined novels & stories
Cazzandro
—No me lama ahí… Me está llamando mi esposo… Contesté, muerta de vergüenza. No dejé que mi marido, del otro lado de la línea, se diera cuenta de que en ese momento yo tenía a otro hombre con la cabeza hundida entre mis piernas…
Me Forzó a Parir y Perdió Todo - undefined novels & stories
Burbuja de Yogur
El día en que Elizabeth Marcial estaba a punto de dar a luz, Agustín Vázquez, mi esposo, me llevó por la fuerza al hospital para inducirme el parto, cuando yo apenas tenía siete meses de embarazo. Me encerró en la sala de partos con el rostro desencajado. —Mónica, el bebé de Elizabeth tiene una enfermedad rara. En cuanto nazca, morirá. El doctor dijo que necesita la sangre del cordón umbilical y unas células madre especiales que solo pueden obtenerse durante el parto para salvarse. Rafael ya murió. Ahora me toca a mí cuidar de ella y de ese niño. La aguja de inducción, de casi diez centímetros, se me clavó sin piedad. Las contracciones me hicieron sudar frío del dolor. —Elizabeth ha estado bien todo el embarazo. ¿Cómo que el bebé tiene una enfermedad rara? Yo, en cambio, he tenido que cuidarme desde el primer día. Si haces que nuestro bebé nazca tres meses antes de tiempo, nos vas a matar a los dos. Agustín frunció apenas el entrecejo y me inmovilizó con fuerza contra la cama. —El doctor ya lo explicó. Solo van a adelantar el parto dos meses. No te va a pasar nada. Al oír los gritos de Elizabeth en la sala de al lado, su mirada se endureció de golpe, como si hubiera llegado a una conclusión. —¿No será que, porque siempre estoy pendiente de Elizabeth, quieres aprovechar esta oportunidad para quitarla de en medio? Ya te dije hace tiempo que la cuido por Rafael. ¿Cómo puedes ser tan cruel? Miré la sangre que no dejaba de brotar y, entre lágrimas, le rogué que tuviera piedad de nuestro bebé. Le dije que, si eso era lo que quería, yo me divorciaría y los dejaría en paz. En los ojos de Agustín no había nada más que fastidio. —No digas tonterías. Soy su padre. ¿Cómo voy a querer hacerle daño? Después de que usaron la sangre del cordón umbilical de mi bebé y las células madre extraídas durante el parto para salvar al hijo de Elizabeth, ella y su hijo quedaron fuera de peligro. Solo entonces Agustín se acordó de venir a vernos. Pero cuando entró en la habitación, sobre la cama solo había dos certificados de defunción: el mío y el de mi bebé.
Me Casé con el "Falso" Heredero de la Mafia - undefined novels & stories
Parra Espíndola
El día que fuimos al registro civil a firmar, mi novio, el verdadero heredero —Rodrigo Aguiñaga—, fue sustituido en pleno trámite. La prometida de Rodrigo —la "princesa de la mafia"— se aferró a su brazo y me miró con una sonrisa triunfal, como si ya hubiera ganado. —Estafadora matrimonial y falso heredero, ¿no son la pareja perfecta? No le respondí. Solo clavé la mirada en Rodrigo. Cuando el clan mafioso por fin lo recibió de vuelta como el verdadero heredero, por querer casarse conmigo se aguantó el castigo del clan tres días y tres noches. Pero hoy, en cambio, asintió y se sumó al "chiste" sin el menor remordimiento. —Es una broma, no te vas a enojar, ¿verdad? Y luego lo dijo como si estuviera repartiendo migajas: —Es solo el trámite. Cuando a Vanessa se le pase, tú y Luis se divorcian y luego tú y yo firmamos en el registro civil. Yo sonreí. Me di la vuelta y caminé directo hacia el falso heredero —Luis Aguiñaga—, lo miré de frente y solté, con una calma que hasta a mí me sorprendió: —Ya estamos casados por el civil, amor, así que toca planear bien nuestra boda.
Mientras Daba a Luz, Él Se Casó con Mi Hermana - undefined novels & stories
Bonnie
El día del terremoto, mi hermana Elena me empujó desde el tercer piso; luego rompió a llorar y juró que solo había intentado salvarme. Todo el mundo le creyó. La única persona que se puso de mi lado fue Nicoló, el jefe mafioso más joven que había visto Sicilia en décadas. Me sacó entre los escombros con sus propias manos, me pidió matrimonio frente a todos y sentenció que, desde ese día, quien se atreviera a tocarme tendría que responder ante él. Dos meses después, quedé embarazada. Nicoló compró una isla entera y la cubrió de lirios, mis flores favoritas, todo para nuestra boda. Mi padre gastó una fortuna en un vestido de novia único, confeccionado exclusivamente para mí. Todos decían que yo era la mujer más envidiable de toda la familia. Pero cuando llegó el momento del parto, ambos desaparecieron sin dejar rastro. Mi padre me explicó que la familia tenía un trato crucial en juego. Nicoló besó mi vientre abombado, murmuró que volvería pronto y prometió traer regalos para mí y para nuestro bebé. Justo antes de que me llevaran en camilla a la sala de partos, un video anónimo llegó a mi celular. En las imágenes, Nicoló vestía el traje de novio. A su lado estaba Elena, con una mano reposando sobre su propio vientre embarazado y luciendo mi vestido de novia. Se aferraba al brazo de mi prometido, como si lo hubiera conquistado con total legitimidad. Al final del video, mi padre bajó el tono de voz y preguntó: —Si tú y Valentina solo mantienen un matrimonio de papel, ¿qué será del hijo que ella va a dar a luz? Nicoló guardó silencio durante dos segundos antes de responder con frialdad: —Valentina lo tuvo todo desde la infancia. Elena ha cargado toda su vida con la mancha de ser hija ilegítima. Su hijo no tendrá que vivir con ese estigma. Comprendí entonces que toda esa ternura nunca había sido para mí. Estaba destinada a Elena. Bien. Que se tengan el uno al otro.
Le Dieron Mi Habitación A Su Hija Elegida. - undefined novels & stories
Heliotropo
El día que nos mudamos a nuestra nueva casa y mi hermana adoptiva se quedó con mi habitación, decidí marcharme. Aquella mañana, mamá compartió el plano de la casa en nuestro chat familiar. Había tres dormitorios: uno para mis padres, otro para mi hermano mayor y el más amplio y luminoso llevaba la etiqueta «Cuarto de Sophie». Mi nombre no aparecía por ningún lado. Diez años antes, el padre de Sophie se había ahogado mientras intentaba salvar a mi hermano. Desde entonces, mi familia consideraba cada sacrificio como una deuda que yo estaba obligada a saldar con ella. Cuando pregunté dónde se suponía que dormiría, mi madre apenas dudó: —Pronto te irás a hacer un posgrado. Darte una habitación sería un desperdicio. De inmediato, volvió a centrar toda su atención en Sophie, ayudándola a elegir unas cortinas de color rosa. Mi hermano cargaba sus muebles nuevos, mientras mi novio, con quien llevaba tres años, armaba una estantería para sus libros. Me senté sobre una caja de mudanza y, finalmente, lo comprendí: no se habían olvidado de mí. Habían decidido que Sophie merecía mi habitación, mi familia e incluso al hombre que debía amarme. Como para ellos ya no había lugar para mí en aquella familia, opté por darles exactamente lo que querían. Abrí el contrato de investigación confidencial en mi teléfono y lo firmé. Diez años. Ni una sola visita a casa. Dentro de diez días, desaparecería de sus vidas para siempre.
Amor del pasado - undefined novels & stories
Félix Quintero
Tres años después del amargo divorcio que destrozó mi hogar y dejó mi mundo hecho cenizas, el destino decidió jugarme una carta cruel. Me topé con mi madre en un restaurante de categoría, sentada en una mesa exclusiva y cenando muy tranquila con su hija. Cuando sus ojos se cruzaron con los míos, la máscara de perfecta alta sociedad se le desmoronó por un instante, revelando una mueca de absoluta incomodidad. Intentó actuar como si nada pasara, pero el peso de la culpa flotaba en el aire. Justo antes de levantarse para huir de la escena, sacó su costoso teléfono, abrió la aplicación y me tendió la pantalla con desdén. —Toma, déjame enviarte algo de dinero —dijo con esa falsa condescendencia que tanto detesto—. Para que tú y tu padre puedan comprarse algo decente de comer. Contuve el fuego que amenazaba con quemarme las entrañas y empujé su teléfono de vuelta, mirándola con desprecio. —No, gracias, Sarah. No finjas ahora. Nunca te importamos ni mi padre ni yo. Su rostro se endureció de inmediato; las líneas de la ira marcaron su piel mientras fruncía el ceño con furia. —¿Por qué tienes que ser tan maldito y terco como tu padre? Si te hubieras quedado conmigo en lugar de elegir su miseria, no estarías pudriéndote la vida trabajando de camarero. Dile esto de mi parte: si él tiene el valor de admitir que se equivocó, te recibiré de vuelta y te daré la vida de lujo que mereces. Me quedé allí, clavado en el suelo, mirándola con una frialdad que congelaría el infierno. No respondí nada. Guardé silencio. ¿Acaso no lo sabía? ¿O fingía demencia tan bien que lo había olvidado? Mi padre llevaba muerto exactamente tres años.
Su Confesión, Nadie Más Escucha - undefined novels & stories
Burbuja de Yogur
El día de mi cumpleaños, en la fiesta, mi esposo David Herrera apareció de repente con mi hermana adoptiva y su hijo. Al prepararnos para salir, él, con total naturalidad, colocó a mi hermana adoptiva en el asiento del copiloto y luego me dijo: —Los niños se marean fácil, atrás hay demasiadas cosas, tú estás bien y puedes ir en autobús. Mis amigas no hicieron más que asentir: —Eres la hermana mayor, cuidar del hijo de tu hermana es lo que toca. Cuatro autos, y ningún lugar para mí, la protagonista. Me subí al autobús con el corazón resentido y vi en el chat del grupo de paseo a David y Ana Blanco interactuando de manera demasiado cercana. Incluso hablaban de cosas que yo desconocía por completo. Cuando abrí el nuevo video que me habían enviado, en la mesa que habían preparado para mí solo quedaban sobras. Hasta el pastel de cumpleaños que había cuidado con esmero, David se lo dio a Ana y su hija como postre. Alguien no pudo soportarlo y le preguntó si eso no estaba mal. David, limpiando cuidadosamente la boca de Ana, ni siquiera levantó la cabeza: —Somos familia, Brittany Moreno no se va a enojar. En ese instante, nuestro matrimonio de siete años llegó a su fin.
Mi compañero faltó a la fiesta y me marché - undefined novels & stories
Threno
Nadie vino a la fiesta de revelación de sexo de mi cachorro. Ni un solo familiar, ni un solo amigo, ni siquiera mi esposo. No fue hasta el atardecer cuando vi una publicación de mi madre, Diane, en las redes sociales. [¡Felicidades a mi adorada hija y a mi yerno por su cachorro varón! Los tres van a ser la familia más feliz.] En la foto aparecía un pastel de la revelación con un relleno azul intenso. Mi esposo y mi hermana sostenían juntos el mismo cuchillo, con sonrisas que irradiaban pura felicidad. Debajo, mi mejor amiga, Aisha, había comentado: [Ron y Kelly están hechos el uno para el otro. Disfruten la fiesta. Nos encargaremos de que Sarah no vaya a buscarlos.] [Sarah sigue ahí sentada como una tonta, esperando que aparezcamos en su ridícula fiesta de revelación. No tiene ni idea de que Ron siempre ha estado enamorado de su hermana.] Mi padre había respondido más abajo: [Exacto. Si ese desgraciado no hubiera engañado a Kelly en aquel entonces, ¿Sarah habría tenido alguna vez la oportunidad de casarse con Ron?] [Ron ya le hizo un favor al darle un cachorro. Si tuviera un poco de dignidad, lo dejaría ir. ¡Por la forma en que se arrastra detrás de él, parece la loba más desesperada de toda la manada!] Leí uno por uno los comentarios de quienes más amaba en este mundo. Una sensación gélida se apoderó de mi pecho. Resulta que el cachorro que creía fruto del amor no era más que una forma de compensar su traición. Entendí que en esa familia, yo era la única que no encajaba, la única a la que debían ocultarle la verdad. Si así eran las cosas, ya no quería saber nada de todo aquello.
Peligro y mentiras: El amor del Don - undefined novels & stories
Miren F
En el sexto año después de ayudar a Blake a consolidar su posición como Don, yo era tanto su esposa como su espada más afilada. Hasta el día del cumpleaños de nuestra hija, cuando la atropelló un auto enviado por sus enemigos. Mientras su vida pendía de un hilo, lo llamé decenas de veces. Nunca respondió. Sin embargo, me enteré de que estaba en un casino, gastando dinero a manos llenas con su primer amor. En ese momento, todo lo que alguna vez sentí por Blake murió por completo. Así que, cuando por fin regresó con el aroma de otra mujer encima, fingí no notarlo. Blake frunció el ceño e intentó explicarse: —Victoria todavía es joven. El casino no es un lugar seguro. No tuve más remedio que quedarme con ella. No dije nada. Solo asentí. Pero, de pronto, él estalló de furia, me agarró del cuello y me miró con una expresión sombría. —Helena, nuestra hija está herida. ¿Crees que no me importa? ¿Tienes que mantener esa actitud? »Y solo fue una herida menor. Eres la esposa del Don. Compórtate con más compostura. No dejes que tus celos hacia Victoria lleguen demasiado lejos. Solté una risa fría. Él no lo sabía: nuestra hija ya se había ido. Y ni él ni esa familia tenían por qué seguir existiendo en mi vida.
Siempre Fui La Reina Que No Supiste Ver - undefined novels & stories
Anna Smith
En el quinto año de mi amor por Gabriel, él heredó el título de Lord Vampiro de su difunto hermano, así como a su viuda, Chloe, la antigua Reina de Sangre y, por sangre y ley, mi pariente por pacto. Cada vez que regresaba de los aposentos de ella, Gabriel me abrazaba con dulzura y me susurraba: —Isabella, Chloe es solo mi Consorte Elegida. Una vez que conciba y dé a luz al heredero del Aquelarre Blazetooth, me uniré a ti mediante un vínculo de sangre. Decía que era la única condición que su familia le exigía para ascender como Lord. Durante los seis meses posteriores a nuestro regreso al Aquelarre Blazetooth, él acudió a su llamado cien veces. Al principio, una vez al mes. Luego, una vez por semana. Y todas las noches. En la centésima noche que pasé despierta esperándolo, Chloe concibió. La noticia llegó junto con otro anuncio: Gabriel y Chloe pronto quedarían unidos por un vínculo de sangre. Mi hijo me miró, confundido e inocente. —Mamá... ¿no decían que papá formaría un vínculo de sangre con la Reina de Sangre a la que ama? ¿Por qué no ha venido a llevarnos a casa todavía? —Porque —dije con suavidad mientras le acariciaba el cabello—, la Reina de Sangre a la que ama nunca fue tu madre. No importa —añadí—. Yo te llevaré a casa. A nuestro propio hogar. Lo que Gabriel nunca notó fue que como la única hija de un Rey Vampiro en funciones, nunca me había interesado en lo más mínimo el título de Reina de Sangre del Aquelarre Blazetooth.
Adiós, Compañero Destinado - undefined novels & stories
Regina Sole
El posgrado estaba por empezar y Elias Thorne, mi compañero destinado, se había ofrecido a comprar mi boleto de avión. Sin embargo, el día de la partida, me entregó una entrada de autobús con una sonrisa burlona. —Queríamos ver cómo terminaría una lobita débil como tú tras un día entero de viaje, así que solo te compramos esto. Tomó la mano de mi hermana y abordó un vuelo en clase ejecutiva, mientras yo me iba arrastrando la maleta para empezar sola un viaje de veinticuatro horas en autobús; debido a eso, llegué a la universidad en el último momento del día de inscripción. Cuando le entregué al empleado mis documentos a nombre de Liliana Moretti, me dijo que tenían errores y que no coincidían con la información del sistema. Creía que el retraso me había costado la última oportunidad de inscribirme. Cuando estaba ahí parada, llorando y sin saber qué hacer, apareció Elias, me señaló y se rio a carcajadas. —¡Caíste! Tus padres te cambiaron los documentos hace mucho. Mi hermana, Giulietta Moretti, también salió de detrás de la esquina con el celular en alto. —Te ves ridícula ahora mismo, Liliana. Lo grabé todo. A mamá y a papá también les parece gracioso. Elias me dio unas palmaditas en el hombro. —No te enojes. Solo fue una broma pesada. Al ver sus sonrisas y el lente oscuro de la cámara que me apuntaba, ya no pude derramar ni una lágrima más. Ya no pensaba seguirles el juego con eso que ellos llamaban una broma pesada.
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