Placeres Ardientes y Prohibidos
Entre mis piernas, mi coño estaba empapado, brillando bajo la luz tenue.
La mirada del Amo recorrió mi cuerpo lentamente, saboreando cada centímetro de mi desnudez, cada moretón y marca que había dejado a lo largo de los años. Mi collar estaba cerrado en su lugar con una etiqueta colgando en la parte delantera grabada con una sola palabra.
‘PROPERTY.’
La sonrisa del Amo se profundizó mientras me miraba, con los ojos oscuros por el deseo.
—Has sido paciente —murmuró, con voz baja y cargada de calor—. Esta noche voy a recompensarte.