Jugando con el amor
Así, todas nuestras noches románticas se convierten en veladas eufóricas, dulces y poéticas, viajando por el espacio, en nubes de algodón, rodeados de muchas estrellas y luces, fulgores y colores y desbordando pasión y emoción a raudales.
-Eres increíble a tus 36 años, Kathy-, me dice Marcial soplando fuego en su aliento, sudoroso, parpadeando con dificultad y con su corazón convertido en una auténtica fiesta, alborozado y feliz. Yo solo estalló en carcajadas.