¿Te amo? ¡No, te odio!
Una joven y fuerte mujer, de cabellos rubios cenizos y complexión media, ojos verdes y con una sonrisa que deshace todos tus sentidos.
Con ella siempre había compartido todo, bueno mejor dicho, la mayoría de las cosas, ya que siempre llega una etapa en donde te vuelves rebelde y haces tantas estupideces hasta que te sangra la nariz, mejor llamada Adolescencia.
Podría decir que esa etapa sucedió de los 14 a los 18 y fui una completa idiota, hacía lo que se me pegara la gana, desobedecía a todos, me creía la mujer maravilla, entre otras cosas… Ese tiempo no fue muy grato para ella, ya que nos distanciamos demasiado.