El hijo del millonario y yo
Por supuesto, fueron muchos los sermones que recibieron acerca de mantener la distancia en el apartamento, lo que le provocaba gracia a Adam, puesto que ellos hacían el amor casi todas las noches.
—Te voy a llamar todos los días; también te enviaré mensajes, haremos video llamadas y pronto te estaré visitando. La distancia no será un obstáculo entre nosotros, ya lo verás, mi bella Sammy —promete, al borde de las lágrimas.
—Lo sé. Nuestro amor es más grande que este viaje, cariño. —Ella lo abraza muy fuerte.
Adam siente la tentación de tirar todo a la borda y quedarse junto a su primer amor; sin embargo, debe pensar a futuro.