UN AMOR FORJADO EN FUEGO
— Eres mi mujer, no eres mi pertenencia, pero eres mi mujer, mi compañera, la única que quiero a mi lado por el resto de mis días, eres tú la única que existe en mi vida, en mis pensamientos y la que enciende mi cuerpo, altura todo en mí, solo tú, Lilith Ambrosetti — Kamill después de decir aquello la atrae nuevamente a sus brazos pegando el cuerpo de ella al suyo uniendo sus labios en un encuentro lleno de ímpetu y pasión.
Sus lenguas danzan a la par del deseo, sus manos se vuelven inquietas, siendo Kamill el claro dominante de la situación con una mano en la cintura de Lilith y la otra en el cuello de ella profundizando el beso, la postura del chico enaltecía su arrogancia, pero dejaba en