Amor interior
La tomo de la mano, suavemente, sin apresurarla, pero con esta certeza que me invade: la voy a mantener, y voy a reparar todo lo que he roto.
El silencio cae entre nosotros, pero no es pesado. Es reconfortante. Es como si todo se estuviera alineando, lentamente, pero con seguridad. Hemos atravesado la tormenta, y ahora debemos reconstruir, juntos. No es fácil. Pero ya no es la duda la que guía nuestros pasos. Es la voluntad de construir algo sólido, duradero. Eso es el amor. Es más que palabras. Son actos. Y estoy listo para probar que, a pesar de todo, podemos lograrlo.
Apreto suavemente su mano, dejándole saber que estoy aquí, listo para avanzar, para ofrecerle lo que merece. Y, juntos, pa