Esposa imperdonable
, y dijeron que el poderoso Mayer juró odiarla hasta su último aliento.
Pero Amara no se arrepintió. En ese entonces creía que el amor lo podía todo, y ella lo apostó todo por Ronald Rezza —el hombre que le había prometido el cielo con palabras dulces y miradas que parecían eternas.
Huyó con él.
Se casaron en secreto, convencidos de que el amor era suficiente para sobrevivir.
Durante los primeros meses, Amara vivió una ilusión. Ronald era tierno, apasionado, protector. La hacía reír, le hablaba del futuro, y ella creía en cada palabra.