COMPRADA POR EL JEFE DE LA MAFIA
La bebé tenía apenas tres meses, mejillas redondas y rosadas, cabello negro finito como plumas y unos ojitos que ya miraban el mundo con curiosidad tranquila.
Doña María salió corriendo primero, con las manos en la boca.
—¡Ay, Dios mío! ¡Mis niños ya siendo padres, mi nietecita nueva!
Alexei y Nikolai salieron detrás, Alexei tirando de la mano de su hermanito para que no se cayera.
—¡Tío Dimitri! ¡Tía Ana! ¿Es la bebé?— gritó Alexei, saltando en el sitio.
Nikolai, todavía tambaleante, se quedó quieto mirando el bultito con la boca abierta.