La Esposa Despreciada por el Ceo: Tendrá Mellizos
Su bondad y generosidad no tenían límites.
Al llegar a la boutique de bebés, un paraíso de suavidad y colores pastel, Bianca se detuvo, abrumada por la ternura de todo. Había diminutos mamelucos, gorritos adorables, y zapatitos que cabían en la palma de su mano. Lorena la tomó del brazo, sus ojos brillando con entusiasmo.
—Vamos, Bianca, ¡escoge lo que quieras! —exclamó Lorena, señalando un estante lleno de ropa rosa y azul—. Hoy yo invito.