La mimada del alfa
»Me voy a correr, detente, —pide el alfa, pero esa no es la idea de su luna la cual succiona y lame, se detiene en la punta donde vuelve a succionar y siente como el alfa se tensa, con un gruñido este se corre en la boca de su luna que gustosa traga todo sin dejar que una gota se derrame, Camila prueba su sabor entre amargo y salado, fascinada al escucharlo gemir.
—¿Lo hice bien?—Pregunta la luna sentándose en el regazo del alfa que respira un poco irregular mientras que algunas gotas de sudor se acumulan en su frente.
—Más que bien, mi luna, —le responde cargando a su mimada e ir a la cama. —Ahora espero que tengas energía, porque no te dejaré dormir en toda la noche.