Ya No Te Necesito, Alfa
Yo era una Omega y, contra todo lo esperado, resulté ser la compañera destinada del Alfa de la manada Silvermoon.
Durante tres años cuidé cada palabra y cada paso que daba como Luna. Estudiaba de día y de noche hasta quedar agotada, consultaba con él cada decisión, pedía permiso para todo y me esforzaba por convertirme en la Luna que él esperaba que fuera.
Aun así, nunca era suficiente.
—Dependes de mí para todo —me reprochaba—. ¿Cómo esperas convertirte en una Luna de verdad? Deberías aprender de Sonya.
Sonya Smith, su amiga de la infancia, era el ejemplo perfecto que, según él, yo debía seguir.
Así que dejé de depender de él.
Cuando unos renegados me hirieron mientras protegía a la m