Cien Noches Bajo el Velo Negro
Deslizó sus brazos alrededor de su cuello, sus dedos rozando su barba y luego descendiendo lentamente hasta su clavícula.
Collen no se movió, pero su expresión permaneció neutra.
Por su parte, Chantelle sentía cómo le subía la náusea. Tenía ganas de vomitar. Aquella escena le daba ganas de huir. La había visto ya demasiadas veces, ese circo ridículo, esos gestos pegajosos… Estaba harta.
Inspiró profundamente, se forzó a mantener el profesionalismo, luego avanzó y dejó tranquilamente el documento sobre el escritorio.