Jugando con fuego
Los gritos de Leonel eran desgarradores cargados de ansiedad, en ese moderno Dayana logró abrir los ojos con mucho esfuerzo, notó el cuerpo de Esmeralda sin vida contra la pared y abrió mucho más los ojos.
— ¡Carajo!
La voz de Leonel la hizo intentar levantar del brazo, estaba débil y sin fuerzas, cuando miró la pantalla la llamada ya había finalizado.
...
Leonel salió de su casa lo más rápido que pudo, entró a su auto y llamó a Octavio, este le respondió enseguida.
— ¡Le disparo a Dayana! Me mataron a mi hermana Octavio.– Leonel lloraba con angustia, el dolor era aún peor que el que había experimentado con la partida de Amanda.