Enamorada del Mafioso.
—Eso suena aterrador.
—Lo es. . . ya no tiene nada que perder, su vida le importa poco, cuando entramos en éste mundo, todos los días estamos preparados para morir, no tememos, solo quieres alejarte de la muerte cuando hay algo que te brinda esperanza, paz, un poco de consuelo a tu abatida alma— Alonso, asintió comprendiendo lo que el viejo Bernardo decía— al perder esa esperanza, esa paz, ese consuelo. . . no nos queda nada y no existe nada más peligroso en el mundo, que alguien que no tiene nada que perder, solo su vida, pero ésta no le importa en lo más mínimo. Ahora sí le hace justicia a su apodo, ahora que no hay nada de bueno en él, ahora es El diablo.
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