ENTRE EL AMOR Y EL ODIO
regunta, con sus ojos ansiosos buscando alguna respuesta. – Recuerdo cuando tomabas mi mano, entrelazando nuestros dedos, cuando la besabas. Recuerdo tu toque cariñoso. Y ahora, estoy aquí sosteniendo tu mano y no respondes a mis toques. Pero no me rendiré. Te esperaré, mi amor. Sé que volverás a mí. – Las lágrimas caen de sus ojos, como gotas de pura emoción. – Hay un vacío muy grande sin ti aquí. Te amo, Sr. Baker, y no te doy permiso para irte. ¿Entendiste? – Pregunta, mirándolo con una mirada que busca desesperadamente alguna señal de respuesta. – Lo prometimos, ¿recuerdas? Nadie más estropearía nuestro amor. Entonces, vuelve, Alex. Ya no aguanto más esperar. Eres un hombre que nunca pie