Sin tu amor
Después, desaparece.
Quise, por un momento, que me negara todo, que me ofreciera una mentira lo bastante buena para hacerme dudar, pero Rick, en su torpeza, no supo siquiera mentir.
—Ya no te amo —susurró, evitando mi mirada—. Lo siento, Francisca. Sé que tú también lo sabes. No tenemos por qué terminar odiándonos... podríamos seguir siendo amigos —Rick bajó la mirada con evidente vergüenza y eso me bastó para cerrar aquella etapa.