Millonario Arrogante
La paciencia no es lo mío.
—Es el único que podría darnos una mano —me recuerda.
—Sí, lo sé.
De un tiempo para acá, hemos tenido muchas pérdidas en el negocio, por lo que nos vimos en la obligación de buscar un accionista que pudiera comprar las acciones del antiguo socio del restaurante. Y conseguimos a Gianluca, un empresario que maneja la compañía de su tío.
—Oye, te llamo luego, estoy de camino para allá —avisa colgando, sin darme tiempo de informarle que estaré en la cafetería donde venden los mejores café de la ciudad.