Tu amor mi maldición.
— no era tonta, claro que no, si ella era la reina de la mafia, y sabia a la perfección que sus hijos pocas veces aparecían en el club, ellos eran más de estar y manejar todo Detroit, que de pasar sus noches en alguno de sus clubs.
— Te dije que solo se alegra cuando Dulce y los idiotas de esposos que tiene la visitan. — se quejo Marco, siempre dispuesto a hablar mal de sus tres cuñados, pues la Dulce princesa si bien había escapado de trabajar en la mafia, si practicaba la poligamia, como su madre.
— No se alegra por la princesa, su felicidad es por los pequeños, esos tres diablitos derriten el corazón de cualquiera y madre no es la excepción… — comenzó a explicar Greco.