ENTRE LAS GARRAS DEL ALFA
se ve tan adorable que me cuesta ser duro
El Alfa, rodó los ojos — quién te viera, el cruel y despiadado beta Igori, dominado por un cachorrito de cuatro meses de nacido, te desconozco Igori
— No digas nada Alexander, tu cachorro te tiene en la palma de su pequeña garra, sabe que lo adoras y se aprovecha de eso para hacer cuánta travesuras se le ocurre, tengo miedo de que un día incendie la mansión o nos mate mientras estamos dormidos, desde hoy pondré el pasador a la puerta, no vaya a ser
— El gran lobo, mal miró a su beta y amigo, no estés difamando a mí cachorro, es travieso sí, pero tampoco es tan extremo como lo pintas