No te enamores
—Llévame a tu cama.
Él sonrió.
—A nuestra cama, señora Beckett.
Después de un maratón de sexo desenfrenado, ambos estaban frente a la chimenea, Isabella estaba boca abajo en las pieles que usaron como cama después de hacer el amor en la habitación, sus cabellos negros y ondulados, cubrían una parte de su espalda, Cameron acariciaba su mejilla, ella estaba completamente agotada, cerró sus ojos por un momento y pensó que tantas cosas que no se esperaba, las estaba disfrutando por primera vez en su vida. Abrió los ojos al no sentir la caricia de Cameron, este la contempló en silencio.