Esclava del enemigo de mi ex esposo
MARCUS BLACK
Ahí estaba yo, con un vaso de Whisky sentado en el sofá mirando la nada, pensando en lo que tuve y perdí.
Lissandra… Siempre tan hermosa, tan entregada. Tan estúpidamente fiel. Cuántas veces me rogó que la amara, que la tocara, que la viera como mujer. Y yo, tan imbécil, tan arrogante, solo sentía asco por ella. Me harté de su dulzura, de su silencio. Me molestaba su manera de quedarse incluso cuando yo la ignoraba. La dejé morir en vida, y aun así, se quedó y me seguía mirando con esos ojos llenos de amor, que para mí eran una molestia pero que ahora daría cualquier cosa por volver a tener, por que me mirara como antes.