El Vientre de la Venganza
«Luna, esto es un préstamo, ayuda, regalo, lo que tú quieras que sea, pero en mi mente es sólo tuyo. Con esto me ahorraré pasar preocupaciones futuras, estoy seguro. Jack.»
Luna abre la puerta con cierto recelo y al entrar se queda con la boca abierta.
En la habitación predomina un escritorio de madera clara, el espacio no es oscuro como el resto de la casa y es obvio que Jack ha ordenado que así sea, sólo para ella. Allí hay iMac de color rosa, dos impresoras, implementos de oficina para que pueda trabajar tranquila, un estante con libros y carpetas. Además, hay un sofá reclinable, casi como para que se siente cómoda allí a estudiar.