El favorito de su majestad
En los últimos días, la reina se encargó de hacer su vida un infierno de desesperación, siempre que podía verse con eros los hacía, o con Algún otro de sus consortes.
Todos la trataban como una verdadera reina, con delicadeza, se preocupaban por ella y lo último que escuchó de aquel valle de rumores interminables es que ya había escogido a su quinto consorte, y como pintaba la grata imaginación de todos.
Sería el siguiente Alfa.
Lo peor de todo es cuando ya hay nombre de intermedio, por ejemplo, un tal: Eros.
El bosque no mostraba ninguna señal de vida, preocupado por la vida del canino, se dirigió a la reina con educación.