UNA CHICA CON MALA SUERTE
María estaba temblando, la preocupación que descubría de parte de un hombre que pensaba la había olvidado, le provocaba una indescriptible emoción que, más que hacerle bien, le hacía daño.
“Lo lamento, bonita. Te hice daño y me arrepiento, es solo que, sentí que había recuperado el pasado y, por vivir en el pasado, arruiné mi presente y, al parecer, también nuestro futuro. Entiendo que no quieras saber nada de mí, también lo desearía de estar en tu lugar, pero, espero que algún día, cuando esto no te duela tanto, puedas desbloquearme y leer mi disculpa. Perdón por lastimarte y arruinar lo nuestro. Te amo.”
» Sí lo arruinaste feo —dijo María, al borde de las lágrimas—, porque también te amo.