Mi Alfa Apostó a Que Volvería Arrastrándome en Tres Días
La noche de nuestro octavo aniversario, preparé todo lo que a Ethan le gustaba.
No regresó.
Me quedé sola frente a la mesa… hasta que la comida se enfrió.
Al final, hice lo de siempre.
Abrí la red de la manada… y busqué el perfil de Selene.
Nueva publicación.
De hacía una hora.
Una foto de Ethan, sin camisa, encendiendo una fogata en su guarida.
La mano de ella apoyada en su hombro.
Su rostro vuelto hacia la cámara, con una sonrisa demasiado amplia… casi afilada.
El pie de foto decía:
"Gracias a los viejos amigos que lo dejan todo cuando los necesitas. Incluso sus aniversarios de marcaje."
Me quedé mirándolo hasta que los ojos me ardieron.
Entonces le di "me gusta".
Presenté la solicitud de disolución del vínculo.
Y empecé a empacar el baúl que llevaba meses listo.
Ethan no lo creyó cuando se enteró.
—Está haciendo un drama —lo escuché decirles a sus compañeros de manada—.
—Dénle tres días.
—Con solo mover un dedo, volverá corriendo.
—Siempre lo hace.
Lo que él no entendía era por qué siempre volvía.
Era porque lo amaba.
Pero eso ya había muerto.