Esclava del Alfa Inmortal
— Podrías hacer otra función, dejar de ser mensajero, dejar de ser guerrero, te puedo enseñar un oficio, incluso puedes ser mi asistente, puedes ocupar el espacio de mi beta puedes… puedes …
— No— declara de forma firme Isma mirándolo a los ojos, manteniendo el orgullo de cualquier guerrero que sabe que hizo lo que tenía que hacer a pesar del alto precio que tenía que pagar. — Yo soy un guerrero, desde el momento en el que renací en la manada Garra Dorada juré ante usted y ante la Diosa Luna que iba a protegerlos hasta mi último aliento, no me obligue a vivir con miedo, no me obligue a temer cada amanecer, a sentirme inútil, a ser una carga.