La heredera olvidada
— No nos delató — murmuró — tal vez sí podamos…
— Aquí no — dijo Val, dio al vuelta y se fue a su habitación, se puso su uniforme y cuando regresó el noticiero seguía puesto en el televisor y el reportero decía:
— Uno de los hombres a cargo de este secuestro fue reconocido por la joven Vadell, su nombre es Arnau Berá, alias Toro — en la pantalla apareció el hombre de la cicatriz y Val lo miró, era de unos treinta años, atractivo de no ser por la horrible cicatriz — este hombre, activista por los derechos humanos hacía varios años, ha declarado en varias ocasiones la guerra hacia la farmacéutica BioGen por razones desconocidas — Val regresó a sus oficios, ella sí sabía por qué el hombre le ha