La Abadía del Conde de Bourgh
La noche aun reinaba sobre Sibiu y los bosques de la abadía, Vasile observaba en dirección al hogar de su amada, Isobel Bennet, aquella joven hermosa de ojos color cielo, aquella que era la reencarnación de Izebel Bennet, la novicia que le había demostrado que aun tenia un alma…aquella que le trajo de vuelta su nombre, sin embargo, aun y a pesar de ser tan parecidas, eran, al mismo tiempo, demasiado distintas, donde Izebel desbordaba calma y paz, Isobel era fuego, un fuego abrasador y poderoso, una mujer que nunca dudaba en enfrentar lo que sea y a quien sea, teniendo siempre algo que decir al respecto, no bajaba su mirada ante nadie, y aun sabiéndose en desventaja, no se doblegaba jamás, ha