MÁS ALLÁ DEL CONTRATO
A su lado, mi amiga Sandra, cuya presencia es mi única ancla de cordura, me mira de vez en cuando, buscando un ojo en blanco cómplice que me recuerde que todo esto es, en el fondo, ridículo.
Enfrente, Charlotte Black, vestida con un traje de alta costura que parece diseñado para dominar mesas de negociación, y Laura esperan mi veredicto. La boda va a ser en dos meses. Dos meses para organizar lo que, normalmente, requiere un año de planificación. Pero el dinero Black mueve montañas, y Laura, con su ejército de proveedores, tiene todo sobre la marcha.