El Beso de la Luna Roja
--Prometido --respondió Liora, besando su frente.
Y en ese momento, con la luna sobre ellas, el futuro dejó de parecer tan incierto.
La luna llena colgaba del cielo como un farol eterno, más brillante que de costumbre, como si incluso los astros supieran que algo estaba por suceder. Umbra Noctis respiraba en calma. Los caminos del bosque habían sido adornados con faroles flotantes, pequeños fuegos fatuos invocados por las aprendices más jóvenes. El ambiente era sagrado, sí, pero también cargado de una emoción silenciosa, colectiva.