Llamas gemelas (Libro 1)
Los ojos de Blaise brillaron en un azul perturbador, lleno de furia y rencor, y le plantó cara.
Malcom dio un paso al frente, iba dispuesto a, según sus pensamientos, volverlo papilla, sin importar que fuera el hijo de su mejor amigo, pero una mano sobre su hombro lo detuvo y, al voltear a la fuente, ojos serenos lo hicieron centrarse en ella.
—Malcom, es momento de que te vayas —sentenció Alessandra.
Menos de diez segundos después, sin un efecto causado por ninguna coacción, Malcom Edevane abandonó la casa junto a su guardián, dejando a un Luke que, desmayado en el suelo, no dejaba de convulsionar.
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—Schandenfreude: Disfrutar de la desgracia o sufrimiento de los demás.