De omega abandonada a reina Alfa
S
entada en el trono, la Reina Alfa observaba en silencio el mapa extendido frente a ella: cada territorio marcado con trazos rojos, cicatrices de una guerra que jamás olvidaría.
Armyn, la Reina Ígnea, mantenía su semblante sereno, aunque por dentro ardía una tormenta.
El único que conocía su verdadera identidad era Alan, su Beta y protector.
Solo a él contó toda su historia, de dolor y lucha, sobre su mate y su gran rechazo.
—No hemos podido encontrar a los rebeldes Hibrimorfos —informó Alan, con la voz grave—. Los informes dicen que aún están bajo el control de Olav.