El rechazo del Alpha
Sus abismos azules se clavaron en los ojos miel de la chica, ignorando por completo la existencia del príncipe de las sombras.
—No soy un objeto para que me exhibas frente a mi hermano solo para molestarlo —lo desafió ella, alzando el mentón, aunque el jazmín salvaje de su esencia se enredaba cada vez más con la oscuridad del Alpha.
—No te exhibo, Iris. Si fuera por mí, estarías encerrada en mi habitación, lejos de cualquier otro que intentara tocarte.
La confesión fue algo que ninguno de los dos esperó. Fue el instinto posesivo que despertaba en el pecho del Alpha cuando se trataba de la princesa de ojos miel.