Sufrida
Siento la mirada de la señora Pibbot sobre mí.
—Lo hizo sin que yo se lo pidiera —murmura, llegando a mi lado.
En el dibujo estamos, mi hija, la señora Pibbot y yo, tomadas de la mano. Hechos solo con rayas, pero cada una con algo característico que nos puede identificar. Audrey, es la más pequeña; la señora Pibbot tiene algo en su cabeza que supongo sea su gorro de dormir y yo, el dibujo que me representa, tiene unas letras encima que no dejan dudas. Dos lágrimas caen de mis ojos y humedecen mis mejillas cuando tomo el papel entre mis manos y respiro profundo; una palabra escrita con dificultad, me hace casi sollozar, MAMÁ.