EL HOMBRE PERFECTO
-Gracias hermosa, debo ir entonces por mi ropa y otras cosas al albergue, ya no dormiré ahí, mi auto está también allá, debo llevarlo a mi nueva casa (sonrisa tierna).
Gracias Meli por ser ese apoyo que necesito en este momento.
Llegamos al albergue y había una mujer hermosa en el consultorio donde Pablo recibe a los indigentes para darles atención.
-Hola mi amor, tanto tiempo, ya estoy de vuelta, sé que me has extrañado como yo a ti, vamos, no seas tímido dame un beso de esos que nos gustaban.
Pablo se puso pálido cuando la vio, era una española espectacular, a simple vista se notaba que tenía mucho dinero, de pies a cabeza, todo era de diseñador y no cualquier diseñador, era todo muy costo